Una historia perfectamente imperfecta

Pedazos

Escucho el habitual sonido del timbre. Me levanto para dirigirme hacia la puerta pero al girarme noto como mi mamá agacha su cabeza, a lo mejor era una visita para ella. Tomó la manija y tiro de ella. Podría esperar todo detrás de aquella puerta menos a la figura que se encontraba en frente de mi.
— ¿Me vas a dejar pasar hermanito? — soltó mientras sostenía dos maletas. Sin aún entender de que se trataba me hice a un lado para luego cerrar la puerta, le eche un vistazo a mi mamá que se encontraba recibiéndolo con cierta mirada que no había logrado descifrar durante todo este tiempo.

—¿Que hace el aquí?— cuestione a mi mamá como si aquel no se encontrará en la sala

— Se va quedar un tiempo — respondió haciendo una pausa. Había más. Siempre había más cuando se trataba de él — Fue idea de tu padre

Con esas últimas palabras fue suficiente para que mi desconcierto se convirtiera en irá. Subí las escaleras tan rápido como pude, solte un suspiro al adentrarme en mi cuarto. La última semana había sido bastante complicada como para agregarle esto; empezando por mis mejores amigos que siguen peleados, luego Liz que ni siquiera me dirige la palabra, el grupo de amigos que empezaba a atesorar se separó y ahora mi hermano está en mi casa de nuevo.
Se que sueno hipócrita por primero juzgarlo por mudarse y ahora quejarme por su regreso, pero mi mamá menciono que fue idea de mi padre así que no salió de él entonces no tiene ningún sentido que esté aquí.
Tendré que evitar invitar a mis amigos a mi casa, no quiero que sepan que él es mi hermano si algunos ni siquiera saben de su existencia mientras otros son conscientes aunque no lo recuerden.
(ꨄ)
Nuestros ojos se cruzaron durante unos segundos hasta que ella desvío la mirada como había acostumbrado. Necesitaba hablar con ella, quería saber si se encontraba bien pero ella no me deja acercarme.
No presté mucha atención a la clase de física, mis pensamientos se centraban en ella y en mi hermano. Lo último ya había decidido ignorarlo pero lo primero estaba decidido a encontrar la manera de acercarme a ella.
Note un patrón en sus movimientos, eran precisos, cuando el reloj marcaba que faltaban 5 minutos antes del término de la clase ella empezaba a levantar así cuando sonara el timbre salía huyendo. Esta vez me le adelante cuando ella iniciaba a recoger yo ya estaba listo para salir, entonces cuando ella empezó a caminar rápido porque vaya que lo hacía me le adelante.
No iba a perseguirla eso no había funcionado, ella sabía que lo haría entonces solo me quedaba el factor sorpresa fingir que seguía hacia la clase y cuando ella bajara la guardia encararla para no dejarle escapatoria.
Antes de que ella pudiera notarlo ya la sostenía del brazo y la llevaba a un lugar a solas, intento soltarse de mi agarre pero fue inútil. No la solté al llegar solo la puse en frente de mi.

— ¿Porqué me evitas?
— No se de que estás hablando
— Claro que sabes, es más ni siquiera tengo que preguntarte. Ya conozco la respuesta — me miró con un aire de curiosidad pero su mirada tenía cierto miedo a lo que fuera a decir — Lo que pasó el viernes
— Hago muchas cosas los viernes deberías ser más específico
— Se que suspendiste el examen Liz

Cuando termine de pronunciar esas palabras su expresión cambio por completo como si le hubiera recordado lo peor del mundo entonces note como las lágrimas salían disparadas de sus ojos mientras su pecho subía y bajaba.
La tomé de los hombros para intentar calmarla.

— Solo quiero ayudarte — trague tras una de las oraciones más sinceras que había dicho — Solo déjame acercarme

Lo último sono como súplica pero aún así ella negaba rápidamente con la cabeza. Intento huir pero está vez no iba dejar que me alejara entonces la sostuve fuerte pero con cuidado de no hacerle daño. Empezó a jalarse para soltarse de mi agarre así que opte por abrazarla. La envolví en mis brazos sin esperar una respuesta. Sentí como su cuerpo se destenso tras mi acción. Tal vez eso era lo que ella necesitaba y ahí estaba dispuesto a dárselo.

— No necesitamos hablar — susurre en su oído mientras acariciaba su cabeza a la vez que ella sollozaba — Confia en mi

(ꨄ)
Después de lo sucedido entre clases con Liz no volvimos a cruzarnos pero sabía que ella ya no me evitaba, quede con ella que si no quería hablar aún lo respetaba pero que cuando estuviera lista yo estaría ahí para escucharla. Pensé que eso podría tardar pero no me importaba esperaría lo que fuera necesario.
Para mí sorpresa Liz llamo esa misma tarde, me encontraba practicando acordes encerrado en mi habitación evitando lo mejor posible a mi hermano. Cuando mi teléfono vibro, lo tome sin ánimo pensando que era cualquiera pero cuando leí el nombre que iluminaba la pantalla respondí sin más.
Fue breve. Solo llamo para hablar en la banca donde la encontré después de la pelea de Will y Emma, esa misma banca donde habia estado yendo para despejarme después de la visita de mi papá.
No tarde mucho en llegar caminando. Ella ya estaba sentada parecía muy concentrada observando el paisaje, entonces solo me acerque en silencio y me senté junto a ella no tanto para invadir su espacio pero suficiente para que sintiera mi compañía. Se giró enseguida hacia mi

— No te cité aquí para hablar de eso
— Esperaré cuando estés lista
— Josh quiero que lo olvidemos — la mire desconcertado. Soltó un suspiro pesado — No voy a estar lista, no quiero estarlo
— Tienes que hablar con alguien
— ¿Cómo sabes que no hablo con nadie?
—Estoy seguro que nadie se enteró de lo que yo vi ni de tu calificación
— Es que no necesito decírselo a nadie
— Liz no puedes guardarte todo — asegure mientras ella evitaba mirarme como si temiera aceptarlo — ¿Que tal si empezamos poco a poco?
— No lo tomes a mal pero no confió en nadie para hablar tan abiertamente
— Puedes hablar superficialmente sin llegar a fondo
—¿ Acaso tu no tienes un tema así de íntimo? — cuestionó y mis pensamientos se dirigieron a mi familia. Era verdad también lo tenía. Asentí ante su pregunta — ¿Me lo dirías?
— No, pero yo hablo con Laia
— Tu ganas Josh — hizo una pausa midiendo las siguientes palabras — Solo me sentí mal por reprobar después de tanto esfuerzo es solo eso
— Eso es mentira — asegure fulminandola con la mirada — Cuando uno llora no es solo una razón es la explosión de todo, lo que pasó contigo fue más que una explosión lo nombraría quiebre




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