"A veces el nombre que nos dan no define quiénes somos. Yo solo era alguien perdido hasta que conocí a un chico que veía el universo en un tazón de cereal. Él no me dio respuestas, me dio su forma de mirar. Y aunque nunca pude decirle 'lo siento' antes de que el silencio se lo llevara, espero que estas páginas sean la disculpa que el viento no pudo entregarle".