Una gran aventura

CAPITULO 6: LA PRIMERA RONDA

-¿Qué tipo de don es ese? -preguntó el chico de pelo castaño, intrigado.

-No es ningún don -respondió un joven de cabello rojo.

Ambos se encontraban en una sala enorme junto a los demás competidores, observando el desarrollo de las peleas a través de una pantalla pequeña.

-Entonces, ¿qué es?

-Es magia.

-¿Qué? ¿Cómo es posible? Eso significa que... ¿es un mago?

-No, es un hechicero -corrigió el pelirrojo.

-¿Pero no es lo mismo?

-No. El mago utiliza la magia para el entretenimiento, pero el hechicero la usa exclusivamente para la batalla.

-¿Pero cómo es posible que estén aquí? Ellos no deberían pertenecer a este lugar.

-Los magos quieren adueñarse de los recursos de los humanos.

-Cuando dices recursos, ¿a qué te refieres exactamente?

-Por alguna extraña razón, en la zona de los humanos se encuentran las piedras mágicas. Por obvias razones, nosotros no podemos utilizarlas.

-¿Eh? ¿Por qué no?

-Porque nosotros no poseemos energía mística. Todos los magos, elfos, hechiceros y hadas tienen esa energía en su interior. Nosotros, los humanos, lo que tenemos son los dones... y todavía existen muchas fuerzas que desconozco.

De repente, la puerta de la sala se abrió. Era Hoshino Takamitsu, que entraba en silencio tras su victoria.

*«Así que no solo existe el poder de los dones...»*, se preguntó Raiden a sí mismo, procesando la información mientras, afuera, la multitud rugía de emoción en las gradas.

-Bueno, entonces empecemos con el siguiente combate -anunció el juez, todavía un poco sorprendido por la demostración anterior-. ¡El segundo combate será entre Suzuki Kenji contra Tyo Shiya!

Los dos participantes caminaron hacia el frente y pisaron la plataforma.

Suzuki Kenji tenía el pelo gris, vestía una camiseta de manga larga y un pantalón de gala sostenido por unos tirantes, mientras masticaba algo con total tranquilidad. El otro chico, Shiya, llevaba una vestimenta que recordaba a la realeza, aunque un poco más simple: botas negras, unos pantalones azules tan holgados que ocultaban por completo la flacura de sus piernas, una camisa blanca y una chaqueta que caía sobre su espalda como si fuera una capa, de un tono azul un poco más oscuro.

Ambos se miraron y compartieron una reverencia protocolaria.

-¡Comiencen! -gritó el juez, bajando la mano con rapidez.

De inmediato, el chico que estaba masticando infló sus mejillas. Al verlo, Shiya comenzó a retroceder lentamente, consciente de que no conocía el poder de su rival. *«Tengo que tomar distancia»*, pensó.

¡Fruu!

Kenji escupió un objeto que salió disparado a una velocidad increíble hacia su contrincante.

-¡Toma, esta es mi bola de goma! -gritó con total confianza.

Shiya apenas logró reaccionar a tiempo para esquivar aquella esfera que pasó rozándolo. «¿Qué demonios fue eso?», se preguntó. Sin embargo, antes de que pudiera descifrarlo, algo lo golpeó con una fuerza tremenda directamente en la espalda, provocándole un dolor intenso. La esfera había rebotado en el suelo justo detrás de él.

Shiya cayó de rodillas, tocándose la espalda con rudeza mientras temblaba por el impacto.

-Más vale que te rindas -le advirtió Kenji.

-¿Tú crees? -gimió Shiya por el dolor.

Levantó lentamente su mano temblorosa y extendió dos de sus dedos. En ese mismo instante, la esfera de goma comenzó a elevarse del suelo de forma sobrenatural.

-Este es mi don... puedo manipular los objetos.

Rápidamente, la esfera cambió de dirección y regresó hacia su propio dueño, golpeando a Kenji constantemente. A pesar de recibir varios impactos, Kenji no se detuvo y continuó masticando con prisa. Shiya lo notó de inmediato: «No... eso no».

La esfera manipulada se alejó a gran velocidad hacia atrás, tomando una distancia enorme hasta llegar casi a la zona de las gradas donde se encontraba el público. De repente, Shiya bajó la mano con una fuerza tan imprevista que generó una pequeña ráfaga de viento a su alrededor. La esfera regresó como un proyectil.

¡Plam!

Un golpe seco y brutal impactó directo en el estómago de Kenji. El chico fue lanzado violentamente contra el suelo; por el impacto, una nueva esfera salió despedida de su boca con dirección al cielo, justo antes de quedar completamente inconsciente.

-¡El ganador es Tyo Shiya! -declaró el juez.

Entre la multitud que presenciaba el torneo, se encontraba un hombre de cabello negro y corto, con una barba ligera. Su vestimenta consistía en el uniforme oficial de un guardián: un pantalón café claro, botas café oscuro, rodilleras metálicas, una camiseta café oscura y una capa café clara. En su espalda cargaba una espada y llevaba puestos unos guantes oscuros.

-Cada año esto se pone más aburrido -comentó el hombre con desgano.

-¿Usted cree, capitán? -preguntó otra persona a su lado, que vestía un traje similar pero lucía un corte de cabello estrictamente militar.

-Sí. Siempre que necesito reclutar a personas fuertes vengo al reino de Valdris, pero hace bastante tiempo que no encuentro a nadie que valga la pena. En fin, sigamos viendo cómo finaliza este torneo.

Mientras hablaban, un grupo de paramédicos se llevaba al chico desmayado en una camilla.

-¡Ahora es el turno de Kobayashi Ryo contra Saito Tomoya!

Los dos muchachos subieron a la plataforma y realizaron su reverencia.

Kobayashi provenía de una familia sumamente adinerada. Su ropa denotaba su estatus social, confeccionada con telas finas: un chaleco de color morado con botones y decoraciones doradas, una camisa blanca debajo, pantalones y guantes de un morado mucho más oscuro, y el cabello negro un poco largo.

Por otro lado, Saito Tomoya era un chico humilde. Llevaba una camisa café que tenía costuras decorativas alrededor del cuello, una pantaloneta café desgastada y unas botas viejas. Tenía el cabello sumamente corto, casi calvo, y las partes bajas de sus pantalones estaban notablemente dañadas por el uso.



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En el texto hay: mundofantasia, aventua

Editado: 30.06.2026

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