Estaba en plena clase hundida en mis pensamientos -como de costumbre- mientras garabateaba en mi cuaderno, hasta que escuché el timbre. La maestra de ciencias dio por finalizada su clase, por lo que, tomé mi mochila y me dirigí hacia los casilleros.
Se encontraba Bella, una de mis mejores amigas, junto a mi mejor amigo Jacob, hablando de los exámenes y las vacaciones.
Bella sonrió al verme llegar.
—¡Hola! —Saludó con entusiasmo.
—Hola.
—¿Por qué esa cara? —preguntó Jacob. —¿pasó algo en clase?
—No es nada. Tengo sueño y no preste mucha atención a la clase de ciencias. —mencioné mientras abría mi casillero. —Bueno. ¿Qué cuentan?
Intercambiaron una mirada cómplice.
—¿Qué hicieron? —pregunté con una ceja levantada. — ¿No me van a decir?
—No hicimos nada.
—Ya que —empezó a explicar, y Jacob soltó un suspiro. —Sabes que el próximo año es nuestro último año de prepa, por lo que, debemos ir pensando en la universidad. Así que decidimos que iremos a una prepa en Washington.
—Espera, ¿se van a cambiar? —asintieron. —¿A la misma?
—Sí. Te lo queríamos mencionar para que te cambiaras con nosotros. —Mencionó Bella sonriente.
—¿Yo?
—Quieres estudiar medicina y en la universidad a la que nos da el pase directo. En esa preparatoria se dice que es de las mejores universidades para estudiar, en especial; medicina. — Respondió Jacob.
—¿Aceptas?
—¿Y qué pasa con Emma?
—Se lo comentaremos cuando la veamos en el almuerzo. Suponemos que aceptará. —Me observaron, esperando una respuesta.
—Le preguntaré a mis padres.
—¡Yeii!
(ꨄ)
Caminaba de un lado a otro en mi habitación, pensando en cómo se lo tomarán mis padres. A pesar de que ellos son bastante comprensivos, puede que lo tomen a mal. No lo sé. Al parecer, sobre pensar se ha vuelto algo de todos los días.
Iba a bajar por agua, pero escuché mi celular sonar. Es Emma.
—¿Qué hay, Ems? —respondí la videollamada, al tiempo que, buscaba la ropa que usaría mañana.
—Hello, solo te quería preguntar algo.
—Dime.
—¿Ya les contaste a tus padres de la preparatoria en Washington? —Supongo que nota mi cara, porque se ríe y dice. —Ya veo que no, ¿por qué?
—Me da miedo su reacción
—¿Are you kidding me? —me observa sorprendida. — Tus padres son mega comprensivos, además, te adoran.
—Lo sé, pero… —suspiro— ¿Si el hecho de querer irme del país les preocupa?
—Liz, estoy segura de que ellos entenderán que es por tu bien y el de tus estudios.
Quisiera tener esa confianza. Bueno, para ser sincera, a veces quisiera ser Emma.
—Está bien, Ems. Les diré ahora mismo.
—Esa es mi amiga, vamos con todo. —responde orgullosa. —Te dejo, ¡Suerte!
—Bye. —Respondo, colgando la llamada y dejando la ropa en la cama.
Bajare ahora mismo y les contaré, Aunque… ¿Si me dicen que no, que es una locura? Debería de dejar de pensar tonterías. Dudo que lo digan.
¿Y si…? No, ya iré.
—Papá, mamá. —Los llamé.
—¿Qué sucede, Ari?
—Necesito hablar con ustedes sobre algo—menciono dudosa. — Vamos a la sala.
Okey, estoy nerviosa. ¡Se cancela!
—Cuéntanos.
<<Ya diles de una vez>>
Guarda silencio conciencia.
—Quiero cambiarme de preparatoria, a una de Washington, para que me dé el pase directo a una universidad.
<<Wow, chica. Habla más despacio.>>
Me observan con los ojos abiertos como platos.
—¿Te quieres cambiar de escuela?
Asiento. Les explico que mis amigos se cambiaran a una nueva escuela, para ir a una mejor universidad, a su vez, me beneficiaría mucho.
—Tememos que no puedes. —Dice papá apenado. —Hemos tenido problemas en la empresa. Estamos atravesando una crisis económica, por lo tanto, planeábamos cambiarte a una pública durante nos recuperamos.
<< ¿¡Que!? >>
Si, conciencia, lo sé, eso fue inesperado.
—¿Por qué no me lo habían dicho?
—No queríamos preocuparte. —Menciona mamá. — Lo sentimos, hija. No podrás ir a la escuela que deseas.
—No, está bien, mamá. Puedo estudiar en una publica y luego aplicar para una buena universidad. —Respondo apenada por haberles mencionado mi idea. —Iré a dormir.
No puede ser, ¿cómo no me di cuenta? Era obvio, por eso los veía tan preocupados. ¿Cómo se me ocurre agregarles un problema más? Ay, ya debería dormir.
Sin embargo, no pude conciliar al sueño porque seguía preocupada.
(ꨄ)
Jugaba con la comida, por mi falta de apetito, mientras pensaba como decirles a mis amigos que no iré con ellos. Me sumergí en mis pensamientos hasta que sentí como Emma me abrazaba por la espalda.
—Hola, preciosa. —me saludan Bella y Emma
—Hola. — Las saludo tratando de fingir una sonrisa
<<Pésima actriz encima>>
Conciencia, ¿te quieres callar un rato?
—¿Por qué esa cara? —pregunta Bella.
—¿Dónde está Jacob? —preguntó, tratando de evitar el tema.
