Una noche no basta (editando) #1

Cap. 21

 

NARRA TRAVIS

No mentí al decirle a Luciana que esta, ha sido la mejor noche de toda mi vida, por primera vez hice el amor. Todas las chicas con las que he estado no han sido más que sexo casual y vacío.

Realmente quiero a Luciana, desde siempre soñé con este momento, tenerla en mis brazos, probar cada centímetro de su piel, saborear sus suaves y deliciosos labios mientras le hago el amor, el día que me hizo esa loca, pero muy tentadora propuesta no me lo podía creer, no lo pensé dos veces y acepté, pero en el fondo quería que se entregará a mí por su propia voluntad sin tratos, ni compromisos de por medio.

Siempre con todas las chicas con las que estuve use condón, por esa razón una de las condiciones de nuestro trato fue hacerlo sin barreras, si llegaba a suceder, tenía que hacerle sentir mía por completo, que su piel y la mía se tocaran sin barrera alguna.

Estaba completamente seguro que una noche no bastaría, y no me equivoqué. Necesito mucho mas de ella, la necesito a mi lado, por suerte rompí ese tonto trato, habría sido el error más grande de mi vida y siempre lo supe.

No quiero aceptar que estoy muerto por ella, pero en el fondo sé que esa chica es todo lo que quiero en mi jodida vida, no me importa nada más que estar a su lado, se entregó a mi completamente y eso solo me muestra que siente algo fuerte por mí, ojalá sea tan fuerte como lo que yo siento por ella ...

La observo dormir sobre mi pecho y suspiro. ¡Estoy jodido!, definitivamente haría cualquier cosa por ella y me arrepiento de no haberme acercado mucho antes, todo por mi estúpido orgullo.

Cierro los ojos y me dejo llevar por la calma y tranquilidad que me transmite la mujer que tengo a mi lado, deseo que todos los días de mi vida sean así, sé que somos muy jóvenes para tomar este tipo de decisiones, como casarnos y todas esas cosas, tampoco es que vaya a proponerle matrimonio, lo único que quiero es ganarme su amor día a día y que noches como estas se repitan cuantas veces sea posible.

 

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Llegamos a la escuela y estaciono mi moto en el lugar de siempre, Luciana baja y seguido lo hago yo. Tomo su mano y caminamos para entrar a la escuela. Todos nos observan con los ojos abiertos, nadie se esperaba algo como esto.

¿Quién iba a imaginarse que yo Travis Ford el verdugo de Luciana Collins terminaría rendido a sus pies, por más que lo evitó por tanto tiempo?

Luciana aprieta su agarre y noto que está nerviosa, todos a nuestro alrededor murmuran al vernos pasar, y de verdad no me importa, solo quiero que ella se sienta cómoda y protegida. Nadie más se meterá con ella, solo con saber que es mi novia.

- ¿Estas bien?

Digo girándome hacia ella

-Si... es solo que no estoy acostumbrada a llamar la atención, de hecho, lo detesto y al parecer somos el centro de atención el día de hoy.

-No te preocupes nena, solo pasa de ellos ¿vale?

Ella asiente y sigue caminando a mi lado, no suelto su mano en ningún momento. Finalmente llegamos a nuestro salón de clases y nos ubicamos en nuestros lugares de siempre, muy a mi pesar me separo de ella, le doy un corto beso sobre sus labios bajo la atenta mirada de todos mis compañeros, voy a la parte de atrás como siempre y tomo asiento

-La bestia enamorada

Dice Pete por lo bajo, le lanzo una mirada fulminante y el solo sonríe, idiota

-Cállate "Piti"

Digo en son de burla, así lo llama su novia Karla y odia ese apodo

-Está bien me callo, pero no vuelvas a decirme así

Dice serio, y sonrió maliciosamente.

El maestro entra a nuestro salón e inicia la clase, mis ojos van a cada momento al lugar de Luciana y sonrío cada que ella me devuelve la mirada acompañada de una tímida sonrisa.

Al terminar las clases espero que todos salgan del salón para quedarme a solas con Luciana.

- ¿Quieres que te lleve a casa?

- ¿No tienes practica de futbol?

Arrugo mi entrecejo, no sabía que conocía mis horarios de entrenamiento

- ¿Como lo sabes?

-He.…, -suelta una risa nerviosa- no es como si te espiara, es solo que muchas veces pasaba por el gimnasio y te veía allí practicando eran los mismos días que iba a la biblioteca, por eso te veía y así supe los días de entrenamiento. Además, recuerda que una vez lo hablamos, cuando programábamos los días para hacer nuestro ensayo, ese día confirmaste lo que ya sabía, pero decidí callar.

Arqueo una ceja y sonrió ladino.

-Así que me espiabas ¡he!, pequeña acosadora

Me acerco a ella y pongo mis manos en su cintura pegándola más a mí.

-No lo hacía, ya te expliqué el por...

No la dejo terminar y pego mis labios a los suyos, extrañaba sus besos necesitaba besarla.

Ella corresponde el beso de inmediato y sube sus manos a mi cuello, mi muchacho va tomando fuerza y me separo, no quiero tener una gran erección en este momento, no sabría cómo ocultarla.

Ella me mira sorprendida y me pregunta

- ¿Sucedió algo? soy muy torpe lo siento

Me rio por su comentario y le señalo mi parte intima

-Si sucedió esto, no quiero tener una erección en medio de la escuela y mi amigo estaba emocionándose de más

Ella capta el mensaje y se ruboriza, sonríe incomoda y echa un mechón de su cabello hacia atrás.

-Bueno creo que será mejor que vaya sola a casa, debes entrenar puedo irme en el autobús

-De ninguna manera, si quieres puedes venir a la práctica y esperarme, solo serán dos horas, después podemos ir por unos helados ¿vale?

-Está bien, podré ver a mi chico entrenar

Sonríe y yo no puedo estar más feliz por su respuesta, salimos del salón de clases, tomando camino hasta el gimnasio. En ese momento recuerdo que Luciana debe tomar la píldora, sé que es algo de cuidado usarla, pero solo es para emergencias y esta es una, somos muy jóvenes y sería más irresponsable traer un bebé al mundo, en este punto de nuestras vidas, así que, por esta única vez, Luciana tomará la dichosa píldora. me detengo en seco y me giro quedando frente a ella.




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