Aquel nómbre que pareció haber salido de manera espontánea como una respuesta a sus preguntas, le resulto extremadamente familiar, como si hubiera crecido escuchándolo, mientras recordaba la razón de la familiaridad, dejó la cama para dirigirse a la puerta que parecia conducir fuera de la habitación,
sus pies descalzos encontraron el piso anormalmente frío dándole la sensación de que no había vida ahí aparte de ella, no encontró ningúna clase de calzado a la vista, era como si no existieran, tambaleándose y con aparente falta de equilibrio se fue acercando a la puerta, antes de llegar a su destino volteó para encontrar un espejo de cuerpo completo en una de las puertas del armario,
Era un espejo rectangular con esquinas circulares, un marco de madera de roble con endiduras usadas para dibujar patrones raros y exquisitos con fines estéticos rodeando el espejo,
En el, se reflejaba un rostro con pelo negro púrpura algo desordenado que se dejaba caer en cascada, era lo suficientemente largo que casi llegaba hasta la parte trasera de sus rodillas,
cejas finas y arqueadas, pestañas largas y densas especialmente en el párpado superior, ojos grandes y oscuros con un púrpura fantasmal que parecen observar los secretos mas profundos del alma, una naríz pequeña y delgada, mejillas suaves con un ligero rubor sonrojado en la zona alta, un rostro ovalado y notablemente afilado con un mentón delicado, labios semi-carnosos con un tono rosado natural y suave que exudaban un estado saludable
Sus ojos grandes acentuaban inocensia mientras que la oscuridad en ellos frialdad y el purpura fantasmal misterio, con una pijáma que dejaba al descubierto sus hombros y clavícula revelando una piel tan blanca que no parecia conocer la luz solar, una altura de aproximadamente 1,58 - 1,60 metros de altura era la mujer mas hermosa, atractiva, y encantadora que haya visto antes,
La inosencia de una niña de 17 junto al encanto maduro de alguien de almenos 20 años era irrecistible, parecia poder protagonizar a la princesa como tambien a la villana de los cuentos de hadas, esa belleza embriagadora lo dejó momentáneamente aturdido.
Al retomar su hilo de pensamientos fue asimilando los recuerdos que parecían surgir de la nada revelando su presente situación,
Lia Bawers, la segunda hija del Conde "Staufen Bawers" familia de alto status perteneciente a la alta burguesia del reino Alariam a servicio directo del Rey del Reyno de Alariam "Aethelred tercero".
La Recidencia de los Bawers, se encuentra en la isla Edén en el Condádo Bawers al Noroéste del continente Eónida, a mas de 300 millas náuticas del puerto Drazhán del reino Alariam al puerto Edén de la isla Edén, esta isla es parte del terriotorio del reino de Alariam que pasó a la jurisdicción del ahora Conde Staufen Bawers al cual por el largo, arduo y leál servicio a la Corona por parte de sus antepasados y de él se le consedio el título Aristocrático mas alto por debajo del Rey: "Conde".
Con un sistema monetário relativamente fácil de manejar, la moneda del Reyno Alariam es la mas pópular del Continente Eónida llegando a ser utilizada para las mayorias de transacciónes en los dós Reynos vecinos.
En la unidad mas bája está el Cénit [Z] seguido el Éter [T] equivalente a 10[Z], luego el Lúminan [L] equivalente a 10[T] y por último la Crisálida [D] equivalente a 10[L].
La facilidad de manejar el valor de los números pupularizó la moneda ya que la mayoria de los civiles de clase baja no contaban con educación matemática a nivel académico permitiéndoles manejar solo lo más básico de las sumas y restas.
Al dejar su estado a la deriva en sus recuerdos apartó la vista del espejo y se dispuso de manera segura a salir de la habitación, nervioso y con incertidumbre giró la perilla de la puerta y tiró de ella con una fuerza adecuada,
Al la puerta abrirse completamente vislumbró una figura que se le acercaba hasta que finalmente se detuvo frente a ella, una mujer, tiene rostro redondo y ojos marrones con pelo del mismo color que está recogido en una simple cola de caballo, muestra ojeras bastante pronunciadas testigos de su falta de sueño,
Sostenía una bandeja de plata con ambas manos, sobre ella había una toalla blanca y una jarra de vídrio llena con agua, observando su rostro recordó el nombre con gran familiaridad, Adela, Sirvienta personal de Lia Bawers.
Tras un par de segundos luego de crusar miradas, se oyó un estruendo bastante fuerte que resonó en el pasillo silencioso seguído de fragmentos de vidrios chocando entre si, Lía sintió una sensación fría y húmeda en sus pies,
La sirvienta había soltado la bandeja para dejarla caer, sus ojos yacían bien aviertos y perplejos, parecían haber visto un muerto saliendo de su tumba, la incredulidad que reflejaban dejó a Lía confusa momentáneamente incapaz de saber cómo reaccionar,
Una voz etérea y ligeramente suave resonó en los oídos de Lía.
¿Señorita Lia? r-realmente es usted.. Finalmente. ¡¿Finalmente despertó?!
¿Qué?
Editado: 22.04.2026