Una Misión Con Alas

4

De nuevo estaba rodeada de cieno y lluvia, mi vestido de nuevo estaba haraposo, de nuevo tenía sangre en el brazo y de nuevo estaba acostada en las piernas de ese hombre, era como ver una película varias veces, el dolor y el miedo estaban latente en mí, como un puñal lleno de veneno, sentía claramente el dolor que había en el sueño, el dolor del chico y el dolor mío, aunque no era yo, era algo confuso, esta vez había escuchado una frase viniendo del chico, era desesperada, dolorosa y solitaria, “No me dejes de nuevo por favor”, frase que me hizo partir el corazón, frase que nunca olvidaría y frase que sonaba con dolor, sobre menos con amor.

El ruido de algo golpeando me hizo despertar. Abrí mis ojos y fijé mi mirada al reloj, eran doce de la noche, fregué mis ojos y vi claramente alguien parado en el ventanal, eso me dio un susto de muerte, pero me relajé a ver quién era el “Sujeto” que estaba parado con una sonrisa de sorna en su rostro. Me levanté y le abrí el pequeño ventanal para que pasara. Llevaba un suéter de color negro que se le apegaba el cuerpo, unos jeans, y unos botines de color negro, pues si, tenía a uno de los chicos populares del instituto en frente de mí, tenía que tener suerte.

─Buenas noches, Al.─ sonrió, mientras su mirada recorría todo mi cuerpo.─ pensé que dormías con una pijama sexy.

─Déjame decirte que no soy de esas chicas, me gusta las holgadas, así puedo dormir con comodidad.─ alcé una ceja.

─Vístete, tenemos una misión, bueno tu primera misión.─ dijo acostándose en la cama, mientras ponía los brazos detrás de la cabeza.

─Correcto.─ fui hacia el baño.

─ ¿Necesitas ayuda para cambiarte?─ preguntó con picardía. Lo miré y sonreí de medio lado.

─No, no gracias, puedes estar acostado hasta que me cambie.─ y entré al baño a cambiarme, me saqué la blusa y el pantalón largo, mientras me ponía una blusa con mangas y un pantalón de franela de color azul marino, los nervios me invadían a flor de piel, no solo por el hecho de que vaya a luchar, mejor dicho matar a un demonio, sino que también me iba a fugar a media noche con un chico, bueno, en este caso no sería una “Fuga romántica”, sino sería una “Fuga para matar demonios” ¡Vaya!, de verdad todo parecía salido de una historia ficticia.

Cuando terminé de cambiarme, salimos por la ventana, pero no volamos, bajamos como esos “ladrones de casa” até una sábana en el muro, mientras empezábamos a bajar, la noche era helada, por suerte había traído un abrigo aparte, Demetri fue el primero en descender, caminamos sigilosamente hasta el auto y partimos a rumbo incierto, bueno al menos para mí lo era así.

─ ¿Dónde vamos?─ pregunté, mirando por la ventana.

─Hacia un demonio.─ dijo, mirando la carretera. Eso hizo que me estremeciera, no es que no sabía que íbamos a matar de demonios, ya que lo sabía desde el principio, solo que la palabra demonio me erizaba la piel.

─ ¿Co…como sabes la ubicación de uno?─ pregunté, apretando los dedos.

─Su energía es más asquerosa que las demás, tiene una pestilencia que se puede rastrear desde kilómetros, y en este momento hay uno en el cementerio.

─ ¿Qué? ¿Cementerio?─ pregunté muerta miedo.

─No tengas miedo, tu miedo es algo que no te favorece a la hora de pelear.─ giró en una esquina.

─Lo siento, pero no puedo evitar sentirlo.─ suspiré y empecé a contar números, ese era un truco para alejar el miedo y la inseguridad para mí.─ ¿Cómo puedo sentirlo? ¿Qué hago para sentirlo?

─Céntrate en la energía turbia y desagradable, enseguida lo ubicarás.─ dijo. Suspiré profundamente y cerré los ojos. Dejé mi mente en blanco, y comencé buscar un indicio de oscuridad. Demoré algunos segundos hasta que encontré algo horrible, era una emoción atroz, era como si me estuvieran cortando una pierna, luego vino un olor desagradable, de algo pudriéndose. Comencé a hiperventilarme.─ tranquila.

Puse una mano en mi pecho, mientras intentaba a respirar con normalidad.

─Lo siento, la primera vez es horrible, pero luego te acostumbras.─ dijo, deteniendo el auto al frente del cementerio. Mi respiración volvió a la normalidad cuando bajamos. Todo estaba oscuro, solo faroles alumbraba los bóvedas, había ciprés por todo el lugar, eso me recordaba a mi sueño, un escalofrío me rodeó al traer imágenes de mi sueño a mi cabeza, no iba a morir en un cementerio, sobre menos morir a manos de un monstro. Suspiré profundamente y mandé una frase tranquilizadora para mis adentros.

─ ¿Y por qué un demonio está en un cementerio?─ pregunté, intentando entrar en conversación, el silencio sepulcral y los sonidos de las aves me estaban matando.




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