Una Extraña en mi vida [saga Italianos #3]

Capítulo 15

—Buenos días —Luka levanta la mirada del periódico, sus ojos me recorrieron de la cabeza a los pies. Vi hostilidad en su mirada.

Suspire y avance a sentarme para desayunar, Renzo estaba taciturno, salí del baño y lo miré muy pensativo.

Le serví el desayuno, la verdad me sentia nerviosa, después de toda la noche haciendo el amor, luego antes de levantarnos, mi euforia había subido mucho pero su silencio me ponía de los pelos... lo miré y él prácticamente jugaba con la comida.

—¿Durmieron bien? —preguntó mi tia

—Si —respondí con una sonrisa, Renzo llevó su tasa de café a sus labios 

—Debo marcharme —Luka se puso de pie rápidamente, me sentia mal por él, no era mi intención hacerle daño, bajé la mirada por un momento

—Vete con Dios mi amor —él se inclinó para que mi tia le diera su bendición, él salió del comedor rápidamente —¿Puedes traer más café Salomé? —asenti y me puse de pie para dirigirme a la cocina, al entrar escuché como la puerta se cerró detrás de mi, me giré sobresaltada y Luka estaba ahi, de pie, cómo el mismo diablo. Su mirada oscura estaba sobre mi, su pecho subia y bajaba, retrocedi pero él fue más rápido, me tomó del brazo y me pego a su pecho.

—¿Por qué? —preguntó en un susurró, su mandíbula estaba presionada —ayer respondiste a mis besos, tu cuerpo no rechazó mis caricias, te pude tomar en mi escritorio, hacerte mia ¿Por qué estás con él?

Lo miré a los ojos, veía su dolor, él estaba sufriendo por mi culpa.

—Es mi prometido —respondí en un susurro

Él sonrió con burla, su aliento acarició mi mejilla.

—No lo amas —respondió, él no hizo intento de besarme, sus ojos se volvieron frios al ver mis labios... estaban hinchados aún... la noche que viví con Renzo fue muy apasionada, sentí como me soltó era cómo si yo lo quemara, pasó su mano por su cabello negro, luego sus manos se volvieron un puño —por favor si algún momento de tu vida me apreciaste, por ese sentimiento te pido que te marches

Lo miré, él tan orgulloso me dejaba verlo destruido y lleno de dolor.

—¡Marchate por favor! —trague fuerte y sólo pude asentir, era lo mejor... marcharme, no queria hacerle daño.

—Lo haré —Él me contempló antes de salir de la cocina. Cerré los ojos luchando contra las lágrimas, no era mi intención hacerle daño pero lo había hecho.

Llevé el café, mi tia conversaba con Renzo, él me miró de una manera extraña.

—Tia —me senté frente a ella —debo marcharme, me llamo Enrico, ya no puede cuidar a doña Gertrudis y sus gatitos

Su rostro cambio, suspiró y asintió

—Esta bien mi amor —me levanté y la abrace —voy a volver

—Te esperó

—Haré la maleta —evite mirar a Renzo, casi corri a la habitación, sentia un peso en mi pecho.

Casi había terminado de empacar cuándo escuche la puerta de la habitación abrirse

—¿Si nos vamos? —asenti y seguí revisando la habitación por si no dejaba nada.

—Si, ya guardé tus cosas —me dirigí al baño a buscar mis articulos

—Supongo iremos en avión —lo veo y asiento —quiero ir a la clinica, te pasó dejando en el apartamento de Enrico y luego pasó por ti

—Estoy de acuerdo —sentia algo distinto en él.

Renzo

Entró a mi oficina en la clinica, observó los estantes llenos de libros, las fotos navideñas que nos tomabamos con el personal del hospital, al ver la última veo a Salomé, estabamos en lugares muy distintos, no parecíamos una pareja de enamorados, por un momento pensé que quizás estando con Zia, yo habia comenzado a tener un romance con ella.

Me dejó caer en mi silla y enciendo mi computador, mi cabeza era un caos.

Al cargar mi computadora entre al correo de la clínica, queria ponerme al tanto con el trabajo.

Levantó la cabeza al escuchar un golpe en la puerta.

—Pase —la jefa de enfermera entra con una sonrisa

—Dr D'Luca me alegra tenerlo nuevamente por acá —le hago señas para que se siente

—Digame —me recuesto en mi silla y la observó —¿Cuándo se enteraron aqui de mi compromiso con Salomé? —ella me miró confundida

—El día del accidente, usted estaba tumbado en el suelo y Salomé estaba de rodillas junto a ud llorando por que no se iban poder casar por que creyó usted estaba muerto

—¿Antes de eso, hubo algún indicio del noviazgo? —ella se queda pensativa

—No, de hecho si le vi el precioso anillo de compromiso pero no sabia quién era el novio

—Entiendo —murmuró —Gracias por su ayuda

—¿Pasa algo? —sonrió y niego

—No, sólo trató de recordar, debe ser difícil para ella, que no recuerde nada de nuestro compromiso

—Lo imaginó —se pone de pie —me alegra que esté aqui

—Gracias —al ella salir, busco mi agenda y marcó el número

—Hola Aurelio —suspiró al escuchar a mi contable —por favor ¿Me puedes decir el dia que compre un anillo de compromiso y la dirección de la joyeria?

Sr. D'Luca, no sé de que habla, no tengo registrado ninguna compra de un anillo de compromiso, quizás lo pago en efectivo y no me brindó el recibo

—Dime algo ¿Suelo hacer compras en efectivo?

—La verdad que no, siempre paga con su tarjeta

—Gracias —murmuró y cuelgo, la verdad todo esto era muy extraño. ¿De dónde saque el anillo? Quisas fue de mi madre y se lo obsequie a Salomé.

Salomé

Abro el grifo para servirme un poco de agua, me habia dedicado a limpiar el apartamento que estaba polvoso y así me habia distraído un poco del dolor de Luka.

—Hoy vamos a casa de Renzo —mi gata sólo me observaba con sus grandes ojos verdes, sus hijos estaban dormidos sobre la camita.

Mi mente era un caos total, no sabia lo que le pasaba a Renzo, hasta ya habia llegado a pensar que no le había gustado estar conmigo. Quizás fueron demasiadas posiciones las que le pedí que lo más seguro no le gustó, a lo mejor Renzo era un tipo que sólo le gustaba el misionero y él llevar el control pero, ay de mi, al fin se me había concedido tener sexo con él y aproveche todas las fantasías sexuales que tuve con él.




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