Un valle sin fin

CAPÍTULO 4 - El universo interno y el cuarto oscuro

Soñar, ¿qué es soñar?

De manera reducida es representar una fantasía mediante imágenes mientras uno duerme.
Muchas veces he visto que los sueños se hacen realidad, muchas veces he sido testigo de ese hermoso suceso. Es como un milagro.

Hay algunas ocasiones en donde yo me pongo a pensar, qué pasaría si uno cuando muere entra en un sueño totalmente profundo, un mundo donde cada persona tiene la capacidad de poder crear su mundo perfecto; es una idea muy linda y a lo mejor pueda que sea real, nunca lo sabremos, solo cuando nuestra vida tenga su fin en este mundo.

Pero, ¿por qué ir a prisas? Este mundo es algo confuso.

Siempre he visto cómo las personas ignoran totalmente sus sueños, esos sueños que, de jóvenes, de niños, han tenido.

¿Y por qué lo hacen?

No lo sé, es como si ignorasen su felicidad, es como si tirasen a la basura su corta vida.

Hay sueños muy lindos, sueños donde te reencuentras con una persona especial.

¿Sabías que el espacio vacío es un sinfín de posibilidades? Entonces realmente no está vacío.

Las personas somos como un universo completo, hay veces que creemos que está vacío, pero si nos ponemos a explorar dentro podemos encontrar un sinfín de ideas.

¿Por qué abandonar tu universo? Es como salir al espacio sin un traje especial: sabes que morirás, pero aun así lo haces.

Entonces.
¿Por qué tiras a la basura aquello que te permite seguir viviendo?

Los recuerdos son lo único que perdura en el tiempo.

Todos moriremos, pero nuestro recuerdo será eterno.

Un hobby, ¿de verdad es un hobby?

¿Tu sueño es solo un pasatiempo?
¿Tu vida solo es algo simple como eso?

No, no es así.
Mírate ahora, ¿realmente esto es lo que deseabas desde siempre? ¿Todo tu esfuerzo...?

Yo también he tenido grandes sueños que lastimosamente no se harán realidad por cosas que ya no están a mi alcance, pero tú.

¿De verdad no puedes? ¿O es que no quieres intentar seguir tu corazón?
Como humanos siempre hemos sentido miedo de lo desconocido.

Te contaré una historia.

Un día un niño tenía miedo de entrar en un cuarto oscuro. Tenía tanto miedo que selló esa habitación sin saber qué había ahí. Vivió años atormentado y con dudas, cada noche tenía pesadillas; se imaginaba que dentro de ese cuarto había un monstruo que le haría daño. Sus padres siempre le miraban, pero ellos sabían que un día él se arriesgaría a entrar.

Y sí, eso ocurrió. El niño, que ahora ya era un joven, decidió entrar y ver qué había. Cuando miró el cuarto observó que estaba totalmente vacío. El chico, confundido, le preguntó a sus padres por qué había ruidos si el cuarto estaba vacío.

Sus padres le respondieron:

—Todo era producto de tu imaginación, realmente nunca hubo ruidos; solamente era tu cabeza creando ideas. Ahora este será tu cuarto, puedes decorarlo y modificarlo a tu manera, eres libre de hacer lo que quieras con él.

El chico sonrió y por fin pudo dormir bien.

El entrar a un sitio desconocido puede resultar algo tenebroso, no sabemos qué hay ni lo que nos pueda pasar. Pero si nos arriesgamos, podremos descubrir lo que nos espera detrás de una puerta cerrada y por fin podremos sentir esa libertad que siempre hemos deseado tener; esa libertad de hacer lo que realmente nos gusta.

Pero para poder llegar a ella, solo hace falta abrir una puerta.

"El miedo no es el vacío que hay tras la puerta, sino el laberinto que nuestra propia
mente construye para evitar que la abramos."




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.