Cuando somos pequeños no le prestamos atención a casi nada, solo hacemos ruido diciendo y haciendo las cosas que más nos gustan, hablando desde la sinceridad y sin tanta complejidad.
¿Desde cuándo cambiamos esa mentalidad?
Quizás lo hicimos por querer aparentar ser más maduros o más fuertes.
¿Pero qué es realmente ser fuerte?
Hablamos de fortaleza física o emocional; ambas son difíciles de alcanzar, o al menos eso creo. Quizás para poder ser fuerte emocionalmente tenemos que pasar por momentos trágicos en nuestra vida. Recuerda esa primera discusión; esa que tuviste con algún familiar, algún amigo o tu pareja. Tantas cosas que te habrás guardado, ¿cierto? Guardamos silencio solo por respeto y para no agrandar más un problema.
Se te hace costumbre y llegas al punto donde solo reprimes tus emociones; acudes al engaño propio haciéndote creer que aislarte de los problemas es la mejor manera de combatirlos.
En el camino te pierdes y no encuentras forma de volver a encontrarte, de hallar a ese niño que era feliz solo siendo él mismo y haciendo lo que más le gusta, que es vivir.
¿Desde cuándo dejamos de disfrutar la vida?
¿Desde cuándo empezamos a ver gris todo el mundo y a cuestionarnos todas nuestras decisiones?
Un sonido tan veloz puede terminar con veinte, treinta, o cuarenta años o más de existencia. Tantos sueños rotos y tantas vidas que dejan vacías; una salida rápida, un camino sin retorno y una familia destrozada. El silencio es lindo.
Esa tranquilidad que hay cuando estás completamente solo o sola, hablando contigo mismo sobre tus decisiones, tus pensamientos o algo que te gusta. Guardas silencio por decisión propia o solo porque no sabes qué decir. No es sano que tu pasado influya en tu presente; no digo que olvides, ya que eso es imposible, solo quiero que sigas adelante y dejes que ese silencio, esa presencia sin voz, invada tu corazón y te haga encontrar quién eres de verdad.
Habla contigo, pregúntate todas las dudas que tengas; el silencio te dará la respuesta a todo. Al inicio, tanto silencio puede que te asuste, pero es parte de obtener fortaleza. Solo no te enamores de él, porque una vez lo hagas, no querrás dejarlo.
«La invito a bailar, señora Soledad, quiero que su presencia me haga flotar para que mis sueños se puedan encontrar».
Cambiar tu mentalidad puede ser algo complicado pero sencillo; no necesitas libros ni nada, solo te necesitas a ti. Necesitas hablar contigo mismo y tener paciencia; a mí me tomó más de tres años poderme encontrar.
No es un camino sencillo, pero nada en esta vida lo es. Eres fuerte, eres importante, y cada paso, cada aprendizaje, es una señal de que estás haciendo el esfuerzo por mejorar. Pero si dejas que el ruido invada tu corazón y tu tranquilidad, entonces estarás destinado a la oscuridad. Perdona, ama, ríe y vive. La vida es efímera: un minuto, una hora e incluso un año pasan en tan solo un parpadeo.
Llevas poco tiempo leyendo y, aunque suene a ficción, en cuestión de un abrir y cerrar de ojos ya será otro día. La vida es un regalo preciado; aunque todo parezca que está mal, aunque sientas que tu mundo se cae a pedazos, siempre tendrás el derecho de volver a empezar.
Yo soy un ejemplo claro. He fracasado como hijo, como novio, como amigo y en muchos proyectos económicos.
Pero cuando estás llorando con una soga en el cuello y miras a la ventana y ves que todo avanza, que el viento sigue andando y los pajaritos siguen volando, te das cuenta de que nadie va a vivir por ti. Tus recuerdos solo los podrás crear tú, y al final eso es lo más importante: crear recuerdos que nos hagan sentir la felicidad.
"La fortaleza no nace de no haber caído nunca, sino de haber mirado al abismo a los ojos y haber decidido que todavía quedaban atardeceres por ver y recuerdos por construir."