Un Vínculo tan Sombrío como Destellante

XIV. THIAGO

EL DESASTRE QUE DEJA UN ATAQUE Y UNA JAULA EN EL ENCANTO

Esto no es nuevo. Los ataques a Kaxia no es una sorpresa, no desde que se convirtió en un imperio que absorbe otras naciones para moldearlas a su semejanza. He de pensar que mejor conquistar a ser conquistados, aunque en ocasiones me pregunto si es necesaria tanta combatividad.

«Lo es» escucho la respuesta que daría mi padre.

Cuando él era un niño incluso si pertenecía a la realeza vivió con carencias. El agua era un lujo que todos padecían, pues no se puede sembrar y sin ello no se alimenta al ganado. Fueron tiempos difíciles me contó mi madre alguna vez. Ahora, toda carencia que nuestros antepasados tuvieron no son más que parte de la historia de esta nación.

El precio... me parece que ha quedado claro ya.

—Informe —mi voz resuena en la estación del centro de resguardo instalado en la plaza principal de la ciudad.

Los soldados y fatales se colocan en posición de firmes tras verme ingresar.

—Los detractores de Yuminos, mariscal —emite lo que supuse.

Ellos son una de las tantas coaliciones con mayores simpatizantes. Llevan aquí desde que mi hermana comenzó absorber la magia de los destellos.

Perturbadores del equilibrio nos llaman. No hay mucho que discutir con ello siendo sincero, aunque si nos consideran ellos extremistas con nuestros método para nosotros por igual ellos lo son.

Si vas a pelar con perros debes aprender a morder y sin duda ellos aprendieron.

—Logramos rastrear un par, pero ambos usaron un elixir de muerte. No pudimos tomar sus mentes.

—Una pena —lo digo más para mí que para ellos.

—Por suerte la magia invasora deja rastros y los restos nos llevaron hasta Hillatorre. Desde ahí se concedieron los hechizos de dominación.

—Eso está al menos a un kilómetro del alcázar —me dirijo a la ventana más próxima con la pregunta de que los alcances de la magia no pueden ser tan extensos sin alguien poderoso que los temple—. ¿Existe un corte, teniente Tlalox? ¿Un indicio de que la extención de magia se abra y cierre?

—Lo hay, mariscal. Solo una extención, lo que indica que...

—Tienen un nuevo miembro en la coalición y no lo acaban de presentar anoche. Uno poderoso o poderosa sin duda. Jamás se habían acercado tanto y controlado a personal de la corte y asamblea. Bien, investiguen en la zona. Quiero el alcance exacto y corte de extención. Busquen bifurcaciones en los ratros.

Todos los presentes asienten ante mi orden y he de montar a mi yegua para regresar al alcázar cuando la tarde ya cae. Esta zona es totalmente de nuestra lealtad, pero mi sequito de guardias me acompaña para evitar cualquier posible ataque. Extraño a mi segundo al mando, Fred. Ninguno es como él o tal vez sea la sensación de hogar lo que me hace añorar su compañia. Después de deberes del día me dirijo a visitarlo en la enfermería. Yace despierto y comiendo postre el muy bastardo como si anoche no hubiera estado apunto de morir.

—Veo que mañana ya puedes volver a tus servicios. Te ves intacto.

—Un día más de incapacidad no me caería mal.

La pequeña cicatriz en su cuello permanece bajo su bronceada piel. No se marchará, la magia sana, pero no puede borrar los extragos del ataque. Tal vez con ungüentos herbolarios o pociones sea posible, ya que estos sanan el interior, aunque para nosotros cada cicatriz obtenida es signo de valentía. Lo más probable es que la conserve por el honor.

—Estuve muy cerca ¿no?

—Lo estuviste, insensato, pero por suerte un destello pelirrojo que salvaste te salvó, incluso si eso la alejaba de la salida más próxima.

—¿Thiora?

Elevo mi ceja.

—Ya la tuteas.

—Ese es su nombre. Además, ella es —busca como decir el secreto sin tener que hacerlo—... el destello, ya sabes. Tenía que protegerla. Es una extensión de esta nación ahora y no me arrepiento de la elección tomada.

—Pues fue estúpido, ella puede sanar con el vínculo, tú no.

—Eso no lo sabemos —su duda es valida y no es hasta ese momento que me cuestiono que lo mucho o poco que sabemos de los vínculos son con portadores de magia, pero yo soy un sombrío.

«Y aún con ello lograste invocar un campo protector» el recuerdo de ello me estremece, siento que todos lo saben al mirarme. Saben lo que oculto y temo por igual ser descubierto. Me gustaría decirle a Fred, pero me parece que no es prudente. No ahora.

—Lo tendré en mente la próxima vez que yazca en peligro, Imperial. Por cierto ¿Sabes quienes fueron?

—Los Yuminos. Los detractores más grandes que tenemos, pero jamás se habían acercado tanto. Invocaron la magia desde Hillatorre. Concedieron los hechizos de dominación ante los residentes de ayer desde esa lejanía. Antes sólo eran protestas o ataques lejos del alcázar, pero esto... esto fue distinto y personal.

—Sin duda, su objetivo principal fueron los destellos. Una bola de magia concentrada iba directo a Thiora antes de que me interpusiera y los invitados dominados de la mente... bueno, me parece que su enfoque ha quienes destruir a cambiado. Resulta complicado.




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