Una carta de amor a la vida

Capítulo 7

Noviembre 22, 2022

No es ni la mitad de lo que esperaba, llegamos a un estacionamiento, salimos y veo que hay varias furgonetas como en la que vine, la casa es muy grande, como la mía, creo que desde aquí puedo ver el mar

Tomo mis cosas y sigo a los chicos, mi amiga me dice que compartiré habitación con ella y con otra chica llamada Zoé, el nombre se me hace familiar y si mi memoria no falla es la chica que está enojada con Tom

Veo la casa, le sonrió a las personas que veo, esto no se parece en nada en mi casa, esta no se siente vacía ni triste, esta se siente muy bien, hay murales en las paredes, mantas, bordados, alfombra, todo esta muy colorido, tanto que me dan ganas de sonreir

Una chica corre y se abalanza sobre Tom, espero que sea Zoé o si no empezaré a pensar que mi nuevo amigo es un coqueto sin remedio

Sam me toma por la muñeca— Ven, te presentare a Hugo, él es la razón por la que tenemos esta casa

Vamos al patio, hay más gente que hace sus cosas, bordados, leen el tarot, leen o escuchan musica, me llevan con Hugo, se que es él pues es el que se mira mayor, tiene el cabello cubierto de canas, le noto algunas rastas, esta vestido de amarillo, me da una sonrisa cuando me ve, primero saluda a Sam, hablan un poco del viaje y luego nos presentan

—Es un gusto conocerlo, señor, me han hablado maravillas de usted y quiero agradecerle por recibirme

—Dime Hugo, es un placer tenerte con nosotros, espero que aquí puedas sanar tu alma, en unas horas comeremos, Sam, llevala a la habitación donde se quedara y explicale los horarios, por favor

En ese momento llegan corriendo Abbey y Tom—No te molestes Sam, yo lo haré— se ofrece él, le sonrió

Me ayuda con mi mochila y a subir las escaleras, aunque le dije que no era necesario, me explica los horarios, incluso para bañarme, me parece bien que haya tanta organización

Abbey se sienta en mi cama, pregunta por mi pierna—Está bien, a veces duele más que otros días, pero trato de no quejarme

—Cuando quieras puedes darte un toque, o si no te gusta puedes pedirme que te haga un té— le agradezco el gesto

Jamás me he drogado, ni siquiera tomado o fumado, siempre tenía que mantenerme sana, es gracioso, me cuidaba demasiado y aun así me tocó ser parte de una estadística de enfermedades mortales

Entra Zoé, veo que tiene el cabello negro y corto, es casi palida, se para delante de mi, me estira la mano y se presenta—Tu debes ser la chica que Tomy incluyo, gracias por alimentarlo, pero él es como un perrito, le diste comida y ahora nunca se despegara de tu lado

—Soy Kathleen, y si soy yo, bueno, lo hice de todo corazón y no me importa, es agradable

Abbey revisa mi mochila, saca la chamarra de cuero que me dio Carmen —Wow, estuviste en una pandilla

Bueno, no se si lo diría así, ellas me acogieron y me adoptaron unas semanas

Vuelve a meter la chamarra con cuidado, para luego sacar las vendas—¿Todas estas las ocupas para tu pierna?

Yo niego— Unas las ocupo para vendarme los senos— le respondo con tranquilidad, me miran sorprendidas

—¿Por qué te las vendas?— pregunta Zoé

—Bueno, ahora lo hago por costumbre, pero empecé a hacerlo porque mi mamá decía que una bailarina no podía tener los pechos tan grandes— recuerdo la cara de susto de mi madre al enterarse que gracias a la pubertad mi talla de sostenes había aumentado

Mi amiga corre a su cama, levanta el colchón y saca bolas de lana— Mira, con esto te haremos unos tops nuevos, para que no tengas que volver a usar tus vendas o brasieres, ¿Te gusta la idea?— yo asiento muy feliz

—Mira, aquí no te obligaremos a usar o no sostén, es tu decisión, pero deberías pensar eso de seguirlas vendando, te puede hacer daño, ¿Acaso no te sientes atada cuando lo haces?

—Supongo que nunca lo pensé así, solo no podía permitir que me estorbaran

Las dos me toman de las manos—Es tu cuerpo, Kath, jamás te estorbara— y por alguna razón esas palabras me hicieron querer llorar

—Uy, yo quisiera que me ayudaran haciendo tote bags para vender, les enseño los patrones— las dos decimos que si

Abbey se levanta emocionada y mira a nuestra compañera— Adivina que compró Kath, ¡Suavizante!

—¡¿Enserio?!

Abbey se apresura a mostrarle el galón de tres litros, la pelinegra se agacha, lo abre y huele la tapa, cierra los ojos—Huele a casa, a mi madre— dice en tono melancólico, se levanta y sin decirnos nada sale del cuarto

—Supongo que solo nosotros sabemos lo que pasamos— dice al ver la situación, yo asiento cabizbaja, ella me toma de la mano— ¿No te encanta que seamos amigas? Algo me dice que seremos demasiado unidas

La miro— Antes de empezar este viaje jamás había tenido amigas

—En muchas ocasiones no se sabe quien és de fiar y quién no, así que es bueno encontrar personas buenas que vibran a nuestro ritmo

Le sonrió ampliamente—¿Te parece si ponemos el suavizante abajo para que todos puedan lavar con él?

Asiente— Le dire a Tom que lo baje él, yo casi me rompo la espalda subiendolo y aprovechare que esta de complaciente contigo

Noviembre 23, 2022

Me duelen los dedos y la cabeza de tanto crochet, no pensé que fuera así de cansado, aunque igual es muy relajante, y escuchar la historia de Zoé fue algo que me entretuvo, agradecí que se sintiera en la confianza de contarme sobre ella, voy al patio, me acerco a un chico, pinta en un lienzo, me quedo un poco lejos pero aun así veo que es una chica demasiado triste, está llorando, jamás fui fan del arte, sentía que todos podían encontrarle sentido menos yo y me hacia sentir mal

El chico me ve, me sonríe y me da permiso de acercarme— Lo siento, no quería interrumpir tu inspiración

Asiente— Muchas gracias, eres considerada, el proceso creativo a veces es poco valorado al ver el arte terminado

Me quedo mirando un poco más a la chica, está tan triste, es como si fuera real e incluso me dan ganas de llorar al verla—¿Te gusta?— me pregunta




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