Una historia perfectamente imperfecta

¿Cómo no me di cuenta antes?

Ahí está otra vez con él.

Con el idiota de James.

Los observo disimuladamente desde mi casillero.

La estuve buscando para que me contara su calificación en el examen de física. Se que sigue sin serle fácil pero esta vez no me pidió ayuda…

Sacudo mi cabeza alejando esos pensamientos.

No tiene porque pedirme ayuda.

En fin me encontré con la sorpresa de que comparte clase con él.

Antes la compartía conmigo.

Comienzo a acercarme en cuanto él se despide de ella. En pocos segundos ya la tengo en frente de mí.

— ¿Qué tal?

— Saque 8, Josh

Sonríe. La envuelvo al instante en un abrazo.

Al separarnos estamos tan cerca que puedo sentir su respiración.

Tiene unos ojos azules tan bonitos.

Tantas tonalidades de azul mezcladas entre sí.

Como ella. Tantas versiones mezcladas entre sí.

Se coloca un mechón de cabello detrás de la oreja. Ese mechón rebelde que siempre trata de acomodar.

Es lo más cercano a un rizo que tiene.

El resto es una mezcla de lacio y ondulado.

También una mezcla de colores. Hay partes tan claras y otras más oscuras.

Como rayitos.

— ¿Tu cabello es así natural?

Mi pregunta le provoca una carcajada.

Asiente.

— Creí que lo sabías

Niego.

— Pensé que te lo habías pintado pero de cerca se ve tan real — admito — Estaba a punto de pedirte tu secreto

Esboza una sonrisa.

Se le forma un hoyuelo en el lado izquierdo.

Es curioso. Solo de un lado.

Aunque algo me dice que ya lo había notado. Pero de cerca se ve diferente.

— Tengo que irme

Asiento. Se despide con un gesto.

Comienza a desaparecer entre los alumnos.

Da pasos cortos.

Sin chocar con nadie.

A pesar de la prisa con la que lo hace.

Parece tranquila pero se puede notar la prisa en la manera que sostiene la correa de la mochila.

Al percatarme que llevo un buen rato parado comienzo a moverme en dirección de mi clase.

Al llegar el maestro comienza a dar su clase. No presto atención.

Ni siquiera tengo intención de tomar apuntes.

Si Liz estuviera aquí seguro me reprendería. Ella siempre toma apuntes de los detalles.

Sonrió al recordarlo. Las tantas clases que compartimos.

Compartíamos. Mejor dicho.

Parece que el universo conspira en contra.

Sus clases casi siempre están del otro lado de las mías. Así que no hay oportunidad de cruzarnos.

Si quiero verla tengo que buscarla.

El sonido de sillas moviéndose me saca de mis pensamientos. La clase terminó.

Al salir del salón veo a Scott del otro lado. Me acerco a saludarlo.

— ¿Y esa cara?

— Ya sabes, lo de Jane

Asiento. Cuando terminaron ni siquiera me lo dijo. Ed y yo tuvimos que enterarnos por rumores.

— ¿Puedo preguntarte algo? — asiente — ¿Terminaste con ella por qué te fijaste en alguien más?

Siempre hace eso. No está de más preguntar.

Tal vez esto fue diferente. Después de todo Jane era su amiga antes.

Se tensa. Niega.

Decido dejar el tema.

Emma pasa por nuestro lado. Solo saluda con un gesto.

¿Se siguen llevando tan mal? Lo dudo un segundo.

Río. Claro que lo hacen.

Me sorprendería si alguna vez pudieran tratarse al menos como amigos cordiales.

—Tiene que aprender a soportarse al menos

Bufa.

— ¿Con esa rubia? — pregunta irónicamente — Es imposible

— Solo tienen que conocerse mejor

— Creo que con lo que tengo es suficiente — asegura — Te puedo hacer una lista de por que entre más lejos mejor

Niego riéndome.

Tal vez tiene razón.

Scott y Emma son tan diferentes como para llevarse bien.

(ꨄ)

Observo el cuarto de Liz.

Es tan ella.

Me giro a ella. Hay una duda en sus ojos.

Se muere por preguntar que hago aquí. Pero no lo va hacer.

— Las cosas con mi mamá están algo complicadas entonces no quería estar en mi casa

Mi confesión la agarra por sorpresa.

Asiente.

Toma mi mano.

— No se que haya pasado entre ustedes pero se que lo arreglaran — hay algo en su voz que me hace creerlo. Asiento — Puedes quedarte el tiempo que quieras.

Susurro un gracias. Suelta mi mano.

Se dirige a su tocadiscos.

Al escuchar las primeras notas reconozco la canción.

Brick by brick.

Liz comienza a ordenar su escritorio. Supongo que el mini desorden se debe a los exámenes.

Le doy un recorrido visual a la habitación mientras me recuesto en su cama. El recuerdo de haber dormido aquí vuelve.

El silencio con Liz es tan cómodo. No siento la necesidad de llenarlo.

Su compañía me resulta tan…

— Parece que te quedarás a dormir — menciona — También puedes esperar a que pase la lluvia

Al escuchar sus palabras me percato de que ha empezado a llover. Bastante fuerte.

Sin embargo, la idea de quedarme no me desagrada. Al contrario.

— Preferiría quedarme

Asiente con una sonrisa.

— Le pediré a Jay un pijama y luego veremos dónde duermes.

Murmuro un gracias.

Tecleo un mensaje a mi mamá.

Estoy molesto pero no quiero mortificarla.

Liz vuelve para entregarme la ropa. Sale unos momentos para que pueda cambiarme. No tardo nada.

Cuando entra a la habitación tiene puesta una pijama. Seguro se cambió en el baño.

Se lanza a la cama. Me hace un gesto para que haga lo mismo.

Ambos nos acomodamos.

Frente a frente.

Un trueno resuena a nuestro alrededor.

— Hablemos de algo — propone. Me causa sorpresa que ella quiera hablar — ¿Te dan miedo los truenos?

Niego. Ríe.

— ¿Te gusta la lluvia? — pregunto. Asiente — ¿Por qué?

Duda unos segundos.

— La lluvia me transmite tranquilidad…

Su voz es interrumpida por un trueno.

No. Dos.

Comenzamos a reír.




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