Siempre miro a mi alrededor pensando en qué cosas son las correctas y cuáles las incorrectas. Ponte a pensar en todas las decisiones que has tomado a lo largo de tu vida: buenas o malas, ya las has tomado.
Piensa en qué hubiera ocurrido si hubieras escogido una decisión diferente a la que tomaste.
¿Crees que hubiera salido bien o mal?
Realmente es difícil responder a eso; deberías hacer muchos experimentos que actualmente son imposibles. La única respuesta que puede llegar a ser válida es que no hubiera cambiado nada; al final, el orden no afecta al producto final... o al menos eso pensamos. Como seres humanos, estamos acostumbrados a tomar malas decisiones y culpar a los demás por las consecuencias.
Difícilmente nos hacemos cargo de lo que provocamos o simplemente no aceptamos los errores como debería ser. Hundidos en la depresión y la angustia por no tener una respuesta válida de lo que pudo cambiar, al final la respuesta correcta es ninguna, para ser sincero.
A veces no comprendemos unas simples palabras que son tan sencillas de entender, así que es difícil que entendamos algo más allá, algo que sobrepasa por años el pensamiento humano. Una relación antigua que has tenido, para bien o para mal, ya te ha dejado un aprendizaje, ¿pero al final qué enseñanza te llevas? Ninguna, si somos honestos, porque tus decisiones afectan a terceros y aun así no cambias ese pensamiento erróneo que tienes.
No eres el centro del universo. Mira afuera, mira aún más afuera: galaxias enormes que no son ni un granito de arena en este universo.
¿Y tú piensas que eres relevante?
Cambiar es el inicio para reformarse. No digo que no valgas nada; me refiero a que el valor tú mismo te lo das. Al final, tu esencia es la que te diferencia de los demás. Seas risueño, amable, serio o cualquier otra personalidad, ese va a ser tu diferenciador entre todos.
Cualquier persona siempre tiende a querer imitar a los demás, ya sea para estar dentro de un grupo o simplemente para parecerse a alguien más. Realmente jamás podremos ser como los otros, ya que cada quien tiene algo que lo hace especial.
Al final, así funciona el universo: podrá haber millones de galaxias y planetas similares, pero ninguno es igual en su totalidad. Hay factores que van cambiando, y eso es lo que los hace especiales.
"Somos un instante en la eternidad del cosmos, pero ese instante es lo único que nos pertenece; no busques ser el centro del universo, busca ser el dueño de tu propia esencia."