Una flor en la ventana

2. La leyenda

Hoy os voy a contar una mentira. Una mentira que la mayoría conocemos. Transmitida de generación en generación, de boca en boca, como una leyenda de héroes y princesas. De malvados ogros y castillos encantados. De rescates, amor y finales felices.

Érase una vez un reino lejano llamado Dravaria, donde vivía una princesa de cabellos dorados y mirada triste. Estaba encerrada en una torre oscura, custodiada por un monstruo terrible, una criatura sin alma que la había raptado siendo apenas una niña.

Durante años, la princesa soñó con ser rescatada. Y un día, su deseo se cumplió. Un caballero valiente, noble y desinteresado, cabalgó hasta las tierras del monstruo. Luchó con coraje, venció a la bestia y liberó a la princesa de su prisión.

El rey Malrik, sabio y generoso, recompensó al héroe con honores, tierras y un lugar en la corte. La princesa, agradecida, le ofreció un beso en la mejilla. El rey y la princesa se casaron. El pueblo aclamó. Las campanas repicaron. Y todos vivieron felices para siempre.

Pero al principio ya os avisé de que iba a contaros una mentira.

Y es que las mentiras, la mayoría de las veces, son mucho más bonitas que la verdad. Más apetecibles de escuchar, de leer y de escribir que las historias en las que están basadas.

La verdad no tiene estatuas. No tiene canciones. Se esconde en márgenes de libros, en cartas sin firma, en nombres olvidados.

La verdad es que no era una princesa. Se llamaba Lira. Y no fue salvada. Fue arrancada de un infierno para ser arrojada a otro aún peor.

El héroe no era un héroe. Era un mercenario. Aceptó la misión a cambio de un título, riquezas, posición social… y una esposa.

El rey Malrik no era sabio ni generoso. Fue él quien contrató al mercenario. Le pidió que trajera a la joven, que la sacara de la casa donde vivía con su padre. Que la llevara al palacio. Que, si era necesario, se deshiciera del hombre que la custodiaba.

El monstruo no era un ogro. Era un hombre que nunca tuvo humanidad. Un padre que no supo querer a nadie y mucho menos a su demasiado hermosa hija.

Y esta es la historia que he venido a contar hoy. No la leyenda. No el cuento. Sino la herida.



#407 en Joven Adulto
#1408 en Fantasía

En el texto hay: cuento, princesa, héroe

Editado: 04.09.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.