Una historia de Navidad

Capítulo 4

24 de Diciembre de 2008

Nochebuena

Isabella se despertó con un terrible dolor de cabeza, la noche anterior le había costado mucho dormirse con todos los descubrimientos que había hecho rondándole en la cabeza.

Ahora veía a aquel lugar con otros ojos, aquellas personas ya no eran seres anónimos que se reflejaban en un informe financiero, eran reales, demasiado reales.

En dos días se habían convertido en las personas más reales que conocía, ¿qué iba a hacer ahora?.

Deseó fervientemente que la nieve se hubiese detenido para al menos poder irse y tomar una decisión, necesitaba poner distancia.

Sin embargo al levantarse supo que una vez más, su deseo no había sido concedido.

Por una vez se había levantado antes que los demás, pero le bastó mirar por la ventana para saber que la nevada seguía con intensidad, ¿es que nunca iba a parar? ¿Iba a quedarse allí para siempre?.

El celular de Nick que estaba sobre la mesada seguía sin señal.

-¿Bella? – la llamó una vocecita y al darse vuelta vio a Rose en camisón parada a pocos pasos de ella.

-Nena, ¿ya estás despierta?

-Sí...tengo hambre.

-Bien. Nick, ya se levantará y preparará el desayuno.

-¿Me haces chocolate? – preguntó la niña

-No sé como hacerlo cariño – se disculpó

-Yo te enseño. – se ofreció Rose e Isabella asintió.

Un rato después fueron apareciendo uno a uno los otros integrantes de la familia, porque eso eran sin importar los lazos.

-Rico- dijo Teo bebiendo su chocolate, Mandy le guiñó el ojo en aprobación y Ezequiel pidió otra taza.

-Nada mal, para ser la primera vez – dijo Nick con una sonrisa e Isabella se sintió complacida. No había hecho subir el valor de las acciones, ni cerrado un trato por miles de dólares, había preparado chocolate y se sentía enormemente satisfecha.

Mucho más tarde , mientras los niños jugaban en la alfombra Isabella se acercó a Nick.

-¿Los quieres verdad?

-Mucho, como a hijos.

-¿Por qué no los adoptas?

-Me encantaría pero no suelen darle niños a hombres solteros.- dijo él con tristeza – Lo peor es que si no encontramos una solución, voy a perderlos.

Sabes el lugar corre peligro y si lo cierran, ellos no tienen a donde ir. Además van a separarlos , ¿cómo sobrevivirán a eso?

-Tal vez alguien los adopte..

-Ya son grandes, la gente prefiere los bebés. Había otros niños aquí, uno de dos años y un par de bebés. Se me partió el corazón al ver la tristeza de estos cuatro cuando adoptaron a los otros. No hay muchas esperanzas de que alguien los adopte a ellos, lo más probable es que terminen yendo de una institución a otra hasta que sean mayores de edad.

-Tal vez puedan hacer algo para evitarlo- sugirió ella olvidando que era la causante de aquel peligro. Simplemente no le gustaba la idea de esos cuatro niños abandonados a su suerte. La bella Mandy debería tener vestidos bonitos y cosas lindas como cualquier niña que se acercaba a la adolescencia, Teo con su inteligencia debería ser capaz de estudiar lo que quisiera e ir a las mejores universidades , Eze y Rose necesitaban cariño y cuidados, y todos los mimos que pudieran recibir. Además de que Rose necesitaba buena atención médica.

¿Qué sería de ellos allí afuera? El mundo era un lugar cruel.

-Isabella – dijo Nick sacándola de sus pensamientos-, no tenemos dinero ni poder, sólo somos un cura de una Iglesia casi abandonada y un médico rural. Lo único que tenemos es amor y el deseo de que estos niños no sufran más injusticias de las que han sufrido. Pero en el mundo real, eso no siempre es suficiente. – finalizó él

-Lo sé- contestó ella y él levantó la vista para mirarla.

-¿En verdad no hay nadie allí afuera que espere por ti?

-Nadie.

-¿Por qué Isabella?

-Porque no sé amar – contestó ella y él la miró con ternura, casi de la misma forma en que miraba a los niños.

-Eso no es cierto- le dijo y luego se fue a jugar con los niños que lo llamaban.

Isabella deseó que fuera cierto, deseó no haberse endurecido hasta el punto de convertirse en piedra.

A la tarde los niños le pidieron a Nick que les leyera una historia y él les leyó sobre el nacimiento de Jesús, por primera vez Isabella notó que junto a la chimenea había un árbol de navidad. En todas las ocasiones que se había sentado allí antes, jamás lo había visto. Quizá su desinterés por la Navidad le había impedido verlo, pero ahora estaba allí con todo su colorido.

Cuando Nick terminó la historia comenzaron a preparar la cena, harían pavo relleno y había que comenzar temprano con los preparativos.

Una vez que todo estuvo listo y el pavo en el horno, se fueron la capilla a pedido de Rose.

-El padre Patrick no está , pero Dios sí – dijo la niña y Nick le dio la razón mientras le tomaba la mano.

Eze y Mandy tomaron a Isabella de las manos, casi como si adivinaran que ella necesitaba ayuda para ir.

Los niños se arrodillaron en el primer banco y Nick en el segundo, por unos instantes ella permaneció parada, luego fue junto a él.

Desde allí pudo escuchar fragmentos de las rezos de los niños.

" Que no nos separen..." susurró la voz de Mandy

" Quiero una familia..." dijo Teo

" Quiero una mamá , un papá y un perro..." pidió Eze

"Cuida al padre Patrick, a Nick y a Bella..." – musitó Rose y ella sintió un nudo en el pecho.

"Déjame creer" – pidió Isabella en silencio y al mirar hacia un lado vio a Nick sonreírle y luego cerrar sus ojos azules para hacer su pedido. Pedido que ella no pudo escuchar.

-"Dale lo que él pide " – agregó la mujer sabiendo que cualquier deseo proveniente del corazón de él sería algo bueno para todos.

Más tarde, los niños prepararon un espectáculo de villancicos mientras ella y Nick hacían de público.

Cuando el espectáculo terminó cenaron y entre risas y charla, Isabella disfrutó de una cena de Nochebuena por primera vez en muchos años.




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