Un sueño para Madeleine

27. ¡SIN EDITAR!

Capítulo veintisiete; Almas conocidas.

Nillam Welles.

Cuando Madeleine despertó ese otro día se encontró con su familia y los conocidos que tenía.

Se veía muy feliz y así mismo estaba Zared.

Yo lo entendía por el sentimiento que me provocan ellos dos ya que nunca fuí alguien muy de encariñarme. Por otro lado yo fuí como uno de los primeros, es decir, salí del lago como un niño de diez años y todos los conocimientos que podría tener un niño de esa edad. Aunque a diferencia de ellos que ya venían adultos.

Así fue como todos los que hicieron los Mak* nacieron, pero yo era de cierto modo... Diferente.

Aunque Madeleine nunca hizo preguntas o me vió de forma diferente porque cuando ella me miraba en ésta solo veía su amor por mí y eso es suficiente, desde entonces ha sido así y siempre lo será.

Nadie olvidó lo que vivieron en esa dimensión falsa y creo que es bueno de cierta manera.

Después de que ya hubiera estado dos días enteros con sus padres por última vez, regresamos aquí.

Solo estamos esperando que Lanne regrese para partir de nuevo a nuestra dimensión dónde se llevará acabó mi plan que deseo fervientemente que funcione.

Quiero que esto acabe porque estoy tan cansado de estar en este limbo. Eso suena egoísta pero si de igual forma ella va a morir, entonces, ¿Por qué no desear yo mi descanso?. Sé que no tengo oportunidad de volver pero, ¿Acaso no me están esperando ellos? Tal vez su alma esté unida tanto a la mía que volveremos a encontrarnos.

Dejo de mortificarme por todo lo que deseo y no obtendré.

Camino de vuelta a la cabaña y al entrar me encuentro con los tres jovencitos esos y Zared en la sala así que tomo asiento en uno de los sofás.

Por las emociones mostrada en esta conversación creo que empezó hace rato.

— ¡Tú estás diciendo muchas cosas y demasiado rápido como para que lo asimile tan rápido! —exclama el asiático.

— Oh, vamos, no es tan complicado —se burla el maldito de Zared.

Dejar que él se metiera en esta conversación fue una mala idea.

Los minutos se pasan y al final todos se encuentran discutiendo estupideces unos con otros.

Suspiro profundamente.

— ¡Basta ya, niños escándalosos!

Al escuchar mi voz alta y autoritaria se quedan callados pero con molestas miradas de culpa entre ellos.

— ¿Qué es lo que no entienden? —pregunto y van a hablar todos juntos así que alzo una mano en señal de alto y señalo a uno.

— Primero, ¿Dónde está Lanne? —es la pregunta del chico de ojos verdes.

— Tuvo una conversación privada con Madeleine y marchó a la dimensión sobrenatural, pero no te preocupes volverá en unas horas —respondo y este asiente. Va a preguntar algo pero de una vez lo corto al saber que es—. No sé que está haciendo.

Sin necesidad de señalar ésta vez otro pregunta.

— ¿Por qué utilizaste mi cuerpo? —pregunta con seriedad Johan.

Sonrío pequeñito porque me da un poco de diversión el hecho de que me pregunte esto ya que él siempre estuvo consciente.

— Tu energía es compatible con la mía y eso es muy extraño —respondo y no miento con lo que dije.

Madeleine no lo sabe pero tuve serios problemas al poder encontrar un huésped cada vez que quería ir a verla.

No siempre estuve a su lado porque no quería ver cómo alguien parecido a ella para mí y que además llevara su mismo nombre hiciera una vida con alguien que no era yo... Me hería y por eso iba solo cuando la extrañaba demasiado.

En esas vidas que tuvo ella fue diferente en cada una de ellas; rubia, pelinegra, castaña, pelirroja. Alta, baja, mediana. Morena, blanca, mestiza.

Pero sus ojos fueron los mismos y a la vez no se parecen en nada a el color que tienen ahora. Fue como si supieran que no era ella completamente.

En cambio su nombre sin importar dónde y cuando nació siempre la llamaron Madeleine.

Me pareció que era una broma cruel por parte de los Mak pero cuando me quejé por ello su repuesta fue que todas las almas estaban marcadas por algo y que ese nombre siempre le pertenecería a su alma.

«¿Cuál es la marca de tu alma?»

Se les ocurrió preguntar y ahora ese susurro nunca se aparta de mí y yo aún no quiero tener esa respuesta.

Me asusta porque creo que sé cuál es. Bueno, no lo creo, lo sé, pero odio a los que están ahí.

— ¿Simplemente eso? —insiste en tener otra respuesta.

— Tú y Taeyang fueron conocidos por Madeleine y, sí, ustedes están aquí porque ella así lo quiso y eso suena egoísta, pero quiero creer que no es así.

Ustedes son lo que algunos humanos llaman personas con dones espirituales y eso no es del todo mentira ya que emiten una energía especial que a un se encuentra dormida.

»Cuando dicha energía se despierte llamarán la atención de criaturas que ni en sus peores pesadillas querrán ver. Ahora si no quieren ir con nosotros a nuestra dimensión dónde estarán a salvo y además se volverán uno de nosotros, simplemente pueden decir no y morir cuando lo predestinado pase.



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En el texto hay: romance, dimensiones, fantasia épica

Editado: 06.08.2026

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