Una Extraña en mi vida [saga Italianos #3]

Capítulo 11

Renzo dejó su plato y llevó sus manos a su estomago

-Una comida muy deliciosa -le dijo a mi tia, ella solo asintio y desvio la mirada a sus hijos, su rostro se iluminaba al verlos.

-¿Cuánto tiempo estarás Salomé? -Vicenzo me pregunta

-Una semana -respondo

-¿Por qué tan poco tiempo? -pregunta mi tia molesta -Si es por el trabajo de tu novio, él puede irse y te quedas un poco más. Me has hecho feliz al venir de visita.

-No es por el trabajo de Renzo, es por el mio y también están cuidando a mi gata y sus hijos.

Mi tia hace un gesto de molestia pero luego suspira.

-Esta bien, quiera o no debo aceptar que eres de ciudad, sólo espero volver a verte pronto.

-Tia, prometo que vendré a visitarte más seguido

-Saliendo del pueblo te olvidaras de mi...

-No lo hará, me encargaré que Salomé venga a visitarla —responde Renzo pero no reciba respuesta a su comentario, me remuevo incomoda en la silla, mis primos intercambian miradas entre ellos pero guardan silencio, sentia un cosquilleo en mi cuerpo, ese que te indica que te observan, sabia que era Luka pero me negaba a mirarlo, no entendia que mierda le pasaba pero no me importaba.

Algo que si me llamó la atención fue que él estaba sentado en la cabecera de la mesa, algo que en un pueblo tenia mucha importancia ya que parecía que él era el jefe de familia pero era imposible, en su defecto debería ser Dante como hijo mayor de mi tia, suspiró largamente y me digo a mi misma que no me importa y no debo gastar ni una neurona tratando de entender.

Mi tia deja los cubiertos en la mesa, sonríe con tristeza mientras lleva la taza de café a sus labios, ella me mira sobre el borde de su taza, cuándo la coloca  sobre la mesa, lanza una mirada a Luka y sonríe con orgullo.

—Luka puede llevarte luego a casa, lamento sonar cómo una vieja latosa pero ha pasado tanto tiempo desde la última vez que te vi y ahora que te tengo aqui... no quiero dejarte ir.

—¿Deseas quedarte Salomé unos dias? —siento el apretón de mano de Renzo, su mirada es cálida.

No sabia que responder, no podía negar que me sentia feliz de estar con mi familia, habian pasado muchos años, no recuerdo cuántos, soy muy mala para memorizar fechas, pero eran muchisimos años desde que la abuela partio de este mundo por otro lado habia algo dentro de mi, sentia miedo... si, miedo de Luka y no por que fuera un monstruo, no, el condenado tenia una manera muy suya de hacerse notar en ese maldito silencio que lo envolvia, sentia su mirada caliente acariciarme sin siquiera mover un dedo, en mi locura sentia que su mirada me envolvia como si yo Salomé fuera suya. No recordaba que alguien me mirará asi, como lo hacia él, jamás un hombre me hizo sentir tan consciente de su masculinidad como lo estaba haciendo el condenado de Luka o quizás era la falta de sexo que estaba nublando mi razón... ese debia ser, por que no puedo negar, que me encanta el sexo y llevó muchisimo tiempo desde que el rastrero de mi ex novio me abandonó que no he vuelto a retozar en la cama.

Pasó la punta de mi lengua sobre mis labios, para mojarlos ya que los sentia secos, Renzo, mi amor desde que lo conocí y mi prometido a la fueza ¿A quién iba a mentir? ¿A mi misma? Él jamás se fijaria en mi, hoy estaba aqui, junto a mi por la confusión que se habia generado en el accidente que yo provoque, sentí un peso en el corazón al aceptar la realidad.

Renzo D'Luca jamás en todos sus sentidos se fijaria en alguien como yo, debía empezar a alejarme de él, por que cuándo él recobrara la memoria, quién iba a salir mal parada de está historia era yo.

—Si, deseo quedarme —miró directamente a mi tia —pero tomaré el autobus para regresar a casa, no deseo que Luka pierda un dia de su trabajo, el viejo Lucent tiene fama de despedir a su gente por un dia que falten en la fábrica.

—¿De qué hablas niña? —mi tia me observa confundida

—No te preocupes Salomé, yo me encargo de lidiar con mi jefe —respondió Luka pero no pase por alto la risita de burla que se lanzaron mis primos, frunzo el ceño por que ellos recuperan la compostura una vez Luka los miró muy serio como si de niños pequeños se trata—No será problema que te lleve a casa.

—Es lo mejor cariño —murmura Renzo — asi estaré más tranquilo que estás en buenas manos y llegarás sana y salva a casa.

Mordi mi labio inferior con fuerza para no gritar, la sonrisa malévola que me dedicó Luka me hizo saber que no estaba nada segura con él.

—Asi es —le respondí a Renzo

Renzo

—¿Qué rayos pasa? —papá aprieta su mandíbula

—¿Dejarla? ¿Cómo vas a dejar a la loca esa?

—Estará con su familia —papá resopla molesto

—No me gusta como ese hombre mira a Salomé —ladra papá —eres muy confiado para dejarla aqui

Sonrió mientras me cruzo de brazos

—Confió en Salomé, pensé que te alegrarias por no verla por un mes

—¡¿Un mes?! —grita papá —¿Estás loco? ¿No tienes sangre en las venas que dejaras a tu mujer un mes cerca de otro hombre?

Enarco una ceja ante el arrebato de furia de papá, me daba cuenta que Salomé no era indiferente ante él y en el fondo le tenia cariño, por supuesto que no estaria un mes, ella sólo estaria una semana pero queria hacer sufrir al viejo

— y ¿Qué pasará con doña Gertrudis? Esa gata del demonio no dejara de aullar en todo el apartamento buscando a esa loca, dejará de alimentarse y por supuesto los gatitos se van a desnutrir... —solte una carcajada, el viejo no queria dejarla, buscaba los medios para que ella se fuera con nosotros, mi pequeña Salomé estaba ganandose el corazón de papá, pero era algo inevitable, era tan fácil amarla.
 




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