Una Niña y Su Muñeca

Capítulo 16. El Botón Correcto

Capítulo 16.
El Botón Correcto

Alrededor de dos horas después, Gemma apareció en la sala de observaciones para anunciarles que ya era hora de irse a casa. Esther estaba más que contenta con la noticia, pues ya se había cansado hace rato de fingir que se divertía armando rompecabezas y haciendo dibujos insulsos. Ya había comenzado incluso a extrañar el ajetreo de la sala de juegos de tanto estar envuelta en ese frío y molesto silencio.

En cuanto la volvió a ver, a Esther le pareció que Gemma estaba actuando con bastante normalidad. Si en verdad sospechaba algo de los videos, lo ocultaba muy bien. Sin embargo, tampoco diría que estaba del todo tranquila. Algo le preocupaba, pero eso no era tan raro viniendo de ella. Casi siempre tenía algo en la cabeza que la tenía inquieta, normalmente algo del trabajo. Pero eso les convenía en ese momento; era justo el estado de ánimo que requería para hacer justo lo que le había dicho a M3GAN que haría.

Tras subir por el elevador, las tres avanzaron por el vestíbulo en dirección a las puertas principales. M3GAN iba vestida con su ridículo disfraz de abrigo café, lentes oscuros y bufanda, que posiblemente hacían que llamara más la atención en realidad. El lugar se encontraba ya un poco menos concurrido que más temprano, pero aún había un par de recepcionistas, otro par de guardias en la puerta y al menos unas tres o cuatro personas que parecían estar esperando que los pasaran o… solo Dios sabía qué con exactitud.

—Espero no te hayas aburrido demasiado esperándome —comentó Gemma con tono casi bromista a su lado. Esther se obligó a girarse hacia ella y sonreírle con ternura.

—No mucho —le respondió—. Cuando M3GAN volvió, todo fue mucho mejor.

—Me alegra escuchar eso. Bueno, por el resto de este día estaré libre de trabajo, así que…

Gemma dudó un momento, mientras claramente pensaba en qué decir o sugerir. A Esther aquello le pareció algo entre adorable y patético.

—¿Te gustaría que viéramos una película o algo? —comentó tras unos segundos, sonando bastante insegura en realidad al decirlo.

—No sé —respondió Esther, encogiéndose de hombros—. ¿A ti te gustaría?

Gemma estaba por responderle algo, cuando le interrumpió una voz que la llamaba a sus espaldas.

—¡Gemma! Espera, por favor —pronunciaba aquella persona con fuerza, provocando que Gemma se detuviera, y Esther y M3GAN con ella.

Las tres se giraron al mismo tiempo, y Esther vio cómo se acercaba hacia ellos desde los elevadores un hombre alto y delgaducho, de cabeza redonda, pelo corto y oscuro con entradas, peinado de lado como si fuera un muñequito, y una expresión de apuro en el rostro que iba a la par con su rápido andar.

—¿Y ese quién es? —soltó de pronto, en parte más como acto reflejo.

—Es Kurt, el asistente de mi jefe —musitó Gemma con pesadez. Era evidente que no estaba tampoco del todo contenta de verlo.

Aquel chico, de nombre Kurt al parecer, llegó ante ellas, respirando con agitación, intentando recuperar el aliento luego de la carrera que al parecer se había lanzado.

—Qué bueno que te alcancé —logró decir con una sonrisa una vez logró respirar con normalidad.

—¿Qué pasa, Kurt? Ya voy de salida —le respondió Gemma, usando solo la mínima dosis de cortesía requerida, señalando con un pulgar hacia las puertas.

—No te quito mucho tiempo —explicó Kurt—. Solo quería avisarte que ya le confirmaron a David el día y hora para la presentación con los accionistas. Va a ser el próximo martes, como habíamos dicho.

—Perfecto.

—Sí, solo un detalle: tendrá que ser a las ocho de la noche.

Gemma arqueó una ceja, visiblemente confundida por aquello.

—¿Por qué tan tarde? —preguntó con seriedad, cruzándose de brazos.

Kurt vaciló un momento, casi como si temiera que al dar la respuesta incorrecta Gemma le fuera a arrancar la cabeza o algo así.

—Sí, bueno… al parecer Greg quiere invitar a un importante inversionista a la presentación, y solo puede asistir a esa hora. Así que ahora será algo así como un cóctel. ¿Crees que… sea un problema? Tu sobrina no tiene que dormirse a esa hora, ¿o sí?

Hecha aquella (absurda) pregunta, se giró a mirar a Esther con ligera preocupación, y esta lo miró de regreso con una expresión que difícilmente ocultaba la pregunta implícita: “¿estás hablando en serio, idiota?” De verdad, ¿quién dejaba que estos idiotas inadaptados trabajaran en una empresa de juguetes?

Por su parte, Gemma pareció más divertida que molesta por el comentario, e incluso intentó aguantarse las ganas de reírse para mantenerse serena y responder.

—Creo que puede quedarse despierta un poco más tarde ese día —le indicó con dejo sarcástico—. Gracias por la información, Kurt. Pero podrías habérmelo enviado por correo, ¿sabes? No era necesario que corrieras hasta acá para decírmelo.

—Ah, sí… supongo que sí —musitó Kurt, riendo nervioso—. Bueno, David también me pidió que te preguntara si ya tenían todo listo para ese día, y que si necesitabas cualquier cosa…

—Está todo bajo control —le respondió Gemma, alzando una mano para indicarle que podía detenerse—. Así que no te preocupes. Próximo martes, ocho de la noche; ahí estaremos. Y le entregaré la propuesta completa y el informe a David el lunes temprano, junto con su discurso no tan técnico, justo como lo pidió. ¿Algo más?



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En el texto hay: m3gan, orphan, orphan first kill

Editado: 03.05.2026

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