Un Vínculo tan Sombrío como Destellante

XIII. THIORA

EL SILECIO QUE CONOCE UN DESTELLO, ESCUCHA UN TRATO Y ASISTE A UNA SUBASTA

No podía ser posible. Thiago Fardo no podía robar mi magia. Él era un sombrío y los sombríos no son capaces de absorber magia. O al menos eso creía de no ser que mis ojos le vieron generar un campo de protección justo frente a mí para impedir que la siguiente daga fuera a clavarse en mi cuerpo. El tirón fue inmediato. Nunca nadie me había arrebatado la magia, pero es algo inefable. Como un puñetazo en el estomago que te extrae el aire. Solo se siente y ya. Te estruja sin pedir permiso.

Sin embargo, la duda es tan válida como el hecho de que su boca no llamó al equilibrio. Su magia fue acción no invocación y eso me intriga tanto como que sea un sombrío con el atributo de robar magia a su vínculo.

Quizá el que yo sea un destello le otorgó la virtud de conjurarlo. Fue una extención que yo llamé para poder protegerme y su cuerpo siguió órdenes.

—Vaya, el sexto destello ha despertado.

Una voz suave me alerta a girar el rostro a la camilla consecutiva de mi izquierda. Sus rasgos son finos, delicados y bellos. El rubio casi blanco de su cabello y pestañas, así como sus azules ojos me hacen saber que ella no es kaxiana.

—Fiorentina, mucho gusto, pero puedes llamarme Fiore. Tú debes ser Thiora ¿cierto?

Sus palabras se arrastran en cada pronunciación de ellas. Gaturalen, ella es el quinto destello arrebatado de aquellas tierras.

—Tienes suerte de hablar el mismo idioma que ellos. No tendrás que lidiar en aprenderlo. La paciencia no es atributo que los defina ¿y dime, qué te ha pasado a ti?

Mi boca se abre, pero de mi garganta no emerge ningún sonido. Acaricio con mis dedos mi cuello.

—Te han silenciado —una ola de compasión en sus facciones surge. Se sienta en la camilla con sus piernas volando sin tocar el suelo—. Todos hemos pasado por ello cuando llegamos, descuida. ¿Qué te pasó ayer? Yo fui apuñalada con cubiertos por los invitados y una bola de magia casi me rebana el cuello. Temo que el señor Cotlo si fue impactado por una. Sigue un poco grave, pero vivirá. Apuesto que lamentará seguir aquí. Sin él, ella ya no tendría tanto poder.

Se refiere a Prosperina, no es difícil de adivinar. Fiore fue la última capturada antes de mí. No he olvidado su rostro en la transmisión. Ella lloraba, tenía los ojos rojos y cubiertos de lágrimas. Poseía apenas trece años cuando le robaron su vida. La edad que tuve cuando el equilibrio se me presentó. Debe llevarme poco menos de tres años de diferencia, incluso si su aspecto se mira de alguien superior a la tenida.

—¿Tienes veinte, no es verdad? —asiento con algo de duda.

En un mes los cumpliré. Supungo que será muy distinto a como pensé que sería. Mi pecho se eleva con algo de pesar y añoranza, tras ser este el primero sin mi padre y sin mi madre que yace a miles de kilometros de distancia.

—Aguantaste más que la mayoría. Yo tenía trece cuando le pertenecí. Un vecino del campo donde vivíamos me entregó a ella a cambio de una vida cómoda y llena de riqueza en este sitio, así que ni siquiera pude ir a una academia para usar mi magia. He olvidado lo que se siente tenerla. Ni siquiera sé el idioma Winta que conjura un hechizo ¿terminaste la escuela? —niego, pues me restaba un año para graduarme—. ¿Pero fuiste a una? —asiento.

—Que afortunada.

—¡Hey! Ustedes dos —un fatal se acerca a nosotras—. Veo que ya están despiertas.

«Pero que observador» me muerdo la lengua en mi comentario mental.

—Es tiempo de que vuelvan a sus habitaciones.

Prensa a Fiore del brazo, quien yace con una bata de paciente. Sigue pálida, pero a ellos no les interesa. Apenas le permite colocarse sus pantuflas para ser escoltada por otro fatal. No permitirán que nos conozcamos, que tengamos un vínculo afectivo. A diferencia de ella, yo sigo con el atuendo de la celebración. No sé requirió más que de un hechizo para sanar la herida y ya que no perdí mucha sangre, supongo que contemplaron solo dejarme dormir para reponerme.

La mancha de sangre seca se ve espantosamente escandalosa en el vestido blanco que porto. Me permite ponerme los zapatos al menos y avanzar. Noto que esta sala solo es dedicada para los destellos, siendo que veo al señor Cotlo como mencionó Fiore, dormido profundamente. La siguiente que viene es para los fatales o cortesanos heridos en el ataque.

¿Acaso existía una resistencia en este lugar? ¿Un grupo de personas que iban en contra de la tirana que llamaban emperatriz? O pudiera qué mi nación intentara atacar tras saber que no soy el destello de Prosperina ¿a mi madre le habría llegado la noticia?

Me distraigo con la tercera sala que me encuentro. Es de hecho una gran habitación, yace semi cerrada porque sonidos emergen de ella. Una curandera sale con una bandeja de brebajes y soy capaz de captar a una mujer recostada en una amplia cama. La puerta se cierra y ya no veo más.

—Date prisa —el fatal me obliga a acelerar el paso, pero la puñalada es reciente y sigo sintiendo un dolor interno. Una vez recibí un hechizo electrificador en la pierna y estuve cojeando por dos días enteros, pero esto no se compara. Camino encorvada por muchos metros. Pasillos largos y escaleras tortuosas para llegar hasta el piso donde me han aposado.




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