Un Vínculo tan Sombrío como Destellante

X. PROSPERINA

CONFESIONES DE UN CORAZÓN OBSESIONADO EN UN PASADO QUE NO VOLVERA

No hay gloria sin sacrificio. Ni sacrificio sin dolor. Los imperios no nacen se hacen, y yo he de pasar la mitad de mi vida construyendo uno. Desde que la primer chispa emergió de mi ser a los trece años supe que estaba destinada a hacer cosas grandes y hasta ahora no me he equivocado.

Mi padre debió verlo por igual. Fui su instrumento en la vereda de la conquista de lo que es mi amada Kaxia. Estábamos hundiamos en la miseria y salvajismo, pero hemos prosperado.

—Jamás dudamos de que trajera al destello a estas tierras, mi señora emperatriz —Ylaro, el hermano de mi padre se derrama en halagos como acostumbra. Siempre fue un perro faldero muy leal, aunque de gustos bastante peculiares que debemos cubrir a cambio—. Hemos cuidado de Kaxia como lo haría usted.

—Sí, ya habrá tiempo de averiguarlo cuando lea los informes.

El silencio surge y me agrada. La mitad de aquí me respeta y la otra me teme. Ambos me funcionan por igual, aunque existe cierto encanto en que me teman, lo admito. Los veintiún miembros que presiden el concilio nos dan la bienvenida con sonrisas y reverencias de alabanzas, tras estar ausentes por casi tres años.

—Hemos sido informados de que Clamor todavía no cede ante el ejército de fatales.

Una mueca de molestia deforma mi rostro.

—Así es, edil Liun. Su resistencia no se ha radicado por completo, pero ahora que su precioso destello me pertenece ya solo es cuestión de tiempo para que sus defensas caigan.

—Eso es una noticia complaciente, considerando que necesitamos saber del origen de su mezcla de magia en armas que le han concedido tantos años de resistencia.

—La tendremos, no coma ansías. La destellante Thiora Riagnmus nos ofreció una vía para destruir su primera línea de combate ¿no es así, hermano?

—Sí.

Thiago no emite ni otra palabra más y a cambio, solo lo veo alejarse del bullicio, pues la política jamás ha sido lo suyo. Desearía ir con él, aunque puedo adivinar a donde se dirigen sus pasos. Más tarde ella y yo tendremos una charla por igual. De eso no tengo dudas.

—Pues no mostraron mucho temor ante la pérdida de su hija prodiga.

La voz de Flavio Carrioti, el edil de Shianza me distrae de aquel anhelo y avanzo por los corredores con el concilio pisándome los talones.

—Lo estarán cuando vean el poder que nuestra emperatriz adquirió —mi tio intercede.

—Ansiosos por ver tu demostración de poder, prima —Xion comenta en un grito desde mi espalda. No soporto mucho a mi ruidoso primo, sin embargo, es un elemento fiel y sádico cuando de eliminar a quien me estorba se trata. Es más músculo que cerebro y eso me conviene—. ¿Nos prestarás a tu destello?

La mención de la mentira que ellos creen por verdad me contrae el estómago. Thiora no es mía, sino de mi hermano. Mi magia sigue siendo la misma que ellos conocieron antes de partir y pese que tuve tres días para pensar como crear la ilusión de que mi poder se ha incrementado, la duda de que lo crean me carcome.

«¿Qué haría mi padre?»

Él no se habría equivocado. Jámas lo hizo incluso si su última elección lo llevó a la muerte. Él fue un padre, pero sobre todo un regente digno de llamarse emperador y sacrificarse para que su hija sobreviviera fue una decisión premeditada. Yo fui más importante que él. Mi padre fue la distracción para que Clamor retrocediera, y para que hoy ese patetico destello esté en Kaxia, pero a que costo, siendo que permití que se me fuera de las manos mi sexta fuente de poder.

«Deberías estar avergonzada, Prosperina Fardo»

—Por supuesto que tendrás tu turno, pero permite que me adapte a su magia primero. No seas ansioso Xion —me giro para contemplar a mi sequito de subditos—. Ahora, permitan que su emperatriz tome un descanso. Nos vemos en la demostración. Les traje obsequios, así que ¡Licor y diversión hasta que amanezca!

Los vitores no se hacen esperar. Las personas con poder son tan predecibles y fácil de manipular. Sus ambiciones no avanzan más allá que alchol y compañia. Dos cosas que puedo proporcionarles ilimitadamente.

—Comisionado Vaxodia —de inmediato se coloca a mi hombro—.Asegurate de que todos los obsequios estén impecables y silencialos para esta noche. No queremos oir sus protestas o sollozos cuando la entrega suceda. Igualmente investiga lo que los ediles hicieron ante mi ausencia. De ello dependerá su recompensa futura.

De inmediato se mueve bajo mis ordenes con aquella fascinación en sus ojos por complacerme. Los hombres pueden ser tan incondicionales cuando se obsesionan o aman que hay que aprovecharlo.

Veo a Vaxodia alejarse, mientras me refugio en mi alcoba. Luce exactamente igual como el último día que la dejé aquí. Jamás fui tan feliz e infeliz como lo fui en este sitio. Me dio tanto como me lo arrebató. La nostalgia vuelve a mi ser.

—Hola, Magdia —saludo a la madre de Thiago.

Yace en la camilla de la enfermería inmóvil. Ha permanecido de esa manera por los últimos cuatro años desde que esa peofesia nubló su mente como la vidente que era. Muy pocos pueden jactarse de tener el don. Muchos eruditos han de pasar la vida completa estudiando el arte de la clarividencia y no ser dignos de obtenerla, pero en ella fue nato. El equilibrio la bendijo... o maldijo contemplando su actual situación.

—¿Me extrañaste? —me siento en el banquillo con suma lentitud—. Yo no, aunque apuesto que tu hijo si que lo hizo. Estoy al tanto de que enviaba cartas al ala médica para saber de ti durante nuestra ausencia con la esperanza de que despertaras. Si tan solo supiera lo que yo sé.

«Que soy yo quien te tiene dentro de este profundo sueño en el que te hundes»

—Pero eres lo único que tristemente ata a Thiori en este lugar, y debo mantenerte con vida por él. Además, el tenerte así es lo menos que te mereces —me acerco a su oído para susurrar—: Por Maxius.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.