Curita
Jesús cura lo que él no dañó.
Venda heridas que nunca provocó…
Y aun así lo hace solo para verte sonreír otra vez.
— NYXIAL THORNVEIL
A veces la vida deja heridas demasiado profundas.
Heridas causadas por abandono.
Por rechazo.
Por personas que prometieron cuidar tu corazón y terminaron rompiéndolo.
Y, honestamente… hay dolores que cambian completamente a una persona.
Pero quizá una de las cosas más hermosas de Dios es que no necesita haber causado tu sufrimiento para decidir ayudarte a sanar.
Porque Jesús no llega para juzgar tus cicatrices.
Llega para sostenerlas.
Para acompañarte en noches donde nadie más entendió tu dolor.
Para darte fuerzas cuando ya estabas cansado de fingir que estabas bien.
Y para recordarte que, incluso después de todo lo que sufriste… todavía mereces paz.
Y sí, a veces sanar toma tiempo.
Pero la fe tiene una manera extraña de reconstruir lentamente partes del alma que parecían perdidas.
No borrando el pasado.
Sino enseñándote que tus heridas no tienen la última palabra sobre tu vida.
Porque Dios no quiere verte sobreviviendo eternamente en tristeza.
Quiere devolverte esperanza.
Quiere volver a enseñarle a tu corazón cómo sentirse amado, seguro y vivo otra vez.
🩹 Curita para hoy
Dios no siempre evita que te rompan… pero muchas veces entra silenciosamente a tu vida para sanar aquello que el mundo destruyó.
💜
✍🏻 Para ti…
¿Qué herida de tu corazón desearías entregarle completamente a Dios para comenzar a sanar?