Me término de hacer el delineado simple y me pinto los labios de rojo. Tengo botas largas blancas junto con un vestido y bolso del mismo color. Me pongo el perfume de siempre, agarro mi bolso y bajo a el comedor, donde está mi padre y madre.
Era la celebración del cumpleaños de Aye. Sin duda alguna, iba a ser una de las mejores fiestas. Con Chloé nos vamos hasta la casa de Aye, que esta a la vuelta y tocamos timbre.
—¡Hola chicas! —dice emocionada y nos deja pasar.
Hay luces de distintos colores, ya hay cerveza, vasos rojos y música fuerte.
Definitivamente, no me olvidaré de esta fiesta.
Los minutos pasan y las personas empiezan a llegar. La casa esta llena, pero eso no es lo peor, lo peor es que Liam esta aquí y eso me pone nerviosa, molesta y... Y muchos más sentimientos confunsos.
Chloé se acerca a mi nerviosa.
—Oye, no les conte algo... —dice algo nerviosa, o muy nerviosa, para ser exactos.
—¿Que cosa? —le pregunto encima de la música, pero sin apartar la vista de esos tres chicos.
—Yo bes...
—¿Quien quiere jugar a beso o siete minutos en el cielo? —dice Aye interrumpiendo a Chloé y llevándonos al centro de la sala.
Aun hay personas bailando, pero la mayoría, quiere jugar a prenda o beso. Hay varias personas y además, esta mi novio, jugando y tengo miedo de lo que vaya a suceder luego de esta fiesta.
Estoy al lado de Aye y del otro lado, tengo a Alizée. Esta Alejandro, quien no deja de mirar a Chloé, Kevin que habla con Liam, pero este esta mirando a Loane, y luego Jeremié junto con su hermana y por último, pero no menos importante, Alex, mi novio, mi perfecto y maravilloso novio. Noten el sarcasmo, por favor, de esas últimas 7 palabras.
Aye trae una botella vacía y la gira alrededor de la ronda. Varias personas eligen beso y otras siete minutos en el cielo, hasta que en un momento, alguien tuvo la idea de que solo sea siete minutos en el cielo. La botella vacía gira otra vez apuntando a Chloé y a Alejandro.
La cara de Jeremié es del mismo color que su pelo, solo que su cara es rojo furia. Mi mejor amiga se levanta y camina hasta el chico.
—Cumplamos esos siete minutos—le dice y se mete en el cuartito.
Ella no mira a Jeremié, y creo que ni yo quiero hacerlo. Alejandro, confuso, la sigue. Aye traba la puerta y ahí quedan, pero mientras, seguimos jugando.
La botella gira y apunta a Liam y a... Loane...
El sonrie divertido.
Lo odio, lo detesto.
Pasan los siete minutos y entra Liam junto con Loane. Chloé deja de jugar y Jeremié la persigue hasta afuera.
Los minutos pasan y nunca me toca o eso creía, hasta que me toca girar la botella.
Dioses del cielo, aún no es tarde para que me demuestren que me quieren, así que les doy esta oportunidad y por favor, que no me toqué Liam.
Solo pido que no sea Liam, no ese idiota sexy, porque si eso llegará a pasar, como dije antes, esta noche si que sería inolvidable.
Mis dedos tocan el vidrio de la botella. Rezo para que no me toque Liam y luego, giro la botella. Esta da vueltas y vueltas y frena en... En...
En...
—... Liam—es lo único que logró decir.
El parece que no sabe muy bien que hacer, solo mira mis ojos.
—Muy bien, entren—dice Aye con una sonrisa de oreja a oreja.
No miro a Alex, simplemente me levanto y entró a el cuartito. No es muy grande y solo hay una vela alumbrando, Liam entra.
Nuestras respiraciónes se mezclan y nuestros ojos se encuentran.
—¿Por que me tratas asi? —le pregunto muy cerca de el.
Tengo mis manos en su pecho para mantener un poco de distancia, pero por alguna razón solo quiero estar más cerca de el.
—No me diste ninguna explicación cuando volvio tu novio y yo...
—¡Cinco minutos! —grita alguien avisando que nos quedan cinco minutos.
Sus manos viajan a mi cintura y me pega a su cuerpo, mis brazos están alrededor de su cuello. Acortó la distancia y lo beso. Nuestras lenguas se chocan y solo pienso en que quiero quedarme ahí siempre. En donde todo encaja, mi boca con la suya, nuestro cuerpo en este cuartito o simplemente, donde me siento bien...
Sus manos bajan a mi trasero y yo me pego más a el para...
—¡Se termino! —nos avisa la misma voz.
Como si Liam fuera fuego ardiendo, cosa que es, me separo de el algo agitada. La puerta se abre y no lo pienso dos veces, me voy de ahí.
Salgo de la casa y me siento el el suelo, apoyando mi espalda en la pared. La puerta delantera se abre y tengo la tonta ilusion de que sea Liam, pero no, es Alex. El se sienta junto a mi.
Soy una terrible novia, si alguien tuviera que escoger a la peor persona, seria yo.
Seguramente me ganaría el premio y cuando vaya a recibirlo, no me iban a aplaudir.
Me sentía culpable por no pensar en mi novio mientras reforzaba la amistad con Liam, ¿A quien engaño? Había engañado a Alex, no estaba reforzando la amistad ni nada de eso.
No era perfecta, estaba decepcionando a todos, pero principalmente, me estaba decepcionando a mi.
Alex me atrae hacia el y yo lo abrazo con todas mis fuerzas. Tenía miedo de lo que vaya a suceder mañana, pero ahora sólo quería llorar.
—Perdón... —le digo al borde de llorar y el me aleja y se levanta. Confusa, yo también lo hago—. ¿Que pasa?
—¿Que pasa, Daphne? —me pregunta enojado,¿Pero que coños le pasaba a este? —¿Tu que crees? Estoy enojado, yo me iré de esta tonta fiesta y mañana hablaremos.
El se va, pero yo lo freno poniendo adelante.
—¿Per... Pero que paso?
El me empuja, sin ningún tipo de cuidado y se va. Triste y aún más confusa vuelvo a la fiesta. No veo a Chloé por ningún lado y Kevin y Aye se están besando. Mi vista se encuentra con la de Liam, pero solo es un segundo ya que llega Loane y lo besa en la boca. Un beso largo y el, sin duda, lo disfruta.
Ahg, al diablo con todo, si quieren que sea perfecta, primero mirense a un espejo hasta que ustedes también lo sean, porque esta noche me olvidaría de esa mierda que siempre me hicieron creer y solo tomaría mucho alcohol.