Capítulo veintinueve; Alguna vez...
Zared Hardy.
No somos nada más que mentiras hermosamente ridículas y sin sentido pero que a todos les parece bien. Se conforman con no ir más allá de lo que sienten y ve. Pero resultó que después de todo lo que había evitado por estar tan involucrado yo terminé siendo el único que al parecer conserva su memoria original.
Ahora, justo ahora nuestra historia y lo que somos no son más que... Un circo.
Suspiro y transporto mi cuerpo afuera de ésta siesta que no quiero y mucho menos necesito.
Cristal sigue siendo una mandona.
Aparezco detrás de ella que se encuentra en el centro del lago parada y moviendo las manos sin cesar pero con gracia.
Me mantengo parado sobre el agua.
— Te demoraste —es lo que dice sin darme una mirada.
— Estoy fuera de práctica.
— No me vengas con esa mentira a mí.
— Ya. Ya. —me río.
Es cierto que me siento liviano y cómodo pero este entorno es pesado, no se parece en nada a... ¿Cuánto tiempo ha pasado?
Frunzo el seño.
— Estás haciéndote esa pregunta.
— Sí. ¿Tienes la respuesta?
Alzo la vista al hermoso cielo azúl con una cuantas nubes blancas. Parece que no lloverá.
— Han llegado —dice de pronto y yo busco a los lados a ver si son ese par de imbéciles.
Pero no es así, son la ¿familia de Cristal?. Ni idea.
— ¡Hermanas, hermanos! —al parecer sí.
Estado: Duda existencial resuelta.
— ¿Elementales? Porque no, después de todo el lago tenía vida —hablo en voz baja para mí mismo.
— Agua, ¿quién es este? —pregunta una voz a la vez que siento unas manos en mis hombros. Me tenso pero no me muevo y no digo nada.
¿Agua? Supongo que es Cristal.
— Bosque, no invadas su espacio personal y mucho menos lo intimides.
¿Bosque? ¿Acaso no tienen nombres o qué?
— ¿Intimidarlo? —ríe—, no lo creo. No soy capaz de tal cosa y este desconocido —apreta el agarre en mis hombros. De seguro quedarán sus dedos pintados ahí— no está intimidado al estar rodeado de fuerzas naturales, así que lo que ves aquí es solo incomodidad por el hecho de que esté invadiendo su espacio personal, justo como tú lo has dicho.
Me suelta al terminar de hablar y un peso de me quita de encima. Me relajo un poco.
¿Bosque? Pero no suena como mujer o hombre. Supongo que es alguien que puede ser ambas. Eso tiene sentido.
— Bien. Él es Zared Hardy —me voltea a ver cómo para comprobar algo—. Y espero que cuando termine con mi labor ya se hayan conocido un poco —al terminar de hablar desapareció y con ella el movimiento de maná que había alrededor. Supongo que solo estaba esperando a que sus hermanos llegarán.
La única que tiene apariencia de adolescente es Cristal y me pregunto porque razón. Sus hermanos tienen una apariencia adulta de una edad que no sé descifrar. Se ven jóvenes y a la vez maduros. Aunque lo que si es igual es que sus cuerpos están constituidos con sus propios elementos.
Dicen que la naturaleza es sabía. ¿Lo son ellos?
— Bien, Zared Hardy, yo soy Bosque —se presenta el que le dió un suave masaje a mis hombros.
Asiento en respuesta.
Su cuerpo está constituido solo por hojas y estoy un poco extrañado pues es el bosque y solo usa hojas.
¿Es eso racista? No lo sé.
— Parece que no le has caído muy bien —le susurra la que de seguro es tierra como si yo no estuviera cerca de ellos—. Estúpido, deja de ser tan extraño con eso de invadir el espacio de otros —lo regaña.
— Voy a ser su adoración —es su respuesta demasiado egocéntrica.
Los otros ruedan los ojos y se ríen mientras hablan en un idioma que no conozco.
— En fin, ignora lo que ha dicho —se acerca a mí—. Yo soy Tierra, un placer conocerte al fin.
Me sonríe y yo sé la devuelvo un poco dudoso y extrañado por ésta mier... Por todo esto.
— Espera, yo me presentaré primero.
— Bien pues, pero me debes una competencia.
— Por supuesto —llega hasta mí él que estaba hablando—. Soy Viento, ahora, con respecto a lo que dijo el sujeto verde de allá —señala hacía el de los masajes. ¡Ya tiene un apodo!—, no le prestes atención, ese es su ego hablando.
Viento es una mujer que está formada por una densa corriente de aire que parece sólida.
Me río y asiento. Esto se está poniendo interesante y divertido.
Debería estar haciendo otras cosas, pero los empalagosos no han llegado.
— ¡Ey, soy Fuego!
— ¡Aquí, Rayo o Relámpago! cómo me quieras decir.