Un verano inesperado

∞Prólogo: "El comienzo de todo"∞

Tiempo atrás. 

Por fin era el último día del colegio, terminaba mi penúltimo año de la preparatoria y estaba muy contenta por eso porque estaba avanzando y cumpliendo poco a poco mis metas. Alex, mi novio en ese tiempo, iba a hacer una fiesta de despedida, todos se irían de vacaciones de verano y él no quería irse sin una fiesta en su casa. Mi familia quería irse a la selva Lacandona, Chiapas, solo que yo no quería porque me separaría de Alex y realmente no se me antojaba probar eso. Mis papás no estaban de acuerdo con mi decisión, ellos querían pasar tiempo en familia y era buena idea ir a una selva y conocer lo maravilloso de Chiapas. 

—¿Irás a mi fiesta, amor? —preguntó Alex.

—No me la perdería por nada del mundo —dije y le guiñé el ojo. 

—No me canceles, por favor, quiero que estés ahí —dijo con seriedad.

—Estaré ahí, te lo aseguro —sonreí. 

Me dio un beso y se fue. 

—Todavía no puedo creer que andes con él —dijo Andrea, mi mejor amiga.

—Yo tampoco puedo creerlo, simplemente lo amo y por eso me quedaré este verano aquí —sonreí.

—Leila, no estoy en contra de tus relaciones pero tus calificaciones bajaron demasiado desde que estás con él —dijo.

—¿Tú cómo sabes eso? —pregunté frunciendo el ceño.

—Simplemente lo sé, no importa cómo saqué esa información, lo que importa es que él cambió a esa Leila que antes vivía dentro de ti —dijo. 

—Sigo siendo la misma, Andy, no sé por qué te extrañas, no es culpa de él —dije.

—Pareciera que sí, estás diferente —dijo. 

—Es él, Andrea, por fin lo encontré —sonreí.

Andrea solo se quedó en silencio y yo seguí mi camino, tenía que ir a casa a ver cómo convencía a mis papás de que me dejaran ir a la casa de Alex. Me despedí de Andrea y salí del colegio, agarré mi bicicleta y me puse mis audífonos, quería escuchar un poco de música en el trayecto. «Señorita» sonaba en mis audífonos, la vista era genial y lo disfrutaba, el aire tocaba mi cara y me sentía fresca. Llegué a mi casa minutos después y mis papás estaban en la sala de estar, estaban viendo un programa de televisión y me dio miedo interrumpirlos. 

—Ya llegué —dije.

—Hola, hija, ya casi comemos —dijo mi papá.

Asentí.

—Quiero decirles algo —dije.

Me senté en el sillón y ellos me miraron. 

—En la noche hay fiesta en casa de Alex, por favor, quiero ir —dije.

—En dos días salimos a Chiapas, tenemos que estar totalmente descansados y fuertes porque será un viaje muy difícil —dijo mi papá.

—Pero quiero ir a la fiesta, es la última —insistí.

—Hija, lo sentimos pero esta vez no se podrá —dijo mi mamá. 

Cuando ellos decían que no es porque era no, así que me levanté del sillón y corrí a mi habitación, tenía que avisarle a Alex que no iba a poder ir su fiesta, sabía que se enojaría. Le marqué y rápidamente me respondió. 

—Hola, Alex —saludé.

—¿Qué pasó, amor? 

—Lamentablemente no podré ir a tu fiesta, mis papás no me dejaron, ya sabes, el viaje de verano —dije.

—Amor, es mi última fiesta de este año, es importante para mí —dijo.

—Lo siento pero no puedo hacer nada —dije con tristeza.

Y de inmediato me colgó.

—¿Qué te pasa? —pregunté en voz alta.

Las horas pasaron y yo estaba desesperada porque Alex no contestaba mis mensajes y mucho menos mis llamadas, no entendía qué le pasaba y no quería quedarme con los brazos cruzados. Mis papás habían salido, así que tenía una oportunidad para poder escaparme e ir a buscar a Alex y asistir a su fiesta. Me puse un vestido negro de vuelo con tirantes y mi par de tenis, me peiné y me dejé el cabello suelto.

—Estoy lista y nada debe salir mal —pensé.

Minutos después llegué a la casa de Alex, había demasiada gente y no podía encontrarlo. Toda la casa olía tanto a alcohol y la música estaba retumbando. Subí las escaleras y empecé a buscar por las habitaciones, me encontré escenas fuertes pero las ignoré, solo quería saber dónde estaba Alex y aclarar las cosas. Abrí la última puerta que me faltaba y me encontré con una escena terrible para mis ojos, Alex se estaba besando con otra chica y ésta estaba en sus piernas. 

—¡Eres terrible! —exclamé con enojo.

Mis lágrimas comenzaron a salir y salí corriendo del lugar, no quería volver a verlo nunca más. Ya no creía en los hombres.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.