Un viaje de fútbol, dolor y gloria

Capítulo 55: La Maratón de la Voluntad ​El Ultimátum de la Pizarra

Tras la épica victoria 4-1 en San Siro, el ambiente en Valdebebas cambió. La euforia era palpable, pero el entrenador, un hombre curtido por las exigencias de la Casa Blanca, nos citó a los tres en su oficina antes de la primera sesión de entrenamiento en Madrid. Sobre la mesa no había trofeos, sino un calendario marcado con rojo.

​—Escúchenme bien —dijo el técnico, cruzando los brazos—. San Siro fue una noche mágica, pero en la Champions seguimos en la cuerda floja por los puntos que dejamos ir al principio. Tenemos un parón europeo de dos meses antes de cerrar la fase de grupos. En ese tiempo, enfrentaremos diez partidos de Liga consecutivos.

​Se acercó a nosotros y nos miró fijamente a los ojos.

—La directiva me ha dado un mandato claro: tenemos que aprovechar estos diez partidos para asaltar el liderato. Si ganamos los diez, llegaremos a la Champions con la moral blindada y la clasificación en liga casi resuelta. Si fallamos, la presión volverá y sus puestos volverán a estar en duda. Quiero treinta puntos de treinta posibles. ¿Entendido?

​—Entendido, míster —respondí yo por los tres—. La disciplina no entiende de descansos.

​La Rutina de los Guerreros

​Esa conversación marcó el inicio de la etapa más exigente de nuestras carreras. No solo se trataba de talento; se trataba de resistencia. Nuestra vivienda compartida se transformó en un centro de alto rendimiento. Las luces se apagaban a las 10:00 PM sin excepción. Héctor, Lucas y yo eliminamos cualquier distracción.

​—Diez finales, muchachos —decía Lucas mientras nos sumergíamos en bañeras de hielo tras los entrenamientos—. Si logramos esto, nadie en España volverá a dudar de por qué vivimos bajo el mismo techo.

El Camino de los Diez Pasos

• ​Partido 1 (vs. Valencia): Un duelo rocoso. La defensa rival nos cerró los caminos, pero al minuto 78, filtré un pase para Lucas, quien asistió a Héctor para el 1-0 definitivo. Tres puntos sufridos.

• ​Partido 2 (vs. Real Sociedad): Exhibición de Lucas. El genio marcó un gol de antología eludiendo a cuatro defensas. Ganamos 2-0 con un remate final de Héctor tras un rebote.

• ​Partido 3 (vs. Betis): Mi primer gran partido como goleador en Liga. Marqué de tiro libre al ángulo y luego asistí a Héctor para el 2-1. La Trinidad empezaba a dar miedo.

• ​Partido 4 (vs. Getafe): Un partido "sucio" y físico. Recibimos muchas faltas, pero la disciplina nos mantuvo a salvo. Héctor marcó de penal y ganamos 1-0.

• ​Partido 5 (vs. Villarreal): El "Submarino Amarillo" nos complicó. Íbamos perdiendo, pero en el segundo tiempo, Lucas y yo dominamos el mediocampo. Empaté yo y Héctor puso el 2-1 al minuto 90.

• ​Partido 6 (vs. Athletic Club): En el hostil San Mamés, la Trinidad Blanca dio un recital. Ganamos 3-0. Goles de Lucas, Héctor y un remate mío desde fuera del área. El liderato ya estaba a tiro.

• ​Partido 7 (vs. Osasuna): Bajo una lluvia incesante, el barro nos recordó al campo de tierra de Colombia. Nos sentimos en casa. Ganamos 4-0 con un "hat-trick" de Héctor 'El Cóndor' Valdés.

• ​Partido 8 (vs. Celta de Vigo): El cansancio empezó a notarse. Fue un partido de ida y vuelta. Lucas inventó una jugada imposible y asistió dos veces. Ganamos 3-1.

• ​Partido 9 (vs. Espanyol): Estábamos agotados, pero el honor nos mantenía en pie. Marqué el primer gol y Héctor selló el 2-0. Nueve de nueve. La prensa española ya nos llamaba "La Dictadura Blanca".

• ​Partido 10 (vs. Mallorca): La gran final de la maratón. El equipo rival se encerró con cinco defensores. La fatiga era extrema, pero la conexión de nuestra vivienda compartida brilló. Triangulación entre los tres y gol de Lucas. Al final, un centro mío permitió que Héctor volara para el 2-1.

​Misión Cumplida

​Al sonar el silbato tras vencer al Mallorca, caímos al suelo exhaustos. Habíamos logrado lo imposible: 10 partidos, 10 victorias, 30 puntos. El Real Madrid era ahora el líder solitario de la Liga y la "Trinidad Blanca" era la dueña absoluta del fútbol español.

​—Lo hicimos —dijo Lucas, con las piernas temblando de fatiga—. Treinta puntos. No fallamos ni una vez.

​—Ahora —respondí yo, mientras el técnico nos abrazaba con lágrimas de alivio en los ojos—, que venga la Champions. Ya no somos los novatos que perdieron 5-0 en Múnich. Ahora somos los dueños de la Liga y el equipo a vencer en Europa.

​Habíamos limpiado nuestro nombre en España. El siguiente paso era la revancha continental. El destino nos ponía de nuevo frente al Bayern Múnich, pero esta vez, ellos vendrían a nuestra casa, al Santiago Bernabéu.



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En el texto hay: sacrificios, fútbol, dolor y gloria

Editado: 13.01.2026

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