Una Novia para mi Papá

Capítulo 4 —La novia de papá

La fotografía estaba en todas partes antes del amanecer.

Gabriel la encontró en portales de noticias, redes sociales y cuentas dedicadas a la vida de las personas más conocidas de la ciudad. En la imagen, sostenía a Flavia por la cintura mientras Carolina los abrazaba con una sonrisa radiante.

El encuadre no mostraba la cinta atrapada en el tacón. Solo mostraba a un hombre, una mujer y una niña unidos como una familia.

El doctor Santoro vuelve a encontrar el amor después de cinco años de viudez.

La misteriosa mujer que conquistó al cirujano más reservado de la ciudad.

Flavia ya había sido identificada como propietaria de Valdés Eventos. Algunos medios la presentaban como una organizadora de bodas reconocida; otros insinuaban que había utilizado a Carolina para acercarse a un médico famoso y promocionar su empresa.

—Esa es nuestra mejor fotografía.

Gabriel levantó la mirada. Carolina estaba en la puerta, todavía en pijama y con una sonrisa que revelaba que también había visto la noticia.

—No deberías leer publicaciones sobre mi vida privada.

—También es mi vida privada. Aparezco en la fotografía.

La niña se acercó y señaló uno de los titulares.

—Dicen que Flavia es tu novia.

Gabriel dejó el teléfono sobre la mesa. Carolina había reunido sus ahorros para encontrarle una pareja. Su plan era absurdo, aunque naciera de una preocupación sincera.

—Los periodistas suelen sacar conclusiones demasiado rápido.

—¿Pero vas a salir con ella?

—Flavia y yo tenemos que hablar sobre lo ocurrido.

Carolina interpretó la respuesta como una posibilidad.

—Primero tienen que conocerse.

—Primero tenemos que aclarar algunas cosas.

—Pueden conocerse mientras las aclaran.

Gabriel comprendió que cualquier explicación fortalecía la teoría de su hija. Antes de que pudiera responder, el teléfono comenzó a sonar. El nombre de Josefina Navarro apareció en la pantalla.

—Necesito que publiques un desmentido —exigió al responder.

—Buenos días para ti también —contestó Josefina, sin inmutarse—. Supongo que ya viste las noticias.

—Quiero una declaración oficial de la clínica aclarando que la fotografía fue tomada fuera de contexto.

Josefina guardó silencio durante unos segundos.

—Las donaciones para la unidad pediátrica aumentaron desde anoche.

—Eso no convierte una mentira en verdad.

—No sugiero que la confirmemos. Te advierto que un desmentido brusco puede perjudicar la campaña y humillar públicamente a Carolina.

Gabriel miró hacia su hija. La niña continuaba observando la fotografía.

—Ella no tiene nada que ver.

—Para la prensa, es la niña que presentó a la nueva novia de su padre. Si dices que todo fue una mentira, los periodistas irán detrás de ella para preguntarle por qué lo hizo.

Gabriel se frotó la frente.

—Hablaré contigo en la clínica.

—Pediré a Flavia que venga. Necesitamos que ambos den la misma versión.

A varios kilómetros, Flavia comprobaba las consecuencias de la fotografía desde la oficina de Valdés Eventos.

El teléfono no había dejado de sonar. Habían recibido solicitudes para organizar bodas, aniversarios y eventos empresariales. Algunas personas preguntaban directamente por “la novia del doctor Santoro”, como si aquella frase representara una nueva certificación profesional. Esa exposición podía proporcionarle el dinero necesario para mantener la empresa a flote.

También podía destruir su reputación.

Qué conveniente que una organizadora de bodas se relacione con un médico famoso.

Utilizó a la niña para acercarse al padre.

Flavia cerró la publicación. Necesitaba clientes, pero no estaba dispuesta a salvar su empresa permitiendo que la acusaran de manipular a Carolina.

Cuando Josefina la llamó, aceptó reunirse con ella.

Al llegar a la clínica, encontró el automóvil de Gabriel estacionado cerca de la entrada. Carolina esperaba en el asiento trasero, acompañada por el conductor. Al verla, la niña levantó una mano y la saludó a través del vidrio.

Flavia respondió con una sonrisa breve antes de entrar.

Gabriel la esperaba en la oficina de comunicación. Josefina, la misma mujer que los había apartado de la prensa en el hotel, permanecía detrás de su escritorio.

—Intentemos no provocar otro momento familiar —dijo al verla ocupar la silla disponible.

—Quiero que se aclare que no utilicé a Carolina para acercarme a nadie —expresó Flavia, todavía afectada por los comentarios.

—Y yo quiero que la clínica desmienta la relación —añadió Gabriel.

Josefina los observó alternativamente.

—Podemos aclarar que la fotografía fue tomada fuera de contexto, pero no presentaremos a Carolina como responsable.

—Nadie pretende responsabilizarla —respondió Flavia.

—Entonces explicarán que se conocieron durante los eventos del hotel y que Gabriel evitó una caída. No hablarán del comentario de Carolina ni responderán preguntas personales.

Gabriel tomó la declaración preparada.

—Debería ser suficiente.

—Lo será si consiguen seguirla —advirtió Josefina—. Ayer intentaban atravesar un corredor y terminaron protagonizando el romance del año.

El plan dejó de funcionar en cuanto salieron de la clínica.

Varios periodistas rodeaban el automóvil de Gabriel. El conductor se mantenía junto al vehículo, intentando impedir que se acercaran demasiado a Carolina.

Las cámaras se alzaron al verlos aparecer juntos.

—Doctor Santoro, ¿puede confirmar la relación?

—Flavia, ¿desde cuándo conoce a Carolina?

—¿La clínica utilizó el romance para promocionar la campaña?

Gabriel avanzó hacia el automóvil.

—La fotografía fue tomada fuera de contexto —comenzó—. La señorita Valdés se encontraba trabajando en el hotel cuando…




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