Un verano contigo

4. Capitulo

"La fotografía detiene el tiempo, pero no detiene el dolor."

Los días previos al torneo fueron todo un caos.

Redes por todos lados, arena que se colaba en todas partes y una ansiedad que se me instaló en la boca del estómago como un inquilino que no piensa pagar alquiler.

Lo que solía ser mi playa favorita de noche por su hermoso silencio, ahora era un hervidero de gente cargando generadores, postes y cajas de luces LED.

Pero el verdadero ruido no estaba en la playa, estaba en mi cabeza. Cada vez que bajaba a la arena, lo veía.

Estaba en todas partes: supervisando las zonas de seguridad, hablando con los técnicos, o simplemente allí, de pie, con esa calma suya que hacía que mis nervios saltaran como cables pelados.

-¡Emi! Ayúdame con esto, que se me escapa- gritó Val.

Estábamos intentando enrollar unas tiras de luces de colores alrededor de los postes de la red principal. Mis manos estaban torpes. Cada vez que miraba hacia la torre de vigilancia, sentía su mirada. Como si contara cada uno de mis errores.

-Estás en otro mundo, de verdad- dijo Val, soltando un suspiro frustrado mientras se secaba el sudor de la frente. -¿Es por el torneo o es por cierto socorrista?

-Es por el calor, Val. No empieces- respondí, apretando el nudo de la red con más fuerza de la necesaria.

-El calor no te hace fallar saques fáciles, Emi. El calor no te hace mirar a la torre cada diez minutos. El calor no te hace estar en otro planeta, como lo estas ahora-

No le contesté. No podía. Porque tenía razón.

Esa tarde, el sol empezó a esconderse, tiñendo el Cantábrico de un naranja que parecía sangre. Estábamos terminando de colocar las boyas luminosas en el agua cuando Max se acercó con Mateo. Los dos reían. Ver a mi hermano tan cómodo con el chico que estaba acabando con mi cordura era una tortura.

-Todo listo para mañana- dijo Max, orgulloso. -Mateo dice que la marea va a estar tranquila, pero que por si acaso, va a doblar el turno. Se queda toda la noche en la playa-

Mi corazón dio un vuelco. Toda la noche.

Es por seguridad-añadió él, dando un paso hacia adelante. Llevaba una camiseta negra que parecía absorber la poca luz que quedaba. Pero que le quedaba jodidamente bien. -Un torneo nocturno es el escenario perfecto para que alguien crea que es el más valiente y termine en el mar. Y no me gustaria que eso pasara bajo mi guardia-

Sus ojos buscaron los míos. No era un comentario general; era una advertencia directa para mi.

-No te preocupes, señor salvavidas- dije, intentando que mi voz sonara fria. -Aquí todos sabemos nadar. Nadie necesita que lo vigilen de cerca-

-Eso dicen todos antes de que la corriente los arrastre- respondió él con esa voz que me recordaba a la noche en Madrid. -A veces, capitana, el peligro no es el agua, sino lo que dejas en la orilla-

Max y Val se alejaron para hablar con el encargado de la música, dejándonos solos un segundo. Un segundo que se sintió como una eternidad.

-¿Por qué lo haces?- le pregunté, bajando la voz.

-¿Hacer qué? ¿Mi trabajo?-

-No. Esto. Estar aquí, lanzando frases con doble sentido, mirándome como si supieras algo que yo no sé. ¿Qué buscas, Mateo?-

Él dio un paso más, rompiendo mi burbuja personal. El olor a mar y a ese perfume suyo que empezaba a odiar por lo mucho que me gustaba, me envolvió por completo.

-No busco nada que tú no estés dispuesta a darme- susurró. -Y esta noche, cuando las luces se enciendan y la playa esté llena de gente, seguiremos siendo solo tú y yo, en medio del caos. Piénsalo, capitana-

Se dio la vuelta y caminó hacia la torre, dejándome allí, con las luces LED a medio poner y la sensación de que el torneo no era para recaudar fondos, sino para poner a prueba cuánto podía aguantar mi corazón antes de estallar.

Caminé hacia mi mochila, pero me detuve al ver un pequeño detalle. Sobre mi balón de voley, alguien había dejado una pequeña nota adhesiva.

No tenía nombre, solo cuatro palabras escritas con una letra hermosa y clara:

"No dejes de saltar"

Apreté el papel en mi mano hasta que se hizo una bola pequeña. Sentí ganas de tirarlo al mar, pero en lugar de eso, lo guardé en el bolsillo de mi pantalón.

Mi corazón, que seguía latiendo con la fuerza de un desastre meteorológico.

En horas sería el torneo. En horas las luces se encenderían. Y yo sabía, con esa certeza que solo tienen los que aman demasiado rápido, que nada volvería a ser igual después de esta noche.

Cerré la puerta de mi habitación y me apoyé contra ella, dejando que la madera fría sostuviera el peso de mis dudas.

El papel arrugado en mi bolsillo parecía quemarme la pierna.

"No dejes de saltar".

Cuatro palabras. Solo cuatro malditas palabras y sentía que Mateo me había leído el alma mejor que cualquier persona que llevara años a mi lado.

Me miré en el espejo y apenas me reconocí. Tenía las mejillas encendidas y los ojos demasiado brillantes, como si tuviera fiebre. Pero yo sabia que no era una enfermedad, era él. Era esa sensación de estar al borde de un precipicio y por primera vez, no tener miedo a la caída, sino a lo que encontraría al llegar abajo.

-Céntrate, Emi. Es solo un torneo- me dije en un susurro que ni yo misma me creí.

Me quité la ropa con movimientos torpes. Mis manos temblaban, un temblor tranquilo pero insistente que nacía en el centro de mi pecho.

Intenté elegir qué ponerme para la noche como si fuera una decisión de vida o muerte. El bikini deportivo negro, los pantalones cortos que siempre usaba en cada partido.

Las prendas se sentían como una armadura demasiado delgada para el tipo de guerra que me esperaba.

Me senté en el borde de la cama y saqué el móvil. Faltaban dos horas para que el torneo empezará.

El silencio de la casa me estaba matando.

Max ya se había ido para ayudar con los últimos detalles de la barbacoa, y el vacío de mi cuarto solo hacía que mis pensamientos gritaran más fuerte.



#536 en Joven Adulto
#5755 en Novela romántica
#1506 en Chick lit

En el texto hay: playa, amor dolor, pasadooscuro

Editado: 30.01.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.