PRESENTACIONES
24 horas antes... de recibir la invitación.
Me estoy terminando de comer mi empanada con queso, la tradicional de mi país y de repente abren la puerta del aula donde me encuentro, dejo de masticar el último bocado. Así como estoy yo, están varios alumnos a mi alrededor, esperando que empiecen las clases correspondientes, y cuando veo que son otros chicos más los que ingresan, los ignoro al igual que como los demás, termino de masticar y empiezo a meter mi lonchera dentro del bolso.
Una chica, llamada Railin, tiene un nombre peculiar, ¿verdad? (Guárdalo para tus futuros hijos), está sentada a mi lado, hablándome y también está terminando su desayuno, dos panes rellenados con queso, salsa de tomate y mayonesa, sabroso, porque si, compartimos desayuno. Y eso que apenas nos acabamos de conocer.
Ella es bajita, morena, ojos color café, unas cejas pobladas, unos labios en forma de corazón y rellenita. Bastante fácil de entablar conversación con ella y también esta empezando en la universidad, aunque no en la zona. A diferencia de mi, que sí soy nueva y apenas conozco a alguien.
Y bueno, ¿Quién dijo que el primer día de clases sería normal?
Nada en este país, en el pueblo donde me toca vivir, es normal...
— Por favor, presten atención...
Ella y yo, automáticamente dejamos de hablar y sobre el bullicio de los estudiantes, escuchamos que intentan hablar para que prestemos atención.
Buscamos quien está hablando y cuando notamos su presencia, nos quedamos calladas ¿Quienes son esos?
Railin debe notar mi curiosidad o tener la capacidad de leer mentes porque en susurros me dice.
— He escuchado de ellos, dicen que son unos cerebritos, pero que también son como los populares dentro y fuera de la institución.
Observo a los tres chicos y la única chica, que entraron e ignoré cuando estaba comiendo. Son los mismos que están reunidos al frente, mirándonos y a su vez, intentando captar nuestra atención.
— ¡Será que pueden hacer silencio! - uno de ellos grita, y logra que el aula quede en silencio y asienten satisfechos.
— Bien, ya que tenemos su atención...
— ¿Quienes son ustedes? - pregunta un chico el cual debe ser nuevo y no los conoce ni por asomo.
Automáticamente uno de ellos lo ve, con una mirada capaz de cortar en seco a cualquiera y responde.
Y vaya que le responde...
— Somos los voceros principales de esta institución, si no sabes que es o significa, puedes preguntarle al director de la institución directamente.
¡Ay, San Pedro!
El chico no habló más y me percato que esa respuesta fue más que suficiente para que no dijera ni pio.
Mierda, ¿Acaso está universidad es un régimen? Díganme, para dejar el pelero.
Observo a los chicos e incluso a la chica. Parecen un poco mayores, ¿Cómo se llaman? Cómo si leyeran mi mente, cada uno se va presentando.
— Mi nombre es, Patrik.
— El mío, Sofia.
— El mío, Jordan.
Uno de ellos, el que se mantiene al margen y habla poco, no hace el ademán de decir su nombre y Patrik, si mal no recuerdo que dijo que se llamaba, le da un codazo que no disimula para nada, para que diga su nombre.
— Y el mío, Ryan.
— Somos voceros de la institución, desde hace dos años. - dice Sofía, en tono amigable.- Por lo tanto, debemos ser sus guías por esta semana y ponerlos al día.
— ¿Ya todos tienen sus horarios? - pregunta está vez, Jordán.
Aunque sean unos cerebritos y tengan popularidad, me parecen amables. ¿O no?
Todos decimos "si" y ellos siguen hablando. Menos el tal Ryan, que prefiere mantenerse al margen y solo asiente de vez en cuando, haciendo temblar mi teoría de que quizás sean buenos.
Observo a cada uno...
Patrik, su color de piel es claro, tiene un rostro ovalado, con facciones suaves y simétricas. Unos ojos color almendras oscuros, su cabello es de color castaño, con ondas suaves, despeinado. Sus cejas, de grosor medio, bien delineadas, acentuando sus rasgos faciales.
Jordán, en cambio, su color de piel es moreno claro, diferenciándose del grupo. Su rostro simétrico, con mandíbula definida y facciones equilibradas. Su cabello es rizado, de color negro oscuro y le tiende a caer de forma natural, enmarcando su rostro. Tiene, por lo que logro ver, unos ojos color café claros, unas cejas bien delineadas y unos labios bien proporcionados.
Sofía, su color de piel es claro. Su rostro es de forma ovalada, con facciones suaves y simétricas. Su cabello es de color castaño oscuro, con corte a la altura de los hombros y flequillo recto. Lo que le aporta un estilo natural y juvenil. A mi vista, parece una muñequita de porcelana. Sus ojos son de color verde claro, cejas delgadas y bien definidas y unos labios carnosos, en forma de corazón.
Y en cuanto a Ryan, su color de piel es claro. Tiene un rostro tallado por los mismos dioses, con mandíbula definida y facciones bien marcadas. Su cabello es de color negro oscuro y tienden a llevarlo ligeramente despeinado, por lo que se ve. Mi vista cae en sus ojos, aunque están parcialmente cubiertos por su cabello, se ven de un tono oscuro, ¿Quizás marrón oscuro? Debo verlos más de cerca... En fin, sus cejas, grosor medio, están bien definidas y sus labios - apetecibles - rosados y pequeños. Además, me percato de unos tatuajes, poco visibles, en ambos brazos. Pero por más que trato de verlos, no llego a distinguirlos por la ropa. ¿Están permitidos los tatuajes en la institución? Vaya, que sorpresa. Vuelvo a sus ojos, esos que están aún tapados por su cabello e intento descifrar de que color son, realmente.
Lo sé, debería prestar atención a lo que dicen, quizás sea algo importante y referible a nuestras clases, pero debo admitir que dejé de escuchar hace un rato, observándolo a él.
Pausa: Creo que se van haciendo una idea de lo que pasó, ¿no?
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