Una gran aventura

CAPITULO 5: EL TORNEO DA INICIO

Han pasado 4 años.

unos pies corrían a una gran velocidad. Las hojas se levantaban a sus pasos y el viento agitaba la ropa del chico, llevaba una gran sonrisa en el rostro. Vestía unos zapatos que parecían botas, con la suela de color rojo y los cordones blancos; sus pies estaban envueltos en color rojo alrededor. Llevaba una pantaloneta negra con unas rayas rojas, una camisa blanca y encima una chaqueta negra con rayas rojas por las muñecas. Tanto sus brazos como sus piernas estaban vendados.

Raiden siguió corriendo mientras completaba una vuelta entera a la isla sin ninguna dificultad. De repente a lo lejos se observaba un acantilado, era aquel mismo lugar de donde se había caído hacía unos años, cuando huía de un monstruo.

Saltó.

El chico se encontraba gritando en el aire:

-¡Woooju!

A mitad de la caída, agarró la rama de un árbol. Su cuerpo giro tres veces sobre ella, cayendo perfectamente de pie en el suelo.

continúo corriendo mientras esquivaba cualquier obstáculo que se le hiciera frente hasta que algo llamo su atención. Los animales huían. Conejos, aves, y pequeños siervos escapaban en dirección contraria

-¿Eh? ¿Y ahora qué les pasa a estos animales? -se preguntó.

Miró levemente hacia el oscuro bosque. Una criatura apareció de repente frente a sus ojos. Era un Grong, el mismo monstruo que lo había cazado hace cuatro años atrás. La criatura rugía con furia mientras destruía todo a su alrededor

-¿Así que eras tú, eh? -dijo con una sonrisa llena de confianza.

Se le vino una imagen a la mente: la de aquel día en que huyó despavorido por el miedo y cayó por el acantilado.

-¿Sabes algo? Ya no soy ese chico asustadizo -pronunció con una sonrisa mientras corría.

Se detuvo en seco. El Grong se acercaba con claras intenciones asesinas, pero Raiden estaba completamente calmado. La criatura le tiró varios ataques, mientras el chico los esquivaba con un poco de dificultad. De repente Raiden saltó, quedando a la misma altura de su cara, y le asestó una patada directa en la cabeza al Grong.

El chico cayó lentamente al suelo. El Grong ni se inmutó.

-¡¿por qué eres tan duro?! -gritó Raiden.

-¡Gaaaaa! -rugió con más furia la bestia.

De repente, el chico empezó a correr hacia la criatura. Se agachó y comenzó a arrastrarse por el suelo dirigiéndose hacia el Grong, golpeando con fuerza una de sus cuatro patas. El Grong perdió el equilibrio por completo. Justo en ese instante, Raiden le acomodó una patada con todas sus fuerzas directas en el hocico.

El Grong cayó despavorido al suelo mientras de su boca salía una densa espuma. Raiden se quedó parado allí mismo, como si nada. Ya no era ese chico débil.

-Este es el resultado de mntrenamiento -dijo mientras apretaba sus puños, mostrando una confianza como nunca antes.

-¡¡Abueloooooo!! -gritó el chico de cabellos castaños afuera de la cabaña.

La puerta se abrió y salió lentamente el anciano, rascándose levemente la cabeza mientras dejaba la casa.

-Sí, sí, ya te oí -dijo el abuelo-. Hola, Raiden. Ya ha pasado mucho tiempo. Sí que has cambiado mucho.

-¿Tú crees? -el chico se miró a sí mismo con cierta curiosidad.

-Creo que estás listo, Raiden. Pero es mejor que vayas ya a la ceremonia del torneo; solo se pueden inscribir durante una hora.

-Sí, solo vine para que me desees suerte.

-No la necesitas. Estoy seguro de que ganarás -le dijo el anciano, mirándolo con orgullo.

-No te defraudaré, abuelo. Yo, Nakamura Raiden, ganaré y me iré de esta isla -se señaló a sí mismo, declarando su victoria.

-Je, qué confianza.

-Bueno, entonces me voy.

Raiden empezó a correr. En ese momento se le vino a la mente una chica hermosa de cabello amarillo.

«Pero antes de eso, tengo que ir a ver a Himari. Hace un tiempo que no la veo».

Se encontraba enfrente de aquella torre.

¡Palck! Una piedra golpeó la ventana.

La ventana se abrió de inmediato.

-¡Raiden, cuánto tiempo! -pronunció la chica.

Su cabello era muy largo y se movía libre y tan dorado como el oro. Llevaba un vestido que no hacía dudar a nadie de que era una princesa, y en su cabeza tenía una tiara. Sus ojos seguían con ese azul brillante como el mismo cielo

-Hola him-

De repente ella saltó tan rápido por la ventana que soltó un grito mientras caía:
-¡Ahhhh!

Cayó justo en los brazos de aquel hombre.

-Siempre sucede lo mismo contigo, Himari. Nunca aprendes, ¿verdad? -le dijo Raiden mostrando una gran sonrisa.

-Sabía que me atraparías -respondió ella, mientras su brazo tocaba el hombro del chico.

-Hola, Himari. Hacía mucho tiempo que no te veía. ¿Qué tal si damos un vueltón?

Ella sonrió levemente. Su corazón latía con tanta fuerza por estar en los brazos del hombre que ama.

-Est... está bien -dijo nerviosa.

Los dos comenzaron a caminar por el gran bosque. El viento soplaba sobre el paisaje.

-Hoy es el día del torneo. No he olvidado mi promesa, Himari. Le daré una paliza a esos chicos que quieren casarse contigo, y espero que tú celebres mi victoria.

-Estoy segura de que ganarás. Te has esforzado más que ninguno -dijo ella, mirándolo avergonzada-.

-Cuando gane poder salir de la isla -.

Himari se quedó en silencio, ella lo sabía, pero le dolía al escuchar esas palabras.

-¿Y qué harás apenas salgas de aquí?

-Conocer el mundo y saber cuál es el propósito de mi vida.

-Entiendo -respondió ella un poco triste.

-Y dime, Himari, ¿cuál es tu sueño? -preguntó con curiosidad-. Nunca me lo has dicho.

-Por el momento no puedo hacer nada.

-¿Eh?

-Tengo que gobernar este reino, pero antes de eso tengo que conseguir un rey para esta isla.

-¿Y eso es lo que quieres? -pregunto Raiden, un poco dolido por las palabras de la chica que tenía enfrente.

-No. Solo quiero ser libre. No quiero gobernar nada, quiero salir a explorar el mundo.



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En el texto hay: mundofantasia, aventua

Editado: 30.06.2026

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