Capítulo treinta; A valido la pena.
«A valido la pena...
a valido la pena el haber nacido
el estar aquí presente,
el haber visto las horas pasar
y convertirsen en lo que hoy son los años
el haber amado los seres que alimentan
con sus sueños mis sueños
el haber sentido las flores
en esa magnífica y mágica caricia
el apreciar el verdor de los árboles
y palpar las hojas en su dimensión exacta.
A valido la pena las verdades
que nos enseña él tiempo,
a valido la pena la ternura
la sonrisa de niños
el amor el desamor y las lágrimas.»
Juan Orrego.
Nillam Welles.
Ha caído.
Estamos aquí después de tanto tiempo o al menos yo lo estoy.
Abro lo ojos y veo el hermoso cielo nublado surcado de nubes grises, unas más oscuras que otras. Van de un lado a otro dirigidas por las fuertes corrientes de viento frío que deja estelas de olor a lluvia por todos lados, impregna la hierba que toma un olor parecido y el suelo olerá a lo mismo ahora que gotas de lluvia han empezado a caer de manera lenta hasta que duelen al chocar contra mi cenicienta piel por la fuerza que traen. Es así como lo sé; una fuerte tormenta está naciendo.
El viento toma más fuerza y revolotea mis ropas con ganas de arrancarlas de mi cuerpo.
La lluvia y el viento duelen, su fuerza me lastima físicamente, pero sigo aquí viendo las gotas caer desde este hermoso cielo vestido de tormenta.
Me siento desolado, melancólico, una profunda tristeza que no me lastima hasta hacerme llorar, no, lo que siento es como estar detenido en un entumecimiento que me hace sentir como si siempre hubiera estado triste y que ahora hace parte de mí y que es por eso que no puedo hacerme llorar porque me siento bien con ello.
Pero no puede ser así. No puedo quedarme aquí detenido en mi congelamiento. Necesito llegar a... ella. Pero antes quiero darme este momento para ahogarme en mis emociones.
Cierro los ojos y estiro los brazos para sentir mejor lo que rodea mi cuerpo.
He perdido y no perdido tantas cosas.
Grito de frustración, de dolor que hasta ahora no me había permito sentir, el nudo en mi pecho aumenta, mis ojos pican y por todo lo divino que quiero llorar por la emoción que me invade al estar gritando a la nada, por todo lo que no he llorado alguna vez, por estar a nada de perder mi amor y por mis padres olvidados. Mi familia fue borrada de mi memoria de ahora, entiendo que eso fue lo que pedí, pero maldita sea duele mucho, como si me estuviera incendiando. Me quité el apoyo más grande solo para que estuvieran bien, pero al final terminaron igual que los demás.
Mis gritos cesan y vuelvo a abrir mis ojos que no han derramado una sola lágrima. Es mejor así. Mis brazos caen y mi mirada va a tener a la húmeda hierba bajo mis pies. Mi pose es decaída justo como me siento ahora. Solo unos minutos dónde me siento miserable, desganado y muerto (irónico, ¿no?), solo necesito esto aunque no haya llorado y parte de esta marea de sufrimientos acumulados no bajará hasta que me vuelva una magdalena. Solo unos minutos, por favor.
La risa de mis padres llega hasta mí, la de ella, la de ese rubio y la de los otros niños.
¿Por qué no recuerdo palabras o momentos? ¿Por qué solo ese sonido sin más?
Quizás sea porque es felicidad, amor, tranquilidad, diversión, comodidad, lo que trae ese sonido. Quizás sea por eso.
Basta, ha terminado mi tiempo de autocompasión.
La tormenta ya no es más que una suave lluvia, las fuertes corrientes de viento se volvió una suave brisa que envuelve mi cuerpo y causa escalofríos ya que no estoy controlando ninguna temperatura alrededor. Las nubes se han apartado lentamente y aunque aún queda el cielo vestido de suaves nubes de un gris muy claro y algunas blancas, está despejado pero no lo suficiente como para ver un radiante sol. Es austero pero de manera comedida. Justo como me siento.
Quito mi vista del cielo para ver alrededor. Hay cosas parecidas a la dimensión dónde crecí y otras a partes que me gustan de las otras dimensiones. Aquí está representado muchos espacios naturales que son especiales.
Deseo saber que tan grande es esta dimensión y me sorprendo sabiéndolo sin siquiera dar unas ondas. Es gigantesca y solo seguirá creciendo.
Tomo aire profundamente.
Trato de relajarme.
Camino un poco y me llama la atención el hecho de que aquí se encuentra el lago y sus caléndulas blancas, también el árbol de la vida que está en cada una de las dimensiones. No debería sorprenderme después de todo este lugar es sumamente especial para mí.
Después de tanto correr y esperar, usar mi habilidad sin haberlo aceptado o asumido me llevó a algunas consecuencias, estoy aquí en este lugar y eso solo significa una cosa.