Un viaje al fin del mundo

Capítulo 3, "primera parada"

Jennifer

No tengo idea de cuánto tiempo me dormí, ni siquiera tengo la suficiente fuerza para levantarme. El idiota de Noah puso su asquerosa mano en mi pobre tobillo. Aunque no me disgusta. TANTO. Por lo poco que veo desde mi ángulo, Eloise también viene dormida. Y Liam solo está manejando mientras escucha una canción en inglés.

Por la posición en la que estoy, debería de dolerme el cuello y la espalda, pero me puse de almohada las sudaderas de Eloise y de Noah, así que no me duele nada. Me dirijo hacia Noah y lo primero que veo es su maldita mano en mi tobillo. Después subo la mirada y ahí veo su maravilloso perfil:

Tiene la mandíbula marcada, no diría que es muuuuy marcada, pero sí que está bien marcada. Tiene esa manzana en el cuello que todos los hombres tienen, pero a mí parecer siempre me ha parecido que duele. Por alguna razón. Tiene el pelo negro, lacio (con unas pequeñas ondas), y no sé describir su corte, pero es medio largo de atrás y corto de adelante, literalmente el corte que los coreanos tienen en sus series. Creo que debería de cambiar mis referencias, me veo como una rarita hablando de coreanos. Bueno, su nariz es recta, tiene la boca un poco abierta (cuando digo un poco abierta, es que a simple vista parece cerrada), y está dormido con la cara apoyada en el vidrio de la ventana. Es muy guapo. Por eso lo odio, ¿Por qué es guapo?, ¿No se da cuenta de que cualquiera se puede enamorar de él?

Cualquiera menos yo, obviamente. Yo lo veo como un bicho raro.

—¿Cuánto tiempo llevamos de camino, Liam?

—Cincuenta y dos minutos, ¿Apenas te despiertas?

—No, ya tengo un rato.

—Ay ajá —ironiza él.

—¿Ya vamos a llegar?

—En media hora, creo.

—Qué mal, me incomoda la mano de Noah en mi tobillo.

—Pero qué cariñosos andan.

—Cállate.

—Pues vuelve a dormirte, estoy escuchando música y me interrumpes hablando de tu enamorado.

—Mira Liam, le voy a decir a Eloise que-

—Es broma —me interrumpe, lo que me hace creer que ya sabía lo que le iba a decir.

¿Qué vamos a hacer cuando lleguemos a Nueva York?, ¿Qué haremos en la carretera?, ¿Y si todo sale mal?, ¿Y si terminamos peleados?, ¿Y si la hermana de Noah no aparece?

Uso todas mis fuerzas para dejar de pensar en todos los riesgos, pero es que no puedo. Tampoco puedo volver a quedarme dormida.

¿Han tenido la sensación de sentirte vacío y con miedo por alguna razón que no conoces?

Pues ahora siento un gran vacío, tengo mucho miedo y estoy nerviosa. Pero estoy un 100% segura de que no es por el viaje. En esta última semana, solo vi a mis padres 1 vez. 1 sola vez. ¿Qué sentido tiene no escapar de casa si estoy sola?

Tengo miedo de muchas cosas, pero prefiero enterrarlos y pensar en otra cosa. Como la maldita mano de Noah en mi maldito tobillo. Estoy a punto de cortármelo. Me incomoda porque si me muevo, entonces quitará la mano.

—¿Ahora cuánto llevamos?

—Solo han pasado 2 minutos, Jen.

—¿O sea, llevamos cincuenta y cuatro minutos?

—Ajá.

—Ya me harté, ¿Tienes somníferos?

—¿Me estás pidiendo droga, Jennifer?

—No, somníferos.

—Es casi lo mismo.

—Está bien, voy a ver el paisaje.

Y me volví a concentrar en Noah.

ΠΠ

—¡Ya llegamos, ya despierten! —nos avisa Liam, aunque hace unos tres o cuatro minutos que me desperté después de volverme a dormir.

—Déjenme dormir.. —nos suplica Noah con la voz ronca aún sin abrir los ojos.

No me debería de fijar en eso pero la voz de Noah se vuelve más ronca cuando se acaba de despertar.

—Ya levántate y quita tu mano de mi tobillo.

—¿Por qué te molesta tanto mi mano, sirvienta?

—Cállate, esclavo.

—Ya bájense, ya llegamos a nuestra primera parada.

—¿A Nueva York?

Qué perdido está Noah, ¿Cómo vamos a ir de Gainesville a Nueva York en un poco más de una hora y media?

—¿Te falla?

—No, tonto. Llegamos a Palatka.

—¿Y qué vamos a hacer en Palatka?

—Comer, tengo hambre.

—Yo igual tengo tanta hambre que me comería un sobre de comida para perros —digo, y no de forma sarcástica.

—Y Liam es el que se comería cualquier cosa..

—Es que todos ustedes son unos asquerosos.

—¡Tú vas por ahí besando gente!

—Y tú te comerías popó de vaca.

—Ya me dio asco, cállense.

—¿Y si vamos a Finlandia?

—Quizá cuando seamos más grandes.

—No mientan, todos sabemos que nuestro grupito solo será un recuerdo de nuestra adolescencia.

—Qué dura.

—Jen, te las das de malota pero eres demasiado tierna para eso, eres como un chihuahua.

—¿Me acabas de llamar chihuahua?

Sí, mido poco más de un metro y medio, pero eso no me hace un chihuahua.

—Con razón dijo la excusa de que tenía tanta hambre que se iba a comer un sobre de comida para perros..

Todos soltamos una risa tonta.

—¿Qué vamos a hacer en Palatka?

—Comer.

Por fin me digno a mirar a mi alrededor, esstamos parados en lo que parece ser una zona residencial. es una calle de doble carril, estamos en un mini-estacionamiento con apenas tres lugares marcados con pintura blanca en el piso, y nosotros ocupamos uno de esos lugares. estamos rodeados de pequeñas casas con mucha vegetación, y en la esquina de la cale hay un local de un píso pequeño y varios ventanales con carteles de promociones, y un letrero grande con letras naranjas que dice "Tommy's food store".

—Supongo que invitaré yo —me ofrezco.

—Supones bien, cachorrita.

Me faltó agregar que afuera de esa tienda de conveniencia había una food truck con colores naranjas y verdes y varios menús pegados. Pero no comería nada de ahí, la comida de Estados Unidos es un asco.

—Pues entremos.

Al entrar, lo primero que vi fue una estantería llena de comida chatarra, ¿No hay nada más.. sano?

—Iré a buscar alguna estantería de fruta —les aviso por si me pierden de vista.




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