Una Extraña en mi vida [saga Italianos #3]

Capítulo 16

- ¿De que hablas? - él sigue sin moverse en el centro de la habitación

-¿Eres mi prometida?

Sonrió y me dejo caer en el sofa, paso mi mano por mi cabello

-Recordaste - declaro sin mirarlo a los ojos -¿anoche lo descubriste?

Él esta en silencio, levanto la mirada y senti un profundo dolor en el pecho al ver la frialdad de su mirada

-¿Por que mentiste? - su voz dura me causo escalofrios

-No fue intencionado -me pongo de pie y me dirijo hacia la ventana, me abrace a mi misma, sentia frio dentro de mi - el dia del accidente, creo dije cosas y me escucharon, en medio del alboroto no me escucharon y cuando despertaste, ya te habian dicho que era tu prometida. El medico indico que no debias ser sometido a ninguna fuerte impresión

-Eso no es justificación para una mentira -me giro y veo su mirada mas fria que el hielo -¿Qué pretendias Salomé? ¿casarte y asegurarte un futuro?

- ¿De que rayos hablas? -niego ante sus palabras -Te dije varias veces que no nos casariamos hasta que recordaras

-Como creerte Salomé -respondio -me has mentido desde un inicio, callaste la verdad, construiste una historia que no era real, pudiste negarte a mudarte conmigo o decirme la verdad

-No queria someterte a ninguna fuerte impresión

-¿Sabes lo que es realmente someterme a una fuerte impresión? Soñar con mi verdadera prometida y no saber quién es, pero mi subcosciente la recordaba cada dia, cada noche y me sentia culpable pensando que te habia sido infiel, cuando era a ella que le estaba siendo infiel por culpa de tu mentira -siento un nudo en la garganta, estaba comprometido, le pertenecia a alguien mas

-¿Por que no dijiste nada anoche? -mi voz sono quebrada -no debiste permitir que llegaramos lejos

-Paso hasta en la madrugada, los sueños con ella fueron mas reveladores, hoy anduve indagando acerca de la compra del anillo y no lo hice. Te hice la pregunta esperando que me dijeras que si somos prometidos, esperando que me dijeras que enloquecimos de amor cuando nos conocimos que nos apresuramos a comprometernos.
Confiaba en ti Salomé, siempre crei que eras sincera, admiraba todo de ti pensando que tu alma era pura y despues de todo solo estabas fingiendo. Hiciste muy bien tu papel de novia abnegada -sentia el golpe de las lagrimas luchando por salir - Despues de todo solo has sido una extraña en mi vida, por eso nunca te recordé, fue tan facil engañar a un hombre amnesico -sonrie con amargura

- Renzo... -él niega

-Ya nada tenemos que hablar -mira a doña Gertrudis quien esta de pie, apoyando sus dos patitas delanteras en sus piernas -un gusto doña Gertrudis -rasca detras de sus orejas -enviare tus cosas, no te preocupes por el trabajo, lo seguiras conservando, solo manten la distancia entre nosotros a mi regreso

-¿Tu regreso? -no evite preguntar

-Viajo a la India, donde está mi prometida... mi verdadera prometida

Avanza hacia la puerta, ni siquiera miro hacia atras, al salir deje que las lagrimas salieran, sentia mucho dolor

Renzo

Pase la mano por mi rostro, abri la puerta del auto, al entrar me quede un momento viendo el vacio, ella me habia mentido todo este tiempo, no sabia que era lo que realmente queria, ya no confiaba en ella, ni en la persona que se habia mostrada todo este tiempo.

Iria a la India, necesitaba buscar a mi prometida, el tiempo que me habia dado estaba por terminar. Le diria la verdad sobre Salomé. El accidente me habia robado todo, no habia podido meditar acerca de lo que me pidio Zia, habia perdido el tiempo en un compromiso falso, construyendo una vida con una total extraña de lo que no sabia absolutamente nada, di un puñetazo en el volante del vehiculo, gire la llave y me prometi a mi mismo que nunca mas permitiria que Salomé se me acercara.

Dos meses después

Mi mirada se poso en mi reloj de pulsera, pase mi mano por mi falda de lápiz y avance con paso firme por aquel pasillo. No mire a izquierda ni derecha. Al llegar ante la puerta de vidrio por un momento mire hacia atras, enderece mis hombros y abri la puerta.

-Soy Salomé Martini -me anuncio ante la secretaria, ella asiente y levanta el telefono para anunciarme

-Pase señorita Martini -me dirijo hacia la pesada puerta de madera, doy dos golpecitos antes de abrirla, al entrar me quedo asombrada ante la opulencia de la oficina pero lo que me ha dejado sin aliento es el hombre que esta de espalda hacia mi, viendo el gran ventanal

-¿Lukas? -él se gira y me quedo sin aliento, el era un hombre muy hermoso con un gran atractivo sexual

-Sientate Salomé -frunzo el ceño

-¿Tú eres el de la entrevista? -él no responde, su mirada esta recorriendo mi cuerpo

-Has adelgazado -declara -sientate

Camino hacia la silla que estaba frente a su escritorio, él ocupo la silla

-¿También este negocio es tuyo? -lo miro y él asiente -Pense no te agradaba la ciudad

-Estas buscando trabajo -afirma y yo no respondo -Sientate

Me siento y lo observo detenidamente, me preguntaba como era capaz de ser mas bello cada vez que lo veia

-Te he estado siguiendo -declara y yo hago puños mis manos -estaba preocupado, mamá te llamó y te escucho extraña, asi que decidi contratar a alguien

-No tenias derecho -declaro mientras me pongo de pie

-Has tocado muchas puertas y ninguna se abre -suspiro, yo habia decidido no seguir mas en la clinica, por mi salud mental -Se lo de tu visita al medico hace 5 dias

Abro los ojos como plato, mientras Luka se recuesta en su silla, su mirada me acaricia

-Dentro de poco te quedaras sin ahorros y tengo entendido que un bebé gasta mucho dinero

Me dejo caer nuevamente en la silla, él lo sabia, que estaba embarazada del hijo de Renzo.

-Eres un maldito espia, no tenias derecho de saber de mi vida

Él sonrie con burla

-Tu prometido desaparecio para correr a los brazos de otra mujer y tú estas sin trabajo y con un hijo en tu vientre




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