Un sueño para Madeleine

26. ¡SIN EDITAR!

Capítulo veintiséis; Conexión.

Mi madre me dijo una vez que a pesar de todo lo que huyeramos y sin importar que tan lejos o que tan grandes fueran nuestros problemas siempre regresamos a casa a donde está todo lo que amamos y quizás odiamos, porque es ahí donde está nuestro apoyo, el crecimiento que hemos tenido es más notable al regresar y encontrarte con los recuerdos. Que de alguna manera todo se hace un poco más fácil.

Creo que tiene razón.

Abro los ojos al estar de vuelta en mi verdadero cuerpo, el entumecimiento va desapareciendo rápido y mi vista se aclara por completo.

Tomo aire como si hubiera estado a punto de ahogarme, miro a mi alrededor y me doy cuenta que estoy sobre el lago y no dentro—como se supone que debía estar—, estoy suspendida de pie y el agua tan peculiar de el lago de cristal me rodea en delgados círculos que se mantienen en el aire al igual que yo.

Del lago se empieza a formar una figura de una adolescente frente a mí y ésta se mantiene brillante justo como el agua, no, su brillo es diferente es como... si fuera totalmente nítido, si, creo que es eso.

Se ve tan hermosa.

— ¿Por qué has vuelto, Madeleine? —pregunta de manera autoritaria la jovencita delante mío y por su voz sé que es Cristal.

Pero la energía que emana ha cambiado mucho, es más fuerte pero se mantiene liviana, refrescante y cálido es su maná natural.

Inhalo por puro gusto al sentir esa diferencia tan encantadora.

— Mi cuerpo de la dimensión humana murió —digo y me sorprende que mi voz no suene ronca y mi garganta esté reseca.

«Así que estos son los cuidados brindados a mi cuerpo por Cristal. Increíble.»

Observo el árbol frente a este lago y se ve diferente como todo lo demás.

Si antes pensaba aquí era hermoso, ahora, simplemente me deja sin habla.

La naturaleza se ve tan viva, irradia tanta tranquilidad, el olor de las caléndulas ha vuelto. Todo pareciera que hubiera renacido de pronto.

Los círculos de agua cristalina que me rodeaban han desaparecido y estoy siendo llevada hasta estar fuera del lago.

Cuando mis pies desnudos hacen contacto con la tibia tierra una corriente pasa desde mis pies hasta abarcar todo mi cuerpo y me estremesco en respuesta.

Muevo mis pies y no pasa nada, así que repito varios movimientos con todas mis extremidades y sigue sin haber algún entumecimiento o punzadas de dolor. No hay nada.

Una suave brisa mese mis cabellos y me quedo sorprendida viendo lo largo que está. Estiro mis manos para tocarlo y es fascinante lo suave que se siente, lo suelto y toco la piel de mis brazos y la de mi rostro, ¡maldición, mi piel se siente increíble!. Que genial.

Ahora observo que estoy vestida con un sencillo vestido que llega a la mitad de mis muslos de color azúl cielo y la tela pareciera que estuviera llena de pequeñas lucecitas. Se parece tanto al lago y es encantador.

Es hermoso y cómodo, un doble plus.

— Ese es un regalo de mi parte, a que es lo más precioso y cómodo que has usado en tu vida —menciona Cristal detrás de mi.

— Tienes toda la razón es impresionante —susurro mostrando lo conforme que me encuentro—. Gracias.

— No hay de que.

Mi cuerpo está como si ni hubiera estado sin moverse quizás por cuantos años.

— Te ves tan... hermosa, divina, bellísima, no encuentro la palabra correcta ahora mismo para describir como te ves —jadea Nillam al frente de mí y se ve sonrojado.

Hace tiempo no apreciaba eso.

Yo sonrío como una idiota de seguro y creo que también me he sonrojado, mi corazón late de prisa y si yo estaba segura de que me veía increíble ahora me siento como una diosa y mi ego lo agradece, no me hacen falta halagos como estos pero cuando vienen de él me doy por enterada que los necesitaba.

El amor es tan sorprendente y nos vuelve predesiblemente impredecibles si te comparas a antes de haber caído.

Suspiro como toda una enamorada.

Sacudo la cabeza porque no es momento para esto.

Él me mira divertido sabiendo el efecto que tiene en mí.

— Ustedes inspiran tanto amor que me siento enamorada de su amor, ¿acaso tiene eso algún sentido? ¡pues no, no lo tiene! —murmura Cristal suspirando y mirándonos de forma soñadora.

Me río y Nillam tiene una sonrisita cálida.

— ¿Hace cuánto llegamos? —pregunto mientras camino hacia ese gigantesco árbol.

— Como doce horas. Creo. No lo sé con exactitud. —Es Nillam quien con duda responde a mi pregunta.

Para este tiempo ya debieron leer el mensaje de fuego, si, porque el tiempo aquí ha vuelto a la normalidad. Me pregunto si se debe a que todos han regresado y si es así entonces lo que sospecho debe ser cierto, quizás Cristal me de una respuesta o puedo ir a hablar con esos seres. Debería ponerles un nombre.

Ahora, si Nillam tiene una forma física debe ser porque Cristal puede hacer eso también o se ha comunicado con ellos, aunque también existe la opción de que sus habilidades hayan crecido y obtenido otras nuevas justo como me ha pasado a mi y a Zared.



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En el texto hay: romance, dimensiones, fantasia épica

Editado: 06.08.2026

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