—Elizabeth, responde. —Me exige Emma.
—Es que…—digo, pensando en que decir.
<<¡Ya diles!>>
Silencio.
—¿Es que…? —preguntan intrigadas.
—¡Llegue! —Anuncia Jacob sentándose a mi lado.
—Shh. —Lo callan de inmediato. — Liz nos está por decir algo.
Emma le da un golpe en el hombro, lo que me causa una pequeña risa.
—No iré a la preparatoria en Washington.
—¿¡Que!? —Preguntan los tres sorprendidos. —¿¡Por qué!?
—Mis padres están pasando por una pequeña crisis económica y no pueden pagarla.
—Lo siento mucho, Liz. — Dice Jacob poniendo un brazo a mi alrededor.
—Está bien. —Hago un mohín, restándole importancia.
—¡Tengo una idea! —Gritó Emma de la nada.
Lo que nos hizo sobresaltarnos y que el resto de la cafetería nos viera raro.
<<Tu amiga grita mucho>>
Lo se conciencia. Así es Emma.
—¿Que idea? —Pregunto
—Aplica para una beca. — Sugiere Emma decidida.
<<Es una buena idea, ¿cómo no se nos ocurrió antes?>>
Porque Emma es más lista.
—Seguro con tus calificaciones logras entrar. — Añade Jacob emocionado.
—No suena mal. — Analizo la idea.
<<¿¡ No suena mal!?, Si es una gran idea, ¿qué dices?>>
Conciencia adiós, goodbye.
—Si lo consigues podemos vivir en un departamento los cuatro. — Dice Bella sonriente.
—Está bien aplicare para una beca —accedo- pero no se lo diré a mis padres hasta que sea seguro.
Pase el resto del día pensando en que tan complicado puede ser conseguir la beca. Compro una barrita de chocolate porque me está dando ansiedad, mientras trato de cruzar la cancha sin que me golpeé un balón en la cara, porque me ha pasado y mucho. Emma está jugando voleibol. Es buena.
En secundaria intente hacerlo, pero los deportes no se me dan. Emma siempre termina siendo mejor en todo; es más bonita, interesante, divertida, sociable, segura de sí misma, amable, lista, es buena en los deportes, entre mil cosas más.
¿Qué me pasa? Ay, debería pensar en algo más importante.
Seguí caminando hasta que ví el carro de mis padres, cosa que me extraña porque siempre me voy sola, pero ellos salen con una sonrisa.
—Hola, Ari.
—Hola. —Saludo. —¿Pasa algo?
—No, solo queremos llevarte a que conozcas la escuela pública.
<<¡Diles lo de la beca!>>
No, no.
—Genial, suena bien.
—Nos alegra que te guste la idea, Ari.
Estuve todo el camino pensando si debería decirles lo de la beca para evitarles esto de pedir informes y visitar cientos de escuelas. Al parecer llegamos.
<<Habla ahora o calla para siempre>>
No, conciencia, no les diré.
—Bienvenidos. —Nos saludó una joven que supongo es la directora, aunque viste un poco raro para ser directora. Seguramente Bella se infartaría porque no combinan muy bien sus accesorios.
—Tu debes ser Elizabeth. —Deduce.
¿Me está hablando a mí?
<< Eres la única Elizabeth. ¡Ya contéstale!>>
Ok, ok, no te enojes.
—Si, soy yo.
—Bueno, espero disfrutes del recorrido y te gusté esta escuela.
—Seguro que me encantara.
Cuando entramos, las cosas eran lo que le sigue de “diferente”. No había un orden como tal, cada uno hacía lo que quería. Supongo que estaban en receso, o eso espero, así que seguimos recorriendo ya casi íbamos a terminar hasta que…
Espera un momento. ¿¡Están drogandose!?
<<Eso parece.>>
—Chicos, ya les dije que no deben realizar eso en la escuela, o al menos, no donde molesten a los demás. —los regañó la directora.
—Si, directora. — Respondieron girando los ojos y sin más se fueron.
—¿Qué tal si ustedes vienen conmigo para checar informes en la dirección? —mencionó mirando a mis padres. — y Elizabeth, espera afuera.
—¿Te parece bien Ari?
—Claro.
—Siéntete con la libertad de caminar por las instalaciones más a fondo.
Asentí, ellos se fueron así que decidí caminar por la escuela a ver que me encontraba por ahí. Me llamo la atención un grupo de personas que estaba en circulo, decidí acercarme y cuando estaba a punto de caminar alguien me jaló del brazo.
—¿Qué crees que haces?
—Suéltame. — Exigí tratando de zafarme de su agarre.
—¿No estudias aquí verdad?
—No, vine a ver la escuela.
Murmuro algo que no logre entender.
—¿Pensabas acercarte al círculo de gente? —Preguntó como si fuera lo más estúpido que había oído hoy, pero igual asentí.
—Si piensas estudiar aquí lo mejor será que dejes de ser curiosa.
—¿Porqué?
Negó con la cabeza.
—¿Tanto quieres saber que pasa ahí?
—Bastante.
—Bien, esos chicos que ves allá —Señalo a la bola de chicos que formaban el circulo. — Son unos abusivos que, si te dejas, te pisotean hasta hacerte pedazos
—¿A qué te refieres?
—Les gusta sentirse superiores. Cuando encuentran a alguien que no sabe defenderse lo molestan al punto de quitarle lo que tenga, si no obedece lo pueden golpear hasta dejarlo inconsciente.
—¿Nadie hace nada?
Editado: 04.03.2026