༺✿ ISIS ✿༻
—No sé, tú tienes algo que me... altera los sentidos, ¿me entiendes? No sé qué pasa. ¿Dime qué es todo esto? —se acerca más a mí.
—Yo también lo quiero saber, Nirek —vuelve a acariciar mi rostro—. ¿Qué haces?
—No lo sé, es como una necesidad que tengo de tocarte —y no sé por qué no me aparto, tal vez sea porque me gusta su tacto.
Acorta la distancia entre nosotros; solo quedan escasos centímetros. Que no vaya a hacer lo que estoy pensando. Siento su respiración en mi rostro. Diosa Luna, ¿qué es todo esto? ¿Qué es este torbellino que siento y por qué mi corazón se agita por su cercanía?
—¡Nirek! —susurro.
—¡Isis! —sus ojos están de un azul intenso con unos destellos luminosos.
Entreabro mis labios, no para besarlo sino para pedirle que se aleje.
—¿Isis Yelissa Luna Rubín Govea, qué crees que estás haciendo? —soy apartada bruscamente del lado de Nirek.
Miro a mi lado derecho. Papá tiene el rostro rojo y sus venas hinchadas como si le fueran a explotar.
—¿Papá? —digo aturdida, ya que se supone que la que vendría sería mamá.
—Sí soy yo. ¿Por qué te sorprende?
—¿Dónde está mamá? ¿No se supone que ella vendría?
—¡Y me alegra haberlo hecho yo! —exclama papá alterado.
—¿Por esto te querías cambiar de escuela? —ruedo los ojos.
—¡Papá!... Si supieras el motivo, no dirías eso —salgo de ahí dejándolo solo con Nirek.
Agradezco que haya llegado, pero no era para que me hiciera escándalo.
—¿Qué sucedió? —pregunta Vallolet.
—¿Dónde quedó el "yo lo distraigo"?
—Lo siento, pero tu papá es el Alpha. De alguna forma tengo que obedecerlo, no pude distraerlo más —suspiro.
—Lo siento, Vallolet. No es tu culpa. Tengo un padre demasiado sobreprotector, y por esta razón no le digo por qué el cambio de escuela. Ahora él piensa que es por Nirek.
—Pero si ni siquiera lo conocías.
—Sí, y no lo sabrá.
—Y dejaste al pobre Nirek con tu papá.
—¿Qué le podría hacer a un indefenso chico? Papá no se rebajaría.
—Tienes razón.
—No te quiero cerca de ese muchacho —sonrío.
—¿Por qué? Además, es el único chico que amablemente nos ha ayudado.
—Ya veo por qué. ¿No ves que se quiere aprovechar de ti?
—Me pregunto si eso pensaron los abuelos de ti.
—No tenían por qué. Tu madre y yo estábamos destinados y ellos lo comprendieron.
—¿Y si hubiera sido al revés? Si mamá hubiera tenido mi edad, ¿qué hubieras hecho?
—No estamos hablando de tu madre y de mí.
—Pero es lo mismo. ¿Qué tal si él es mi destinado? —Papá gruñe, o mejor dicho, Adrián.
—Lo es —muerdo mis labios.
—No lo sé. Tal vez sí, tal vez no —me encojo de hombros y lo miro con cara angelical.
—Isis, por favor.
—¿Qué? ¿Tú lo provocaste, papá? Yo no estaba haciendo nada.
—Nada, estabas con ese chico a punto de besarte —llevo mi mano a mi pecho de forma dramática.
—No me iba a besar con él. Solo me estaba ayudando a quitarme una mancha de la mejilla. Tal vez se había corrido a mis labios, por eso lo viste a punto de besarme —muerdo mis mejillas por dentro.
—Tú y Danisha me sacarán canas del color del arcoíris.
—Creo que sufres por nada, papá. Bueno, lo digo por mí. Tranquilo, papá. Entre ese chico y yo no pasará nada, absolutamente nada. Aún no.
—¡Isis!
—¿Qué? Está lindo, papá. ¿Por qué he de privarme si él quiere darme un besito? Creo que tenemos una conexión, algo así.
—Ya basta, no quiero escuchar nada más.
—Está bien, yo tampoco quiero hablar de él y sus labios y sus ojos.
—Isis, por la diosa Luna, ya cállate —gruñe y me suelto a reír.
Papá siempre pierde la compostura cuando se trata de un chico que se nos acerque. Hace dos años, cuando el alfa Wilmer trajo a sus hijos, papá casi les corta la cabeza, ya que uno de los chicos estaba muy cerca de Danisha y de mí. Con Danisha fue otra historia, porque el posesivo Astaroth casi mata a uno de ellos por coquetear con Danisha. Nada pasó a mayores gracias a mamá. Creo que ya es experta dominando a las bestias, digo, a lobos y demonios.
¿Qué se puede hacer con estos hombres posesivos sobreprotectores? Espero que mi pareja de vida no sea así, o mejor aún, espero no tener. Diosa Luna, líbrame de ellos.
Llegamos a casa en silencio gracias al enojo de papá, enojo por nada. Salgo del auto y entro a casa.
—Isis, ¿en verdad te ibas a besar con Nirek?
—Tal vez sí, sí papá no hubiera llegado, ¿qué sé yo? —subo las gradas junto con Vallolet.
༺✮NIREK ✮༻
No sé qué pasa entre esa chica y yo. Es demasiado extraño todo esto. La verdad, no entiendo qué es lo que sucede con nosotros. Tal vez tengamos alguna conexión, quién sabe.
Tendré que hablarlo con mi superior; será lo mejor. ¿Será que estamos destinados? No, no lo creo. Jamás un ángel ha sido destinado a nadie. Si nos enamoramos de alguna especie, somos desterrados, y yo no quiero ser desterrado.
He pasado por demasiado para que me destierren por enamorarme, aunque Isis... tiene algo que me atrae. Esperaré a mañana y veré si sucede lo mismo.
Me dirijo a casa. Al estar en ella, tomo una ducha. Me siento a meditar; no quiero perder mi luz.
Después de meditar, me concentro en las tareas como si fuera un humano. No puedo llegar a la escuela y no entregar mis tareas.
Al día siguiente me preparo para ir al instituto. Cuando el profe dijo que haríamos un proyecto en grupo, no sabía qué hacer. Tal vez debía usar algún truco, pero eso sería trampa, así que esperé. Cuando dijo que debía hacer grupo con ella, di gracias al cielo.
Además de eso, debía hablar con ella. Tenía que encontrar alguna respuesta a lo sucedido en la biblioteca. Era algo extraño, de eso no había duda. Después de decirle que habláramos, nuestro día siguió normal, excepto la mirada de Pilar sobre Isis; era como si la quisiera asesinar. No le presté atención y seguí en lo mío sin descuidar a Isis.
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Editado: 12.09.2026