Una esposa falsa para el faraón

Capítulo 1: Enorme confusión

Eleonora:

Alumbraba con mi linterna leyendo las inscripciones en el idioma del antiguo egipcio y es que había encontrado lo que llevaba años buscando: la tumba de Kael I uno de los Faraones más poderosos que habían existido, y este hallazgo constituía mi mayor logro desde que había comenzado mi carrera:

—Destructivo como el fuego, apacible como el agua—logré leer antes de ser interrumpida por la voz de Anne, mi compañera.

—Eleonora sigues ahí—se cruzó de brazos—vamos a ver el eclipse, llevas todo el día ahí y es media noche.

—Estas palabras se las debió dedicar a su esposa "Destructivo como el fuego, apacible como el agua—pronuncié—inclusi el faraón más dominante y cruel amaba a alguien debotamente... Y ella a él. Según los escritos tomó de su copa para salvar al faraón en cambio su corazón su endureció al perder a la mujer que amaba ¿no te parece impresionante?

—Lo que me parece impresionante es que llevas todo el día aquí encerrada sin comer y si sigues así terminarás en el mundo pero de los locos—se rió y yo también sonreí, admirada y emocionada porque ante mí se descubría un mundo nuevo, amaba esta historia y llevaba años estudiándola. El amor de Kael y Kiara tuvo sus frutos: un pequeño príncipe llamado Kem que lastimosamente pareceque murió de tristeza al perder a su madre pues a solo un mes de su muerte se registra que murió por causas inexplicables y que eso convirtió al faraón en un déspota.

—¡Eleonora! —gritó Anne sacándome de mis pensamientos y le alumbré la cara como venganza mientras ella se cubrió de la luz con una de sus manos.

—Adelántate, emme quedaré un poco más—dije y ella suspiró.

—Que se va a hacer, no vayas tan tarde quien sabe y aparezca algún roedor—intentó asustarme antes de alejarse mientras seguí mirando las inscripciones tocando las paredes de esa tumba como si cada fragmento de ella se tratara de un tesoro incalculable y mientras lo hacía sentí que la tierra bajo mis pies se empezó a mover y todo comenzó a trmblar, entonces me di cuenta de que debía salir de allí, ese lugar tenía miles de años y podía derrumbarse de cualquier cosa, mi corazón latió con fuerza cuando mi pantalón se quedó atado a algo, miré asustada y estaba enganchado a una de las esquinas de la tumba de Kael, todo mi cuerpo tembló de miedo mientras el temblor de tierra logró hacer que cayera al piso y no sé si el miedo o el temblor que estaba provocando que todo comenzara a derrumbarse hizo que quedara desmayada.

Abrí los ojos y todo era claro ¿acado había amanecido? La luz golpeaba mis párpados y cuando fijé la vista completamente estaba en un pasillo miré el techo y era un... ¿Un palacio?... No había rastro de tumbas, no oscuridad, solo un lugar hermoso y vistoso, me puse de pie, esto debía ser un sueño, uno demasiado hermoso empecé a caminar por el pasillo y todos los sirvientes que veía se inclinaban, algunos salían corriendo y otros simplemente gritaban e incluso murmuraban señalándome, este sueño se estaba poniendo un poco rato, de un momento a otro un hombre fuerte acompañado de dos guardias enormes se pararon ante mí:

—¡Atrapen a la hechicera! —gritò, cabe destacar que todo parecía ser un palacio del antiguo Egipto e iban vestidos de esa época.

—No soy una hechicera —pronuncié ya un poco asustada y este sueño empezaba a volverse una pesadilla. Me volteé para correr pero de ese lado del pasillo venían dos guardias mas, fuertes igual que me sujetaron con tanta fuerza que mis brazos dolían.

—¡Suéltenme! —exclamé. Yo quería despertarme pero todo parecía más real y mis brazos dolían.

—Llevémosla ante el faraón—exclamó la voz dominante que me miró con odio y allí iban arrastrándome mientras yo me preguntaba que demonios estaba pasando realmente. Y en unos minutos estaba en una enorme sala, donde estaba el trono del faraon.

—Faraón Kael I, hemos encontrado a esta hechicera en los pasillos—exclamó el sujeto que mandó a atraparme y cuando levanté la vista más que un faraón lo que parecía tener frente a mí era un dios griego, un hombre alto y apuesto, figura atlética y musculosa, lo observé fijamente y sus ojos se fijaron en los mios :

—Kiara—murmuró ¿qué demonios pasaba aquí? me pregunté con el poco tiempo que tenía a pensar y procesar lo que pasaba realmente.

—Su majestad, encontramos a esta hechicera en los pasillos, le recuerdo que su esposa murió hace quince días—dijo el sujeto que mandó a llevarme allí y los ojos del Faraón se pusieron pequeños dando unos pasos acercándose a mí mientras me obligaban a mantenerme arrodillada—Lo mejor sería su majestad que mande a terminar con esta impostora.

—Mamá—escuché una vocesita y levanté la vista, un pequeño de unos cinco años se levantó del asiento donde estaba acostado y me miró fijamente. —mamá ha regresado—pronunció feliz corriendo a abrazarse de mi cuello.

—Príncipe, esta mujer no es tu madre, es una impostora—exclamó el sujeto que me había llevado allí poniendo la mano sobre el hombro del pequeño para alejarlo de mi lado pero este la apartó.

—Es mi mamá y no dejaré que le hagan daño—pronunció con determinación.

—Kael, hermano—dijo esta vez el sujeto con la voz un poco más liviana—todos sabemos que Kiara está muerta.

—Sabía que volverías mamá, te extrañaba demasiado—dijo el pequeño abrazándome y yo le correspondí, ese pequeñín tierno acababa de salvarme la vida, yo no era su mamá y tampoco lo conocía pero que él creyera que sí era lo único que podía mantenerme con vida en ese momento.

—Es un milagro—pronunció una mujer acercándose a nosotros. Nuestro niño se ha puesto de pie luego de 15 días sin levantarse, sin hablar y sin comer. Kael, hijosi nuestro príncipe continúa en ese sillón sin probar bocado lo perderemos, mantén a la impostora unos días en el castillo.

—Es mi mamá—repitió el pequeño acariciando mi cabello y abrazándome nuevamente. Necesitaba tiempo hasta hallar como volver a mi realidad.




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