Una historia perfectamente imperfecta

¿Calma?

— Gracias Josh por esto

Me giró a ver al rubio de mi lado mientras maneja.

Fuimos a su casa por unas mantas.

Además de algo de beber para el frío.

— No es nada — asiente — Liz es mi amiga.

— Sí pero no todos hacen lo que tú. Mira que viajar a un lugar que no conoces solo por acompañarla — me regala una sonrisa. — Además estuviste cuando ella recibió la noticia — suelta un suspiro — No sé qué hubiera pasado si no estabas ahí.

Esbozo una sonrisa.

No les conté del ataque de pánico, supongo que Liz así lo preferiría y después de todo no mentí.

Solo les dije que fue un shock para ella.

Y después de verla así, no podía no venir con ella.

Jay, Emma y Bella aceptaron felices.

No tardamos en volver a la funeraria.

Jay me da dos mantas para después señalar a Liz.

A pesar de la cantidad de gente que vino a dar el pésame, ya es muy tarde y solo se quedaron.

Bella con su familia.

Jay con la suya.

Y Emma.

Me acerco a la castaña clara con la mirada pérdida.

Ni siquiera parece percatarse de mi presencia.

La cubro con la manta.

Tiene frío, lo noto al sentarme a su lado.

— Trajimos algo para comer

Niega.

Asiento.

— Deberías comer algo Josh

— ¿Estás cansada? ¿Quieres hablar?

Su silencio es suficiente respuesta para mí.

Me cubro con la manta.

Jay se acerca para traernos el chocolate caliente.

Solo yo lo tomo.

La observó más tiempo de lo que supongo, ya que el sol comienza a mostrarse.

No durmió nada.

Y yo tampoco.

Quiero distraerla de una manera u otra.

Que todo lo que sienta y piense se detenga aunque sea por unos instantes.

Todos comienzan a moverse en cuanto dan las 6.

Bella se despide junto a su familia para poder ir a darse una ducha y volver.

Jay hace lo mismo.

Emma se niega a irse.

Quedamos los tres sentados en la banca de afuera.

Emma y yo lanzamos miradas hacia Liz.

Ya no llora. No habla. Es como si no estuviera aquí.

De alguna forma su calma me preocupa más.

— Las puedo llevar a casa y se dan una ducha — ambas se niegan — Solo será un momento

Supongo que su papá escucha la conversación porque se acerca a nosotros.

— Vayan — pide — Cuando vuelvan nosotros iremos

No vuelven a negarse.

Se levantan para avisarle a la mamá de Liz.

El papá de Liz toca mi hombro antes de envolverme en un abrazo.

A pesar de mi sorpresa lo correspondo al instante.

Este es el segundo abrazo.

El primero fue cuando los conocí y les di el pésame.

Aún así este se sintió más sincero.

— Gracias por lo que estás haciendo por mi hija — se separa del abrazo. — Se nota lo bien que le hace tu compañía.

Fuerza una sonrisa. Es claro que nadie quiere sonreír de verdad en estás circunstancias aún así hace el esfuerzo.

Le regalo otra.

Las palabras sobran en estos casos.

Me da las llaves de su coche para que lleve a las chicas.

El viaje es algo incómodo.

Liz se sienta en el copiloto pero ni siquiera me mira.

Emma está en el asiento trasero y se mueve bastante.

Poner música en este caso estaría mal pero al menos se calmaría la tensión.

Cuando por fin llegamos agradezco que no demorara más o que incluso no me perdiera. El GPS fue de gran ayuda.

Entramos los tres en silencio.

— Emma, toma lo que necesites de mi cuarto — la rubia me mira dubitativa — Yo me ducharé después.

Le hago un ademán para que suba.

Lo hace y su silueta se pierde de mi visión.

— ¿Quieres comer algo?

Asiente.

Busco a mi alrededor la cocina supongo que me delató porque Liz me señala un pasillo, la sigo hasta que llegamos a esta y saco algo del refrigerador.

Tienen una variedad para escoger sin embargo mi vista se clava en algo en específico.

Hay hot cakes.

Su aroma me devuelve a un recuerdo.

Jay dijo que son los favoritos de Liz.

Sin pensarlo más los tomo.

Saco una sartén para poder calentarnos.

Ella está sentada en la barra desayunadora.

Nunca había sentido tantas ganas de meterme en la cabeza de alguien hasta hoy.

Desearía saber que pasa por su mente para ayudarla.

Pongo dos platos.

Liz saca la mermelada junto a dos cubiertos.

Comemos en silencio.

Al terminar dejo algunos para Emma.

Liz sube a su habitación sin previo aviso.

En cuanto Emma se asegura de que estamos solos me pide que me acerque.

— ¿Ha hablado contigo? — niego — Me preocupa

— A mi también — admito — Suele ser callada pero este silencio es…

— Diferente

Emma termina la frase.

Asiento.

Nos quedamos en silencio mientras esperamos a Liz.

El timbre suena.

La rubia y yo compartimos una mirada antes de que ella se dirigiera a abrir la puerta.

Jay entra con una mochila.

— Deberías cambiarte — comienza a sacar ropa de la mochila. — Traje algunas opciones para que elijas.

Asiento.

Tomo una camisa de algodón junto a un pantalón deportivo.

Al subir las escaleras me encuentro con Liz. Se ve diferente.

Lleva un vestido negro.

Su cabello está aún mojado.

Y lleva maquillaje.

Me sonríe.

— Puedes ducharte en mi cuarto

Asiento.

Para seguirla.

Su cuarto está perfectamente ordenado.

Tiene más vinilos de los que hay en su departamento.

Tiene un librero.

Me señala el baño.

Me deja una toalla en la cama para después despedirse con un gesto.

No me demore mucho alistándome.

En seguida baje.

Me encontré con Emma, Jay y Liz hablando tranquilamente. La última incluso sonreía.

En cuanto me vieron se levantaron para avanzar hacia la salida, los seguí, al salir nos encontramos con los padres de Liz.

Se saludaron brevemente.

Le entregué las llaves a su papá.




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