Con una toalla seco mi cabello húmedo.
Al mirarme en el espejo para revisarlo, me quedo paralizada.
Me veo fatal.
Porque así me siento.
Estoy yendo al entierro de mi abuela ¿cómo podría sentirme sino?
Las palabras de Emma sobre lo que vendrá después no han abandonado mi mente.
¿Así será el resto de mi vida?
Llorando cada vez que pienso en ella.
No es lo que quiero. Quisiera poder apagar mis sentimientos.
En vista de que no puedo sigo mirando mi reflejo un buen rato.
Tal vez este tenga la respuesta si así como en veo de mal me siento.
Si me veo bien para el resto tal vez termine creyendolo.
Comencé a sacar mi maquillaje.
Rubor.
Máscara de pestañas.
Labial.
Iluminador.
Incluso me hice un peinado.
Ahora me veía mejor. Aunque no lo sintiera.
Practique una sonrisa. Una que pareciera verdadera para los demás y que me cubra.
Actualidad.
Mi respiración esta agitada.
El sudor recorre mi frente.
Pero no me detengo.
Aunque mis piernas lo supliquen.
Sigo corriendo.
Más bien huyendo.
Me detengo al ver una banca,me siento para recuperarme, cierro los ojos.
Inhalo. Exhalo.
Los pensamientos que he intentado ahuyentar desde aquel día amenazan con atormentarme.
Intento levantarme para correr y evitar que se apoderen de mi. Es la única manera que puedo sentir cómo si los apagará.
Pero mi cuerpo me lo impide.
Así que me quedo sentada mirando al suelo. Intentando algo más.
Volví a mi rutina comi si nada hubiera pasado. Los exámenes me han ido bien.
Me he mantenido ocupada con cualquier cosa. He ordenado mi cuarto más veces en una semana de lo que alguien lo haya hecho en toda su vida.
Todo tan perfectamente calculado.
Funcionó. Al menos para ellos.
Todos han dejado de observarme para evitar que me rompa, ellos creen que ya estoy bien.
Entonces¿porque yo no puedo hacerlo?
Me levantó para volver a mi departamento. Cuando entro nadie esta cosa que me decepciona ya que nadie podrá entretenerme con su plática.
Voy directo a ducharme.
El agua recorre por mi cuerpo. A pesar de lo fría que pueda estar ni siquiera lo siento.
Termino más rápido de lo que desearía.
Vuelvo a mi habitación. Me coloco la pijama.
Observó a mi alrededor. Necesito una distracción.
Lo que sea.
Algún pendiente. Busco en mi cuaderno donde los anoto.
Todos están tachados. Todos están hechos.
Suelto un suspiro.
Desvío mi mirada a los vinilos.
Claro. Musica.
El silencio provoca que piense.
Si pienso recuerdo.
Y si recuerdo…
Sacudo mi cabeza para alejarlos.
El tocadiscos comienza a reproducir una canción.
Si me concentro en la letra mis pensamientos no tendrán espacio.
La melodía pasa a segundo plano cuando me siento y comienzo a alterarme. Necesito hacer algo.
La musica de fondo no me ayuda.
Tal vez ordenar de nuevo. Pero todo está perfecto.
Mi mirada se fija en un cajón.
No recuerdo haberlo abierto.
Seguro temrra cosas. Al abrirlo descubrí porque no lo había hecho antes.
Un retrato.
Con mi abuela.
Quiero cerrar el cajón. Pero mi mano no se mueve.
Todo mi mundo se detiene. No me doy cuenta que lloro hasta que una lagrima cae sobre el cristal.
Intento contenerlas.
Es inútil.
Mi cuerpo por fin me obedece cuando decido tomarlo.
Termino sentada en el suelo.
Abrazada al retrato.
¿Estaré así por siempre?
Niego con la cabeza. Tiene que haber algo.
Alguien.
Busco mi teléfono.
¿En qué estoy pensando? ¿Alguien?
Siempre he lidiado con mis cosas sola.
Esta vez también.
¿Y si no?
Pero si me permito sentir, la tristeza va a consumirme, puedo sentirlo.
No puedo recordarla porque duele.
Tomo el retrato y lo coloco en el cesto de la basura.
El sonido me provoca un escalofrío.
El cristal se rompió. Justo en la parte de su cara.
Mi pecho se hunde en seguida.
Al instante me arrepiento.
Me dejo caer al lado del cesto, incluso lo abrazo mientras me cubro la boca.
Los sollozos invaden la habitación.
Saco el retrato.
Comienzo a acariciar los bordes.
Me lastimo al pasar por el cristal roto.
Las lágrimas siguen cayendo sobre el retrato incluso se cuelan por las grietas, empapando la foto.
Intento calmarme aunque es en vano.
Incluso me cubro la boca para evitar emitir algún sonido.
Noto como cada vez presiono más el retrato debajo de mis yemas. Cómo si quisiera romperlo.
Como si estuviera molesta.
Tal vez lo estaba. Molesta. Con el mundo. Conmigo misma.
Lo lanzo al piso.
Cierro los ojos al escuchar el estruendo.
Al abrirlos noto como está totalmente roto.
Algo de mi se libera.
Pero su lugar lo reemplaza una presión en el pecho.
Saco la foto para evitar que siga empapandose. No me percato de la fuerza que ejerco hasta que noto una arruga en la esquina.
Me limpio las lágrimas con la mano. Aunque no sirve de nada.
Me levanto paga colocar la foto en el cajón. Apago el vinilo.
Me recuesto sobre mi cama.
Cubriendome la cabeza con las sábanas. Como si así pudiera cubrirme del dolor.
Las lágrimas caen por mis mejillas. Una tras otra.
Esta vez no intento conciliar el sueño ni detenerlas.
Solo me quedo ahí.
(ꨄ)
Abro los ojos.
Duele el hacerlo. Están muy hinchados.
Llore toda la noche es de esperarse.
Mi cerebro me dice que me levante, me limpie la cara y empiece mi día.
En su lugar me quedo acostada mirando el techo. No quiero moverme.
No sabría a donde ir.
Esta vez no lloro.
Solo escucho mi pecho subir y bajar.
Respiración completamente normal.
Editado: 02.08.2026