Una Niña y Su Muñeca

Capítulo 18. Personal y Casual

Capítulo 18.
Personal y Casual

Gemma iba y venía de un lado a otro por la habitación, tomando prenda tras prenda de su armario, llevándosela hacia el espejo de cuerpo completo para mirarse en este con la ropa contra su cuerpo por unos segundos, solo para luego negar frenética con la cabeza y volver a empezar el proceso. En ocasiones, inevitablemente, repitiendo más de una vez la misma pieza, quizás sin darse cuenta.

—¿Por qué no tengo nada bonito que usar? —exclamó casi con furia, mientras recorría por quinta vez de extremo a extremo sus blusas colgadas en el ropero.

Sentada al borde de la cama, Tess la seguía con la mirada de un lado a otro, como observando el ir y venir de un partido de tenis. Todo eso al tiempo que bebía de su té de burbujas a través del popote.

—Sé que no quieres mi opinión —susurró Tess por lo bajo—, pero te recuerdo que es solo un café, no la gala de los Emmy. Tu ropa casual de siempre estará bien, quizás a lo mucho un blazer encima o algo así.

—Qué fácil para ti decirlo —le recriminó Gemma desde el interior del closet—. No has visto cómo Lydia se viste. Siempre está bien arreglada, maquillada y perfumada.

—¿Y no será porque siempre la has visto mientras está trabajando? —bromeó Tess algo hiriente, bebiendo justo después un poco más de su té—. Además, me declaro escéptica de que vista tan bien como dices. No creo que paguen mucho como loquera del gobierno.

—Oye, oye, no le digas así de nuevo, ¿oíste? —le reprendió Gemma, asomándose desde adentro del armario con mirada severa—. Y menos frente a ella, ¡y menos menciones que yo la llamé así!

—Tranquila, por mí no lo sabrá —le respondió Tess entre risas, imitando a su vez como si estuviera cerrando su boca con una llave.

Tras unos segundos más de rebuscar, Gemma se aproximó hacia el espejo de nuevo, ahora con una blusa azul sin mangas, que Tess estaba muy segura de que ya había probado al menos dos veces antes. Se paró frente al espejo con la blusa colgando de sus hombros, y se movió de un lado a otro para poder verla desde todos los ángulos.

—Demasiado, ¿cierto? Sí, es demasiado —exclamó, tomando su cabello, aún húmedo por la ducha que acababa de darse, y suspiró con frustración.

—¿A qué te refieres con “demasiado”? —preguntó Tess, arqueando una ceja—. Es solo una blusa, Gem. Una bastante sencilla, de hecho. Pero está bonita —se apresuró a aclarar.

—¿Más bonita que la gris? —inquirió Gemma, girándose casi suplicante hacia ella—. ¿O la negra? ¿Y qué hay de la que tiene rayas negras que me hace parecer una reclusa? Abre la puerta como para hacer un chiste de eso, ¿no? ¡Ah!, ya sé: mi camiseta de Black Sabbath del The End Tour. Así le cuento cómo conseguimos los boletos, hicimos el viaje, la anécdota divertida de mi intoxicación… No, en realidad no es tan divertida, ¿cierto?

Tess no pudo evitar reír por lo adorable que Gemma lograba verse cuando estaba nerviosa. Era de hecho refrescante verla no tan en control, para variar.

—Todas te quedan bien —dijo, tomando un sorbo de su té—. El problema no es la ropa, Gem. Eres tú.

—Vaya, gracias. Justo lo que necesitaba escuchar —le respondió con ligero enojo, arrojando la blusa azul contra la cama con frustración.

—Me refiero a tu estado mental —aclaró Tess—. Si no te tranquilizas, nada te parecerá correcto. Relájate, toma esto como cualquier salida normal a tomar café, como si fueras conmigo o con Cole. Y verás que todo saldrá bien.

—Gracias, Dra. Brothers —le respondió Gemma con ironía, mientras rebuscaba de nuevo en el armario—. Si quisiera que me psicoanalizaran, le pediría consejo a M3GAN… ¿Debería pedirle consejo a M3GAN?

—Definitivamente no —recalcó Tess con tajante convicción—. Mira, ya no lo pienses tanto. Elige lo primero que se te venga a la mente, lo primero que veas y te guste. Uno, dos, tres, ¡ahora! Elige.

Lo había dicho con tanta determinación y firmeza, que a Gemma le recordó un poco a su antigua entrenadora de softbol. Reaccionó girándose hacia el armario, recorriendo su mirada por este una última vez y extrayendo al final una camisa blanca de mangas largas, casual, lisa, sin ningún estampado o figura.

—¿Quizás esto? Con… —tomó a continuación un blazer negro y colocó una prenda encima de la otra—. ¿Así? Es neutro y sencillo, ¿no? ¿O se ve muy aburrido…?

—Ya, no lo cuestiones —exclamó Tess rápidamente, extendiendo una mano hacia ella en señal de alto—. Usa eso, se ve bien. Con tus jeans negros y esos zapatos cerrados altos. Póntelo antes de que te arrepientas.

Gemma asintió rápidamente como respuesta y se dirigió de inmediato hacia el baño del cuarto, encerrándose en este para cambiarse. Tess resopló con alivio, negando con la cabeza, y siguió bebiendo de su té.

Tess era definitivamente lo más cercano que Gemma podría considerar a una mejor amiga. Por un lado, era, por supuesto, su mayor apoyo en el trabajo, señalándole a veces sus propios errores (aunque a ella no le gustara), o como ese día en que se había pasado con ella toda la tarde terminando de preparar al fin la versión final de la propuesta; un pendiente menos, listo para mandarse a imprimir mañana temprano.

Pero además de lo laboral, también se había vuelto una gran ayuda en ese tipo de situaciones más mundanas. Había sido ella quien la convenció de usar Tinder, y quien también le estuvo persuadiendo todo el día de no cancelar la cita con Lydia cada vez que los nervios la dominaban. Y no solo eso, además se había ofrecido a cuidar de Esther mientras estaba fuera, para que la falta de una niñera no le sirviera de excusa.



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En el texto hay: m3gan, orphan, orphan first kill

Editado: 21.05.2026

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