Una aventura indefensa

1-la decepción

Chica, vamos, es solo una fiesta —me rogaba mi prima, Kathe, con esa voz dulce que usaba para manipular, mientras yo tecleaba furiosamente frente a mi laptop. Los exámenes finales eran un horror, y yo?, tenía que pasarlos si quería un poco de paz en mi vida

—Kathe, no,entiende, no puedo —Añadí el último toque a mi diapositiva, sintiendo el aroma del café frío y la desesperación—Llama a Hanna. Ella ama estas cosas.

Kathe, exagerando todo, rodó los ojos hasta casi perderlos. Su disgusto por Hanna era demasiado obvio tan obvio que hasta Hanna lo sabía

—¿Shell… sabes cómo nos llevamos ella y yo, no? —Se dejó caer en el escritorio, con los brazos cruzados como un escudo— Ir con ella es peor…que salir con un abuelito

Me reí, era ridículamente cierto

—No es tan malo salir con Hanna…
Vi cómo alzaba una ceja, el gesto de advertencia.
—… Vale, lo admito. Es…un poco molesto. Pero es familia. Si no puedo ir yo, es tu única opción, prima—
Cerré mi laptop, sintiéndome culpable

—¿Quieres que me suicide? —Se puso una mano en el pecho, exagerando el dolor
Solté una carcajada fuerte

—No le pidas, de acuerdo. Pero mi respuesta es un firme y rotundo NO

Entonces, Kathe hizo su jugada maestra. Se levantó, se arrodilló a mi lado, y puso esa cara de súplica que desarma a cualquiera, la que siempre conseguía lo que quería.

—Shell, Shell, por favoooor eres mi única salvación —su voz se hizo un susurro infantil,esto erachantaje emocional—Además, así puedo pasar más tiempo contigo. —Hizo una pausa digna de una diva y dramatizó—Desde que Adam llegó a tu vida, ya no tienes tiempo para tu triste prima vagabunda

Me encogí. Quería negarlo, gritar que no era cierto, pero la verdad ardía,sí, Adam, mi novio perfecto, el chico de ensueño que lo tiene literalmente todo, ocupaba todo mi universo. Justo ahora estaba de viaje, pero eso no cambiaba la ecuación.

—¿Entonces, sí irás? —Kathe se aferró a mi pierna con la fuerza de un koala. Sabía que había ganado. Siempre lo hacía,desde niñas

—Venga ya,iré contigo, pero te juro que no me quedaré toda la noche

Ella se levantó de un salto, con los brazos en alto, gritando como si acabara de ganar la lotería.

—¡Sabía que te iba a convencer! —gritó, triunfante. Estaba tan acostumbrada a sus excesos que la calma se había vuelto aburrida.

—Pero… ¿a qué hora y día es? —pregunté, yendo a buscar un vaso de agua.

—Hoy, a las diez y media —dijo con una sonrisa que ya olía a travesura-asi que… solo tienes una hora para arreglarte

La miré con los ojos desorbitados.

—¡No me jodas, Katherine! ¡Creí que sería otro día! —Rodé los ojos, sintiéndome traicionada.

—Vale, vale, no lo dije antes, pero… —Su sonrisa se ensanchó—. Ya dijiste que sí, y una Lyon jamás se retracta

Maldije internamente lo oesadoque es un apellido que consideraba la palabra como un contrato inquebrantable

—Vale —suspiré, rindiéndome- No sé qué ponerme, tendrás que ayudarme…

Ni siquiera pude terminar la frase cuando ya me estaba arrastrando a mi armario. La ropa se desbordaba, un caos de telas del que yo no recordaba ser dueña.

—¿Desde cuándo tengo tantos vestidos? —pregunté, viendo cómo aparecían prendas nuevas que jamás había visto en mi vida—Ni siquiera los he usado y ni recuerdo que los hubiera comprarlo

—sobre eso—kathe paro en seco—mi tía y yo compramos ropa a escondidas para que tengas variedad —confesó Kathe, la cual quería culpar pero claramente era idea de mi mamá—Creo que este es el mejor.

El vestido que sostenía era… exagerado, algo elegante: largo, ajustado, en un color azul marino tan profundo que parecía absorber la luz Estaba claro que Kathe o mi madre lo habían comprado esperando un momento como este

—No lo creo, Kathe,no es…mi estilo —dije, sosteniéndolo y sintiéndome intimidada,Yo no era esa chica.,Y mucho menos sin Adam a mi lado

—Venga, Shell. Jamás usas nada que acentúe tu cuerpo. Relájate, chica, vamos, pruébatelo.

Me empujó al baño. El juego había terminado.

Me lo probé y, no voy a mentir, me quedaba precioso.

—¿Qué tal? —dije saliendo, mostrando la seda azul que se amoldaba a mis curvas de una forma que nunca me había permitido.

—¡Santa madre de dios! —vi cómo Kathe corría hacia mí, sus ojos brillando con adoración—. ¡Te ves divina! —empezó a dar saltos por toda la habitación, y no pude evitar reír ante su frenesí.

—Bueno, venga, estamos cortas de tiempo. Voy a ver qué uso, tú ve maquillándote —dijo, tomando varios vestidos al azar.

—¿Podría invitar a Sof? —Era la mejor idea. Mi prima y mi mejor amiga se adoran

—Vale, igual ella se arreglaría más rápido que tú —rodeé los ojos y me reí de su indirecta.

Saqué mi teléfono y marqué. Esperé unos segundos, sintiendo una punzada de alivio.

—¿Shellie? —Escuché la voz cansada de Sofía. Sonreí

—¡Sof! Quería preguntarte si estabas libre, Katherine y yo estábamos… —Escuché cómo empezó a toser del otro lado de la línea

—Shell, gracias por invitarme, pero no me he sentido bien hoy,diviértanse ustedes dos, después hacemos algo nosotras tres —me preocupé un poco, pero intenté entender

—Está bien, Sof, no te preocu- —Había colgado— Supongo que se siente muy mal,Qué raro…

—¡Shell, se te va el tiempo! —me gritó Kathe desde su tocador, ya lista en un vestido rojo cereza, ajustado, puro desafío.

Guardé mi teléfono con una sensación persistente de inquietud por Sofía, pero me obligué a enfocarme. La misión: Sobrevivir la noche sin Adam

Me senté frente al espejo, sintiendo el peso del vestido. El azul hacía que mis ojos castaños se vieran misteriosos

—¿Estás segura de esto, Kathe? Me siento… demasiado.
Mi prima se giró, con su máscara de “estilista implacable” puesta.

—Shell, siéntete, es la idea —Sus palabras eran un hechizo—. Escúchame bien: estás preciosa. ¿Por qué alguien tan espectacular como tú se esconde? Adam te ama, sí, pero un poco de fuego no le hace daño a nadie. Además, él no está,esta noche es nuestra, para recordarle al mundo quién es la prima Lyon más explosiva.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.