Una historia perfectamente imperfecta

Consecuencias

La voz del orientador me devuelve a mi realidad.

Él cierra la puerta detrás de mí invitándome a tomar asiento.

— Has mejorado mucho Josh, me enorgulleces. Ahora puedo ver tu deseo de entrar a Oxford

— Gracias. Aunque gran parte de lo debo a Liz, ella me ha ayudado a estudiar y vaya que ha hecho la diferencia — una sonrisa se dibuja en mi rostro — No sabía que podía irme tan bien en todas las materias, se siente bien

Asiente con una sonrisa.

—Sobre Oxford, necesitaremos reunir algunos documentos para comenzar el proceso. Mientras antes, mejor. Tengo un viejo amigo dispuesto a echarnos una mano.

Cada palabra lo hace más real.

Y por primera vez la realidad no me asusta.

— Se lo agradezco mucho, pero no sé si debería aceptar esa ayuda. No sería muy justo

—Me alegra que pienses así. Pero seamos sinceros, Josh. La mayoría recibe algún tipo de ayuda. Cartas de recomendación, contactos, orientación... eso no consigue un lugar por ti. — hace una pausa —Solo abre una puerta. Si no perteneces ahí, Oxford se encargará de demostrarlo muy rápido.

Fija su mirada en mí antes de continuar.

—He visto tu progreso. Si llegas a Oxford, será por tu esfuerzo. Mi amigo solo evitará que tu solicitud pase desapercibida entre miles de aspirantes.

Nadie me había dicho eso nunca.

No puedo evitar sonreír.

— No sé cómo voy a agradecerselo

—Entra a Oxford y da lo mejor de ti —responde—. Así podré presumir que fuiste mi alumno.

Ambos soltamos una risa.

La idea de que algún día pueda decir eso me hace más feliz de lo que quisiera admitir.

Me entrega una lista con todos los documentos que necesitaré para el proceso y, unos minutos después, me despido de él.

Salgo de su oficina sintiéndome tan cerca de Oxford.

— ¿Por qué la sonrisa?

La voz de mi amiga me toma por sorpresa.

—Lai, el orientador tiene un amigo que va a ayudarme con el proceso de ingreso a Oxford. Quise negarme al principio, pero me dijo que solo evitaría que mi solicitud pasara desapercibida. Que si entro, será por mí. —Hago una pausa, todavía cuesta creerlo. — ¿Sabes lo que significa? Cree en mí. El orientador cree en mí.

Segundos después la pelirroja me envuelve en un abrazo.

— Si alguien merece esto eres tú, Josh

Al separarnos algo cruza mi mente.

Ella también está aplicando y no he sido para preguntarle.

Que mal amigo soy.

— No te he preguntado como vas con la solicitud. Perdoname, de verdad

— Has vivido mucho últimamente — le resta importancia — Pero todo bien, mi papá igual tiene un amigo que me está ayudando.

La sonrisa se me borra al instante.

Toda esa felicidad que sentí se desmorona en cuestión de segundos.

Su papá la está ayudando.

Su papá le consiguió ayuda.

Y a mí me la consiguió el orientador.

¿Es posible que él crea más en mí que mi propio padre?

No importa lo que haga él siempre está ahí para arruinarmelo.

Recordarme que no tengo su apoyo.

Él resto de la conversación gira en torno a Oxford.

Me alegro saber que está igual de entusiasmada que yo.

Pero el recuerdo de mi papá me acompaña durante el resto del día.

(ꨄ)

— Quisiera invitar a Liz a cenar hoy — comento — Pero solo si me prometes que no intentarás nada. Seremos los tres

— Los estaré esperando

Le doy un beso en la mejilla para despedirme.

Mientras me alisto para la cena pongo musica.

La playlist que hice con Lizzie comienza a reproducirse. Últimamente es prácticamente lo único que escucho.

Intento arreglarme el cabello un poco antes de ir a su departamento.

El trayecto es tan corto que, antes de darme cuenta, ya estoy llamando a su puerta.

— Llegaste antes

— Pero como odias llegar tarde, seguro que ya estás más que lista

Me regala una sonrisa para después enseñarme su atuendo.

Me acerco para darle un beso rápido aunque ella lo hace más largo.

No me quejo. ¿Cómo podría?

Sonrió en medio de este.

Ella se separa sin previo aviso para tomar mi mano y salir del departamento.

Nos mantenemos en silencio.

Pero una pregunta lleva días rondándome la cabeza.

Últimamente la he notado…distinta.

Y sé que ella prometió hablar conmigo, que le cuesta pero quiero hacerlo.

Por eso no he querido indagar en el tema. Quiero que ella venga.

No quiero presionarla.

Espero que con la cena se distraiga, el estrés se le nota bastante.

Mi mamá no tarda en recibirnos con una sonrisa.

— Mamá, ella es Lizzie

La aludida me suelta un codazo.

— Ya nos conocemos

— Pero te conoce como mi amiga — mi rostro muestra una sonrisa burlona — Mamá, te presento a mi novia

Mi mamá la envuelve en un abrazo, le susurra algo en el oído que no logro escuchar pero me provoca una risa a mi novia así que puedo apostar que es sobre mí.

— Me contó que tú comida favorita es la pasta — mi mamá menciona mientras tomamos asiento — Coincidimos en eso

La conversación pasa de conocerse más a burlarse de mí en cuestión de segundos.

Parecen cómplices que se conocen toda la vida.

— …nada lo convencía

— No creí que fuera tan perfeccionista con los regalos

— Odia comprar regalos, según él es una pérdida de tiempo. Pero contigo fue diferente

Lizzie me regala una mirada burlona.

— ¿Quieren dejar de hablar de mí como si no estuviera aquí?

Ambas siguen riendo a carcajadas sin tomar en cuenta mi comentario.

A pesar de que llevamos rato que hemos terminado de cenar ellas siguen conversando.

Disfruto ver la escena. Me duelen las mejillas de tanto sonreir.

Liz le cuenta sobre ella, sobre sus padres y su vida en Portland.

Aunque algunas historias ya las conozco presto atención como si fuera la primera vez.

— ¿Los extrañas?

— La verdad si pero como comparto departamento con mis amigos no me siento sola — asegura — Además no está tan lejos




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