Una novia falsa para el Ceo

Capítulo 4: La Primera Cena

El automóvil de Alexander se detuvo frente a la imponente mansión Montenegro.

Valeria observó el enorme jardín, las fuentes iluminadas y la elegante entrada.

—¿Vives aquí? —preguntó con asombro.

—Sí. Tranquila, solo sé tú misma.

—¿No dijiste que debía actuar?

Alexander sonrió levemente.

—Exactamente. Actúa siendo tú misma.

Antes de bajar del automóvil, él le ofreció su brazo.

Valeria respiró hondo y lo tomó.

Las enormes puertas se abrieron.

Un mayordomo anunció con voz firme:

—¡El señor Alexander Montenegro y la señorita Valeria Campos!

Todas las miradas se dirigieron hacia ellos.

La primera en acercarse fue una elegante mujer de cabello blanco y una cálida sonrisa.

—¡Así que tú eres Valeria!

La joven sonrió con nerviosismo.

—Mucho gusto, señora.

—Nada de "señora". Llámame Elena.

La abuela de Alexander la abrazó con cariño.

Alexander observó la escena sorprendido.

Era raro ver a su abuela encariñarse tan rápido con alguien.

—Sabía que mi nieto escondía un tesoro —dijo Elena con una sonrisa.

Valeria se sonrojó.

Mientras todos se dirigían al comedor, una mujer de vestido rojo apareció en la entrada.

Tenía una mirada elegante… y desafiante.

—Llegué justo a tiempo.

Alexander frunció el ceño.

—Camila…

Valeria notó el cambio en su expresión.

Camila Ferrer sonrió al verla.

—Así que tú eres la famosa novia.

—Mucho gusto.

Camila estrechó su mano sin dejar de sonreír.

—Espero que podamos llevarnos muy bien.

Aunque sus palabras sonaban amables, su mirada decía todo lo contrario.

La cena comenzó.

Elena hacía preguntas sobre cómo se habían conocido.

Valeria recordó la historia que habían preparado.

—Nos conocimos por casualidad…

Alexander continuó:

—Y desde entonces no hemos dejado de hablar.

Elena suspiró emocionada.

—¡Qué romántico!

Pero Camila los observaba atentamente.

Cada gesto.

Cada mirada.

Cada palabra.

Buscando cualquier error.

Cuando llegó el postre, Camila sonrió.

—Alexander…

—¿Sí?

—Si ustedes son pareja…

Seguro conocen cuál es el postre favorito del otro.

Alexander quedó en silencio.

Valeria tampoco sabía la respuesta.

Los dos se miraron durante unos segundos.

Camila sonrió con satisfacción.

—¿Qué pasa? ¿No lo saben?

El silencio en el comedor se volvió incómodo.

Entonces Valeria recordó algo.

Horas antes, mientras firmaban el contrato, había visto una caja de chocolates de avellana sobre el escritorio de Alexander.

—Su postre favorito es el pastel de chocolate con avellanas.

Alexander la miró sorprendido.

Sonrió.

—Y el de Valeria es el cheesecake de frutos rojos.

Ahora fue ella quien abrió los ojos.

—¿Cómo lo supiste?

—Cuando chocamos en la cafetería, llevabas una caja con ese postre.

Valeria sonrió sin poder evitarlo.

La tensión desapareció.

Elena aplaudió emocionada.

—¡Hacen una pareja preciosa!

Camila, en cambio, apretó discretamente el puño bajo la mesa.

Había fallado en su primer intento de desenmascararlos.

Pero no pensaba rendirse.

Mientras todos conversaban, sacó discretamente su teléfono.

Envió un mensaje a alguien.

"Necesito que investigues todo sobre Valeria Campos. Quiero saber quién es realmente."

Sin saberlo, el juego acababa de volverse mucho más peligroso.

Continuará…




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.