Un Youtuber para navidad

El YouTuber

El restaurante de la hermana de Jean Carlos, se llamaba Pablo’s, que era el verdadero nombre del Youtuber, y se encontraba en el mayor centro comercial de Puerto Mérida. Comenzaron a recorrer las tiendas, y comieron un helado, mientras esperaban a que abriera Pablo’s. Cerca de la hora de apertura, Angie revoloteaba angustiada en los alrededores del restaurante, ignorando las burlas de su hermana, y la dulce mirada de Joseph que la seguía a todas partes. Inmediatamente al abrir, y casi atropellando a uno de los mesoneros, se acercó rápidamente a la caja. Quiso preguntar por Jean Carlos, pero no podía articular palabras, estaba demasiado nerviosa para preguntar por él. La cajera acostumbrada a este tipo de situaciones, llamó al maître, y para sorpresa de Angie, le pidió localizar a la dueña del restaurante.

Carla se acercó a ellos sonriendo, y les ofreció una mesa para que pudieran almorzar. Les comentó las especialidades de ese día, y les preguntó si estaban de visita en Puerto Mérida. Angie emocionada contestó:

—Sí, vinimos a conocer a Jean Carlos.

Después de escuchar lo que había dicho, se llevó las manos a la boca, y se sonrojó de la vergüenza. Carla soltó una pequeña risa, y dijo:

—Tranquila, él viene al restaurante alrededor de las cuatro de la tarde. Siempre vienen chicas hermosas como tú a conocerlo.

Angie se sonrojó aún más, y Elizabeth se acercó a ella para darle un beso en su mejilla, y acariciarle su hombro para tranquilizarla. Carla se despidió, y envió a unos de los mesoneros para tomarles la orden. Angie a duras penas pudo comer una ensalada, esperando nerviosa la llegada de Jean Carlos.

El mesonero se acercó a ellas con el carrito de los postres, y Angie abrió los ojos tanto como pudo, al ver detrás del mesonero a Carla, que venía con Jean Carlos a su lado. Dejó caer los brazos sobre la mesa, haciendo que Joseph la mirara extrañado, hasta que supo lo que estaba por suceder. Se preparó para taparle la boca, por si decidía hacer el canto de la fan loca, y no asustar al Youtuber. Angie murmuró «me quiero morir», y Elizabeth se llevó la mano a la boca, para evitar que viera la pequeña risita que le estaba saliendo. Jean Carlos los saludó cortésmente, y le extendió la mano a Angie. Ella levantó su brazo para saludarlo, y le entregó su mano fría y temblorosa. El Youtuber le apretó ligeramente la mano para saludarla, y la soltó con suavidad. Elizabeth tuvo que bajarle el brazo, pues se había quedado paralizada después del apretón de manos.

Jean Carlos sonrió, y les pidió permiso para acompañarlos mientras comían el postre. Angie tomó valor, y le preguntó por las respuestas que siempre le daba en los comentarios. Él le contestó:

—Siempre le doy esa respuesta a mis más hermosas fans.

Joseph abrió los ojos, y giró a ver la reacción de Angie, pero ella estaba ahí, embelesada por la presencia de Jean Carlos. Regresó la vista al Youtuber, esperando su reacción cuando Angie le dijera «Te amo», pero jamás se lo dijo. En cambio, comenzó a preguntarle cosas del canal, y de sus hobbies. Elizabeth miró a Joseph, pidiéndole con los ojos que se tranquilizara, pues ella se encargaría de ser necesario. Jean Carlos se levantó de su silla, y Angie lo imitó. Carla se acercó a ellos, con una foto de su hermano, y él la autografió, con un lindo mensaje: «Gracias por venir a Pablo’s a visitarme, fue muy agradable conocerte navegante, te amo, Jean Carlos». Se la entregó a Angie, dándole un beso en la mejilla y se despidió cortésmente. Cuando Joseph pensó que iba a comenzar a saltar y hacer el canto de la fan loca, la agarró por un brazo, obligándola a que se sentara. Su cara brillaba como nunca, jamás la habían visto tan feliz, y eso llenó de emoción a Joseph, haciendo que sus ojos brillaran por el amor que sentía por ella.

Después de pagar la cuenta, comenzaron a caminar hacia el cine, Elizabeth había tenido la idea de terminar de pasar el día viendo una buena película. De pronto, se paró delante de Joseph y gritó:

—¡Es guapísimo! ¡Lo amo!

Joseph la miró boquiabierto y dijo:

—¿Sabes que no soy el amigo gay que toda chica debe tener?

Elizabeth soltó una carcajada, tomó por el brazo a Angie, y la separó de Joseph para que dejara de molestarlo. Él soltó un largo suspiro, y caminó detrás de ellas, sin evitar oír lo hermoso, galán, y demás adjetivos que encontró Angie para describirlo, mientras él se moría de la rabia al no ser la causa de tan grande emoción.




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