༺✿ ISIS ✿༻
Ver a papá rojo de enfado no tiene precio. En verdad, adoro su temperamento; es tan gratificante enfadarlo. Creo que podría poner un tocino en su rostro y quedaría cocido en cuestión de segundos.
Me encanta ver su ira controlada, ver como sus venas se marcan en su cuello y sus ojos cuando se oscurecen, es tan divertido provocarlo. Adoro que a pesar de ser el Alpha Supremo, conmigo y con Danisha se convierte en un simple padre sobreprotector, completamente vulnerable.
—¿Estás feliz, no? Saldrás con ese mocoso —aprieta el volante con tanta fuerza que temo que se rompa.
—¿Qué puedo decirte, papá? Estoy súper emocionada. Creo que esta vez no habrá nadie que nos impida darnos un besito.
—¿Lo haces a propósito, verdad?
—¿Cómo crees, papi? Yo sería incapaz —miento con una sonrisa angelical—. Sabes que te amo y que tú serás el único hombre de mi vida.
Papá sonríe, y por un instante, su rostro se suaviza.
—Hasta que encuentre a mi pareja. Así pasarás a segundo plano, pero aun así te seguiré amando.
Los dientes de papá chirrean y mamá ríe a carcajadas. Me encanta cómo mamá siempre ve el lado cómico de las situaciones, especialmente cuando se trata del temperamento de papá.
—Por la diosa, Darían, sabes que solo lo hace para molestarte.
—Es que no la escuchas, mi luna. ¿Cómo es que no te afecta todo esto? ¿Cómo puedes estar tan tranquila?
—Fácil, amor. Estoy mentalizada en que mis hijos, tarde o temprano, encontrarán su otra mitad, y no puedo evitarlo. Ni aunque sea una deidad podría evitarlo. Y tú, Darían Luna Rubín, es hora que lo aceptes.
—¡NO! —ruge papá en tono de Alpha, y el auto parece temblar con su voz.
—Oh no, señor. A mí usted no me ruje —la presencia de mamá cambia, volviéndose más fría, más autoritaria—. Ya deja de comportarte como un niño al que le arrebataron un juguete. Son tus hijas y debes aceptar los designios de la diosa Luna —sentencia mamá, enojada.
Vallolet susurra desde mi lado:
—No deberías intervenir antes de que se agrave la situación.
—Debería sí, pero papá sabe que mamá odia que le ruja cuando están hablando o discutiendo algún tema.
—Sí, pero tu papá necesita ayuda.
—Papá saldrá de ello, espera y verás.
—Amor, lo siento. No fue mi intención hablarte en ese tono, pero sabes que Isis y Danisha son mis princesas, son intocables. Para mí es difícil aceptar que un chico las pretenda.
—Pues deberás acostumbrarte —dice mamá desapareciendo, dejándonos a solas con papá y su ira contenida.
—Emily, amor, ¿a dónde vas? —Papá mira por el espejo—. ¿Qué hice?
—No sé —respondo tratando de no reír—. Papá, tranquilo. Nosotras no te dejaremos. Podremos vivir con nuestras parejas en la manada o en la mansión si así lo prefieres.
Papá respira como un toro furioso, sus fosas nasales se ensanchan y su pecho sube y baja con cada respiración forzada.
—No voy a vivir con sus parejas, y menos con ese demonio. Y si lo acepto, cosa que no sucederá, pero si lo hago, les voy a mandar a hacer una casa lejos, y ellos vivirán ahí solos. Y si quieren verlas, tendrán que hacerlo bajo mi supervisión.
—Eso no pasará, papá. Si haces eso, yo podría ir con mi pareja. ¿Se te olvida que puedo desplazarme y Danisha también? —sonrió.
—Ya no más, Isis. Ya basta —me encojo de hombros.
No puedo negar que me divierte hacerle la vida imposible a papá. Es más que satisfactorio.
A veces me pregunto si hay algo mal en mí, si debería sentirme culpable por disfrutar tanto su incomodidad. Pero es que es tan fácil, tan predecible. Una sola mención de un chico, y se convierte en una fiera protectora.
Y con Nirek... bueno, con Nirek es diferente. No solo provoca su ira, sino que también despierta algo en mí, algo que aún no entiendo del todo.
Mientras papá conduce, mi mente vuela hacia Nirek. ¿Cómo será estar en su apartamento? Su presencia me desestabiliza de una manera que nadie más ha logrado. Parte de mí teme lo que podría pasar, pero otra parte, la más oscura y audaz, anhela descubrir qué ocurrirá si pasamos esa barrera invisible.
—Isis, ¿estás escuchando? —me saca de mis pensamientos la voz de papá.
—Claro, papá. Estoy aquí, pensando en lo divertido que será el viernes —miento.
—Irás a ese lugar solo porque tú mamá lo permitió, pero estaré vigilando.
—Papi ya deberías darnos la libertad de conocer más de este mundo.
—No puedo entiendelo princesa, las amo y no quiero que nada les ocurra.
—Papá no somos frágiles, ni vulnerables, soy la hija del alpha supremo y de una diosa demonio nada malo nos va pasar si salimos a una salida con dos chicos.
Papá se frota la cien.
—Lo sé mi amor, pero es que para mi aun sigues siendo esa bebe frágil qué sostuve en mis manos el día qué naciste y jamás podré verte de otra forma amor.
Me acerco a él, lo rodeo desde atrás, depósito un beso en su mejilla.
—Lo sé papi, te amo y siempre te amaré, aunque tenga novio, pareja, aún aunque me case tu siempre será el único hombre sobre esta tierra que ame como a nadie.
Papá sonríe y acaricia mi mejilla. Adrián ronronea como si fuera un gatito.
Días después
Ya hoy al fin es viernes. Todos estos días han hablado del primer partido de esta temporada. Espero que los chicos ganen. Y ahora estoy aquí, con las manos sudadas de lo nerviosa que estoy. Ya estamos llegando al condominio donde vive Nirek.
Mi corazón brinca cada vez que lo veo o lo escucho hablar. Es confuso. Quiero preguntarle a mamá, pero siempre papá interrumpe y no puedo decirle nada.
Nos despedimos de papá, él alega de que estará cerca, y aunque no lo crean canceló una reunión solo para estar cerca.
Subimos las escaleras hasta el apartamento, Vallolet toca el timbre y esperamos.
—Bienvenidas a mi humilde morada. No es tan grande, pero es muy acogedor —trato de entrar y Nirek se interpone—. Pasa primero.
#81 en Paranormal
#38 en Mística
#760 en Fantasía
#441 en Personajes sobrenaturales
Editado: 21.09.2026