Una historia perfectamente imperfecta

Mi estrella

El fin de semana pasó rápidamente, aunque me costó conciliar el sueño estos días, tantas preocupaciones sorprendían a mi mente sobre todo en el silencio de la noche.

El examen de física.

No había hablado con mis padres.

Bella.

Y mi abuela.

Había intentado comunicarme con ella como siempre lo hacemos los sábados pero no hubo respuesta, mis padres me explicaron lo atareados que andaban así que hablaríamos después.

Pero mi abuela no respondió a ninguna de mis llamadas ni a ninguno de mis mensajes, necesitaba escuchar su voz para calmarme. Siempre ha tenido ese efecto en mí, recuerdo la primera vez que obtuve una baja calificación en un exámen cuando tenía 7 años, sentí que el mundo se venía abajo que sería una decepción, no tuve el valor de hablarlo con nadie más que con ella.

Ojalá hubiera podido hacerlo cuando recibí aquella calificación de física que me persigue cada día, pero en su lugar.

Estuvo Josh.

Me escucho y no me juzgo.

A pesar de que yo lo haga tan duramente.

Su presencia evitó que cayera en un agujero negro, evitó que cayera en un hoyo sin salida.

Sonrió inconscientemente al pensar en ello.

— Liz

La voz de Bella me saca de mis pensamientos. Le sonrió.

Comenzamos a caminar juntas por el pasillo a la última clase.

El día había pasado en un abrir y cerrar de ojos,

Había prestado poca atención a las conversaciones que se dieron en el descanso, e incluso a las triviales que tuve con Josh entre clases.

Observó a mi amiga que camina a mi lado, desde que Emma me comentó de su actitud estuve analizando su comportamiento cerca de Edward.

Hay una conversación que aún temía abordar pero tendría que hacerlo tarde o temprano.

— ¿Pasa algo? — pregunta en respuesta que no le quite la mirada de encima. Apartó la vista rápido.

Mejor tarde.

Niego.

Asiente con confusión.

— ¿Noche de chicas? — la palabras salen de mi boca antes de que pueda procesarlo. Bella asiente sin inmutarse.

Con Emma me sentiré segura de abordar el tema sobre Bella, además me servirá de distracción.

<<¿No se te olvida algo?>>

La pregunta ronda mi mente durante la última hora de clase.

Sigue ahí cuando Bella y yo caminamos hacia la salida, pero me detengo al escuchar una voz detrás de mi.

— Liz

Ambas nos giramos.

Mis ojos se encuentran con los suyos.

En ese momento de contacto visual mi cerebro hace click.

Me giró hacia Bella.

— Las veo en la noche — hago una pausa para despedirme. — Tengo que ir con Josh.

Asiente para después despedirse del castaño con una sonrisa.

Él se posiciona a mi lado mientras caminamos en silencio, ni siquiera me atrevo a mirarlo.

A pocos minutos se encuentra un carro estacionado, me abre la puerta del asiento del copiloto.

Me coloco el cinturón.

Miró de reojo como duda al intentar poner música pero se detiene.

Trago saliva.

— No sabía que tenías carro

— Es de mi mamá — asiento sin dejar de mirar al frente. — Me lo dejo porque hoy no fue a trabajar.

Silencio.

El silencio siempre es cómodo pero ahora siento la necesidad de llenarlo.

No porque sea incómodo.

Sino porque quiero que me distraiga de mis pensamientos un rato.

Que me platique alguna de esas cosas con una sonrisa, que me haga preguntas insistiendo en obtener una respuesta.

Se dibuja una sonrisa en mi cara al recordar aquellos momentos donde me ayudó tanto a salvarme de mis propios pensamientos.

— ¿Eres de esas que se ríen recordando chistes? — su voz me provoca un saltito.

— Solo recordaba

— ¿Ahora sí recuerdas? — ruedo los ojos ante su pregunta. No necesito verlo para conocer la sonrisa burlona que tiene en el rostro.

Estaba a punto de responder cuando detuvo el carro.

Salí del carro dirigiéndome a la entrada detrás de él.

Me abrió la puerta de aquella casa donde había estado una vez.

— ¿Josh? — la voz de una mujer inundó la sala en donde acabamos de entrar ambos.

Josh la saludo con un abrazo.

Se giró a verme con una sonrisa.

— Ella es Liz — me presento ante su mamá la cual me envolvió en un abrazo.

Josh se encogió de hombros.

— La comida está lista — mencionó la mamá de Josh. Lo mire confundida y él estaba a punto de pronunciarse — Debes tener hambre ven

Me tomó de la mano llevándome al comedor.

Me senté junto a Josh a la vez que ella se iba a la cocina.

— Le diré que solo viniste a estudiar — susurro.

Negué. Lo cual lo tomó por sorpresa.

Antes de que pueda cuestionarme su mamá vuelve con tres platos de pasta.

Los coloca sobre la mesa.

— ¿Son solo amigos? — la pregunta provoca que Josh se atragante con el bocado de pasta.

— Josh es mi amigo — respondo conteniendo una risa ante la reacción del castaño. — Me va ayudar con mi examen de física.

— Josh siempre ha sido muy bueno en física — asiento. — ¿Tienen poco de conocerse?

Todas las preguntas parecen dirigidas a mi ya que él se limita a asentir o responder con ademanes, sin muchas explicaciones.

En cambio yo le doy los detalles que ella pide, le cuento sobre mi mudanza a Washington, sobre mi deseo de estudiar medicina.

A veces Josh participaba en algunos temas triviales, en ocasiones se limitaba a observar y yo mezclo un poco de ambas. Presto mucha atención a su mamá, me costó poco notar lo conversadora que es, de esas que te contagian.

Ya veo de dónde lo sacó Josh.

— ¿Tus padres y tus hermanos han venido a visitarte?

— Aún no y soy hija única.

— Te ahorras muchos conflictos ¿cierto? — lo último fue dirigido a Josh que se tensó de inmediato.

— Mamá — dijo en un tono de advertencia como si temiera que dijera algo.

Cambia rápidamente el tema de conversación el cual no dura mucho ya que terminamos la comida en unos cuantos minutos. Al terminar ella menciona que debe salir, se despide de mí con un abrazo al igual que de Josh.




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