Lastimosamente, en la vida de cada persona pasan y seguirán pasando cosas malas. Pero hablemos de los temas importantes de este mundo. Hablemos de ti, de la vida; hablemos de lo que podría pasar mañana si tan solo intentaras progresar.
El tiempo pasa tan rápido que no hemos podido seguirle el paso.
Es tan veloz que, dentro de un segundo, ya habré terminado de escribir, de escuchar, de pensar y de sentir. Es tan fugaz que no podemos seguirlo ni con la mirada; en un parpadeo, este ya se encuentra a mil kilómetros de distancia.
El tiempo... la famosa pregunta: ¿qué es el tiempo?
Existe un antiguo dicho de San Agustín de Hipona; cuando se le preguntó qué era el tiempo, él respondió:
«Si nadie me lo pregunta, lo sé; pero si quiero explicárselo a quien me lo pregunta, no lo sé».
Aun así, es fundamental en nuestras vidas. «El tiempo es dinero», decimos; entonces «no tengo suficiente tiempo», «el tiempo vuela», «el tiempo fluye».
Son palabras sencillas de entender, ¿no es así?
Pero nada es sencillo realmente.
Eso es lo lindo de vivir: nacemos y no sabemos caminar, hablar, comer, escuchar ni sentir.
Hay tantas cosas que no sabemos de pequeños, y algunas que todavía no logramos entender siendo ya adultos o jóvenes.
La vida es linda; es un enigma en todo el sentido de la palabra. ¿Quién es el asesino? ¿El de los tatuajes o el de traje? ¿El de tez oscura o el de tez blanca? Todo es muy confuso,
podría ser cualquiera.
Aún me cuesta trabajo entender cómo funciona este mundo, cómo funciona la mente de las personas o su manera de actuar. Son temas complejos; cada persona es un mundo diferente o, mejor dicho, una galaxia distinta. Hay tantas cosas que ocultan que es imposible conocerlas todas.
Y el tiempo no nos alcanza para entenderlo todo. No logramos entender ni un examen, ni siquiera una simple conversación.
¿En qué estamos fallando como personas?
¿En qué estamos fallando como sociedad?
"Somos arquitectos de un tiempo que no nos pertenece, tratando de descifrar un mundo que se nos escapa en cada parpadeo."