Una musa para dos

71 | Sobre la autora

Aura Cathartes es el pseudónimo de Jeanette Realpe Castillo (Quito-Ecuador, 1980). Es escritora, antropóloga visual y diseñadora gráfica. Tiene un máster en Creación Literaria por la Universidad Internacional de Valencia y ha publicado relatos de autoficción, realismo y ficción especulativa en diversas revistas literarias en países como España, México, Argentina, Perú, Colombia y Ecuador.

 

De todas las novelas románticas que he escrito hasta ahora, este es, probablemente, mi proyecto más personal. Y lo es por varias razones: porque responde a un momento de mi vida que es particularmente irreversible y porque está basado en una experiencia autobiográfica determinante, con un personaje también determinante.

El Alekséi Galvés que ustedes conocen en realidad existe. Aquel no es su nombre, por supuesto, ni tampoco su historia o, al menos, no lo es completamente. Me he inventado gran parte de su biografía, así como he reinventado la mía, de la mano de mi Galatea Molinari, mi contraparte de ficción.

Existen también, por supuesto, Tristán Belfas, Cosme Bravata, Ana Julia y Ana Karen Bonilla. Y también Amaru, aunque su vida se me escapa de las manos porque en realidad solo lo he visto de lejos y en las pinturas del artista real que dio la vida a Alekséi.

Me imagino que querrán averiguar por qué Aleks llama a Galatea La Jefa. Bien, pues ese apodo me lo gané también yo, en su momento, de la mano del Alekséi real, cuando me eligieron jefa de un grupo de trabajo en la universidad, un grupo del que el Aleks de mi lado de la vida fue parte.

Me parece que ese fragmento de la historia nunca lo conté en el corpus de la novela. Pues bien: este es el premio para todas las lectoras que llegaron hasta el final.

El Alekséi de la realidad y yo tenemos una historia larga, veintidós años de amor platónico y casi dos de desengaño. Mi historia con él no tiene, lamentablemente, un final feliz. A diferencia de Aleks y Gala, es muy probable que su contraparte de la vida terrena y yo nunca volvamos a hablar.

Con toda probabilidad, inclusive, esquivemos nuestras miradas al vernos por la calle y fingiremos que nunca nos hemos conocido.

Esa es la triste realidad.

Pero en las novelas románticas la dureza de la vida puede ser matizada, recreada y reinventada una y mil veces para dotarle de una salida digna a una historia imposible en la vida terrena.  

El único vínculo que nos une por el momento son las historias de Facebook. Cada que yo subo una historia, el Alekséi real se encarga de verla, religiosamente y, salvo por algún asunto de fuerza mayor, generalmente nunca falta a su cita con mis anodinas publicaciones.

Alguna vez, el Aleks de esta Tierra me dijo: “Siempre estaré ahí para ti”, y de cierta manera, ha cumplido su palabra.

Y yo me encargo de que la cumpla, alimentando periódicamente mi Facebook con mis historias.

Y mi manera de honrar su palabra con la mía ha sido escribirle esta novela, aunque sé que no se la merece. Pero, vamos, generalmente, los hombres que inspiran las historias de las escritoras de novela romántica no merecen la inmortalidad.

Pero se la ganan, a veces, por las razones equivocadas.

Con todo cariño para mis lectoras y lectores,

Aura Cathartes

Quito-Ecuador, octubre de 2023.




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