Una noche sin estrellas

Capítulo 3

Aun recuerdo aquella entrevista...

_Dime Patrick quien es la persona que te inspira a crear obras tan hermosas

—Al principio, creaba por necesidad...para demostrarme a mí mismo que podía ser mejor, para callar las burlas, para dejar atrás la mediocridad que otros creían ver en mí. Cada escultura era un grito de orgullo, una forma de decir: "Mírenme ahora."

Después... fue por amor. Me conmovía ver a las parejas enamoradas sonreír frente a una obra que capturaba su historia, su esencia. Me gustaba pensar que, a través de mis manos, podía regalarles un fragmento de eternidad.

Y ahora... —hizo una pausa, bajando la mirada—

Ya ni sé por qué lo hago. A veces siento que solo sigo esculpiendo porque es lo único que me mantiene respirando. Como si mis manos recordaran una pasión que mi alma ha empezado a olvidar.

_ Pero me imagino para tener esa inspiración para esas parejas, también habrás tenido un montón de novias

_Ni te creas, ninguna chica a podido cautivarme

_Pero que extraño si hay un montón de chicas hermosas

_Lo sé son hermosas y cuativadoras, pero la belleza no lo es todo ...me entiendes verdad

(Esa noche en la entrevista tenia tantas ganas de decir que estan locas , porque si lo estaban; pero no podia hacerlo porque estaba frente a una camara)

_Cierto, pero no te puedo creer que ninguna mujer te llame la atención, eso ya no es creíble

_Si, hay una y que hasta ahora sigue en mi mente

_ ¿Quien?

_Solo la veo en mis sueños.

_¿Estás bromeando? Eso no tiene sentido.

_Para mí sí. - respondi con una seriedad que heló el aire por un instante.

_Sueñas con esa chica porque... aún no has podido olvidarla. Ya entendí.

_No. —negue con firmeza, pero mi voz tembló levemente - Yo jamás... la conocí.

(Los dos se quedaron quietos, mirándose en medio de una verdad que no sabían cómo seguir desenredando.)

Fin de la entrevista

_ Parece que Victoria se quedó dormida. —dijo ella, con ternura, mirando a la niña profundamente dormida sobre el sofá.

_Creo que debería llevarla a casa... necesita descansar.

_ Te ayudo, esta niña sí que pesa.

(Patrik tomó en brazos a la pequeña Victoria con una delicadeza que contrastaba con sus manos grandes y curtidas. Mientras salían, el atardecer se convertía en noche, y una pregunta sin respuesta quedaba flotando en el aire: ¿Sera acasi Iris la mujer de mis sueños... y por qué su ausencia dolía tanto?)

Iris: Esa noche pude ver que antes era alguien distante, cerrado, pero últimamente se nota que algo en él cambió... ahora se deja sentir, como si su corazón por fin estuviera aprendiendo a abrirse. El siempre esperaba por mi después de mis ensayos, a veces salíamos con victoria;... o a veces solo nosotros dos, me gustaba la compañía de Patrick me hacía sentir segura a su lado , no sé pero debería preguntarle porque quiso conocerme y ser mi amigo , eso fue extraño para mí porque sabía quién era y no era un tipo agradable en espacial con las mujeres, pero creo que esos rumores son mentira porque al conocerlo él se ha portado muy bien conmigo, pero igual no debería ilusionarme con él , tal vez el solo quiere tener una amistad y nada más y por eso es amable, así que para mí está bien .

_Gracias por la comida, ya debo irme a practicar

_Espera, antes que te vayas, quisiera invitarte a una de mis presentaciones

_¿Me estas invitando a una de tus exposiciones exclusivas?

(Esa noche me senti honrada porque escuche que solo gente de su misma clase social solo podía ir a esas presentaciones de subastas)

_Gracias por invitarme

_Realmente quiero que vayas

_Si tu fuiste con frecuencia a mis presentaciones no estaría bien si no hago lo mismo, no te preocupes ahí estaré

_La espero, recuerda que pasare por ti

Iris quedo impresionada y en la galería, aún flotaban los ecos de los aplausos. Iris permanecía de pie, inmóvil, con el corazón desbordado por lo que acababa de presenciar. La escultura de Patrick no solo era una obra de arte, era un suspiro tallado en mármol, una caricia que hablaba el idioma del alma. Él la observaba desde lejos, con ese silencio cargado de palabras no dichas. Pero esa noche no permitiría que el silencio ganara.

Después de la subasta, mientras las luces se apagaban una a una, la llevó a un rincón donde el mundo no pudiera alcanzarlos.

_ Cierra los ojos —susurró él,

y cuando ella lo hizo, le colocó con ternura un delicado collar de diamantes, como si adornara no su cuello, sino su destino.

_ Lo vi y supe que debía ser tuyo - dijo, con una voz que temblaba como hoja al viento

Porque ninguna joya podría igualar lo que provocas en mí, desde que te vi, mi arte encontró sentido, y mi alma, por fin, descanso. Ella lo miró, sorprendida, pero en sus ojos ya danzaba la chispa de algo inevitable, ya no era admiración. Era el amor floreciendo, sin pedir permiso.




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