Por instinto estiro la mano para acercarla a mí pero en su lugar solo siento las sábanas. Me froto los ojos desconcertado.
No está.
La discusión de la noche anterior vuelve a mi mente.
Me incorporo para llamarla pero…
Tal vez se fue a dormir con Bella o con Emma. Y no quiere hablar conmigo ahora.
Debería ir a buscarla.
Si, eso debería hacer.
Y en ese momento la puerta se abre.
Siento un alivio inmenso al verla.
— Feliz cumpleaños — canturrea con una sonrisa
Tardo un poco en procesarlo.
Es mi…cumpleaños. Lizzie me envuelve en un abrazo no tardo en corresponderlo.
Me tiende una caja.
— ¿Me compraste un regalo?
Asiente.
Vale, estoy más emocionado de lo que debería.
Esta bastante bien envuelto, le quito el papel con más cuidado del necesario.
Crei que me encontraría con un objeto pero…
No se en que fijarme primero.
En la pequeña cajita que contiene…¿pay de manzana?
En el libro de astronomía.
En la lámpara en forma de guitarra.
O…
Tomo la foto impresa. Es del vinilo de John Lenon.
El del beso.
Estoy cuestionandome si cambiar la polaroid de mi funda por esta o usar las dos.
— Deberías sacarlo todo pero si prefieres quedarte admirandolo…— bromea — No te diré que hacer con tu regalo
Levanto la mirada hasta llegar a su rostro, tiene una sonrisa enorme. Estoy seguro que le hacía mucha ilusión el que abriera el regalo.
Así que saco cada uno de los obsequios. Hasta el fondo hay un vinilo.
No cualquier vinilo.
EL VINILO.
El mismo por el cuál nos conocimos, ese vinilo de Artic Monkeys que ambos queríamos pero solo ella se llevó.
Lo abro aún sin poder creerlo y me toma por sorpresa lo que hay dentro.
Son fotos de nosotros. De momentos que no necesitaron una para quedarse grabados.
Lizzie hizo esto a mano. Lo hizo para mí.
Si creía que el vinilo solo es bueno esto es aún mejor. Aún falta otra caja…
La abro y me encuentro con un mapa estelar.
Un. Mapa. Estelar.
Del día en que nos conocimos y con una dedicatoria.
"The horizon tries,but it's just not as kind on the eyes.”
– Arabella, Artic Monkeys
Ya tengo una sonrisa la cual se ensancha más al leer el final.
De tu Lyra.
El mejor regalo que me han dado en la vida, por mucho.
Vuelvo a mirarla. Dios. Me muero por besarla.
Algo me detiene.
Mierda. No me he lavado los dientes.
Me levanto lo más rápido que puedo para arreglar ese hecho. No tardo mucho en volver a la habitación.
Me observa confundida sentada sobre la esquina de la cama.
Acaricio delicadamente su mejilla antes de posar mis labios sobre los suyos.
Y toda la discusión de anoche parece no haber existido.
Solo estamos nosotros. Nada más importa.
La tomo de la cintura para acercarla a mí, ella profundiza el beso tomándome del cuello. Sonríe en medio de este.
Mis dedos se enredan en la tela de la camisa que lleva. Es la que le di.
Dudo unos segundos antes de colar mi mano por debajo de la tela. Su piel es tan cálida. No se aparta así que doy leve caricias en su espalda.
Comienza a inclinarse hasta terminar recostada en la cama. Estoy tan concentrado en cómo se mueven sus labios bajo los míos que solo puedo seguirla.
Nos separamos unos instantes para tomar aire.
¿Cómo puede verse tan atractiva?
— Eres tan bonita… — susurro
Estoy por volver a unir nuestros labios en un beso cuando llaman a la puerta.
Ambos nos giramos a la puerta y volvemos a mirarnos a los ojos.
Paso delicadamente mi pulgar sobre su labio inferior, está algo hinchado por el beso y tomó un color carmesí.
— Deberíamos abrir — murmura
Simulo un puchero provocándole una sonrisa.
— Pueden esperar — aseguro — Es mi cumpleaños
Ríe por lo bajo.
Me acerca inesperadamente a ella para darme un beso rápido.
Vale. Aunque no quiera deberíamos abrir ya que vuelven a llamar a la puerta.
Levanta las cejas.
Me acerco a su rostro de nuevo y depósito un pequeño beso en su mandíbula.
Me alejo permitiéndole que vaya a abrir.
— Feliz cumpleaños — gritan al unísono justo cuando entran.
Emma carga un pequeño pastel con unas cuantas velas prendidas.
Me lo tienden para que pida un deseo.
Lo primero que me cruza por la mente es ella. Lizzie.
Me observa con una sonrisa a lado de Bella.
Dudo unos segundos.
Cierro los ojos.
Deseo que estemos así, juntos, el próximo año.
Y soplo las velas.
Todos comienzan a aplaudir. Y me dan abrazos junto a sus regalos, incluso los papás de Lizzie.
Tienen una familia tan…unida. Tan distinta a la mía.
Me siento un poco mal al pensar en ellos ahora.
Estos primeros minutos han sido tan felices. Y estoy rodeado de personas que me conocieron hace poco menos de un año.
¿Está mal preferir pasar con ellos mi cumpleaños a mi familia?
Intento alejar esos pensamientos centrándome en la conversación que ocurre en la habitación.
Están riendo. Y aunque no tenga idea porque, también esbozo una sonrisa.
Por ahora es suficiente.
— ¿Irás a la escuela? — inquiere la rubia — No se cumplen 18 todos los días no veo porque desperdiciarlo en la escuela
La mamá de Lizzie la reprende con una mirada antes de reír.
Me encojo de hombros aunque se perfectamente lo que quiero hacer todo el día. Estar con ellos.
Con mis amigos.
Con Lizzie.
Mi teléfono comienza a vibrar así que lo tomo.
— FELIZ CUMPLEAÑOS — gritan del otro lado del teléfono cuatro voces.
Scott.
Lai.
Ed.
Jay.
— Gracias — respondo
Aunque quisiera poder usar una palabra que describa lo feliz que me han hecho sentir. Para ellos quizá solo sea una felicitación de cumpleaños, para mí significa mucho más.
Editado: 30.08.2026