Escribir este libro no fue una decisión planeada, sino una necesidad del alma. Durante
mucho tiempo guardé silencio, reprimí mis errores y me escondí en la soledad, creyendo
que así el mundo dejaría de doler. Pero aprendí, a través de caídas y de personas que se
fueron demasiado pronto, que las historias que no se cuentan se pudren por dentro.
Este no es un libro de consejos de alguien que lo sabe todo. Es, más bien, un mapa de mis
propias cicatrices. Aquí encontrarás mis dudas, mi cobardía al no saber elegir, y la luz que
encontré en la soledad y en el legado de un amigo llamado Mauricio. Si decides leer estas
páginas, no busques a un héroe; busca a un ser humano que, después de estar con una
soga en el cuello, decidió que la vida era lo suficientemente simple como para volver a
intentarlo.